Da igual cuando veas esto. Esta expresión revela la incondicionalidad de un hecho, de un sujeto, de una organización. Es irrefutable que las organizaciones de éxito con metodología singular recojan los frutos a cada una de sus propuestas. El Veintiuno, la multilaureada y emblemática sala de conciertos oscenses, ha convertido su pequeñez de espacio en grandeza de deseo para los amantes de una música rigurosamente seleccionada conociendo los públicos diversos y dispersos concitados por una línea coherente de estilos.
La Sala de El Veintiuno ha sacado esta tarde a la venta las entradas del programa del 16 aniversario y el arranque ha sido vertiginoso. En media hora, ha vendido más de quinientas entradas, a punto de agotar el primer concierto, del que salen seis a la venta este lunes y seis el martes.
Hacia las 21 horas, el marcador de El Veintiuno marcaba una lista de espera de 1.532 personas procedentes de distintos puntos de España. Habrán de esperar no menos de una hora para conseguir su objetivo, con un límite de cuatro entradas por concierto.
Este lunes se ha abierto la venta de entradas para Rubén Pozo, Melón Diésel, Rata, Éxtasis, Quique González y Queralt Lahoz. El ex de Pereza, barcelonés; los gibraltareños de pop-rock renombrados de su anterior experiencia como taxi; los murcianos de indie rock; la banda de Valdecavalls; el compositor rockero de Madrid y la ecléctica compositora de Santa Coloma de Gramenet constituyen un atractivo para miles de aficionados a la buena música.
Una de las fortalezas de El Veintiuno que explica el milagro de la sala es el atractivo que tiene para los propios cantantes, que encuentran una atmósfera única y sugerente en una superficie minúscula respecto a los grandes conciertos que acostumbran en ciudades grandes y con multitud de público. Esta realidad favorece la programación que, no sin dosis importantes de audacia, es capaz de articular el equipo dirigido por Luis Costa para entender que no es preciso llegar a los dieciocho años para demostrar una mayoría de edad. No hay retos hercúleos para el Veintiuno, que ha recogido los frutos de la confianza también de ayuntamientos y que se ha atrevido a un desafío tan enorme como el del Festival. Queda poco tiempo para llenar la sala en cada espectáculo, y, como se puede apreciar, son muchos los que aspiran a ser de los elegidos. Un aliciente turístico de nicho para la ciudad.