El Festival EnClaves ha completado el fin de semana con una propuesta que recrea los paisajes sonoros de la Ruta de la Seda y las conexiones culturales entre Europa y Asia durante los siglos XIII y XIV.
En la Iglesia de San Jorge de Alcalá de Gurrea, el conjunto Todos Los Tonos Y Ayres ofrecía este sábado un viaje musical que enlaza la espiritualidad cristiana medieval con las tradiciones musicales de la China Imperial bajo la dinastía Yuan.
El ensemble está formado por Rubén García Benito, Mar Blasco, Luis Vives y Abigail R. Horro, cada uno de ellos manejando una amplia variedad de instrumentos históricos y orientales de una naturaleza peculiar, llegando a ser grandes desconocidos en nuestra cultura, como por ejemplo el Konghou (un arpa de estructura arqueada, con varias filas de cuerdas) o el Morin juur (el “violín de cabeza de caballo” mongol, con dos cuerdas hechas de pelo de caballo y un arco también de crines).
El concierto se ha caracterizado por un gran dinamismo: el continuo cambio de instrumentos para avanzar en la historia aportaba variedad y frescura, y el hecho de que los artistas comenzaran la actuación situados en distintos puntos de la Iglesia de San Jorge creaba un efecto envolvente.
El programa, guiado en todo momento por Rubén García Benito (director creativo, investigador e intérprete), quien explicaba y contextualizaba las diferentes etapas del concierto, recorría repertorios que evocaron la multicultural ciudad de Yangzhou, desde la Europa medieval hasta la corte mongola.
Laudes italianas, cantos nestorianos, antífonas dedicadas a Santa Catalina de Alejandría o himnos cristianos en lenguas muertas del Asia Central resonaban entre los retablos de la Iglesia de San Jorge, que estaba muy bien ambientada para la ocasión, convirtiéndose en un espacio idóneo para este viaje sonoro.
La iluminación, cuidadosamente medida, y la acústica del templo conseguían que el diálogo entre patrimonio y música alcanzara una intensidad especial, redondeando una experiencia artística de gran calidad.
El público, que llenaba la Iglesia de San Jorge, disfrutaba tanto del espacio como de la excelente técnica de los artistas, y respondía con entusiasmo ante la singularidad de la propuesta. Además, se prolongaba la iniciativa Memoria EnClaves, que invita a elegir un artista y un espacio para repetir en la XV edición del festival.