La supervivencia del Club Deportivo Sariñena corre peligro "por falta de relevo, nadie quiere ser directivo, y de respaldo institucional". La causa de la zozobra no son las deudas, como ha publicado un medio regional, que ya ha finiquitado al club que todavía sigue vivo aunque hace un llamamiento, un ultimátum, para salvar 81 años de historia.
Miguel Ángel Carilla, miembro de la Junta Gestora que asumió la responsabilidad hace un año tras la dimisión del anterior presidente, Amadeo Altabás, está visiblemente molesto ante la falsedad de esas informaciones y singularmente por los argumentos que las sustentan.
"El Sariñena no debe un euro a nadie, tan sólo hay una denuncia de la Delegación de Trabajo por una cuestión que desconocíamos". Son 11.000 euros los que le reclaman por no haber soportado la Seguridad Social de dos entrenadores en Primera Regional. "O no nos lo explicaron bien o hubo una falta de entendimiento, pero desde luego la cantidad no motiva que el Sariñena pueda desaparecer".
Miguel Ángel Carilla, que prácticamente ha ocupado puestos de responsabilidad desde que dejara de ser jugador del equipo hasta los 74 años actuales (se había retirado hace un lustro hasta el suceso de hace un año), se rebela contra la versión de que "hay deudas. Es falso. Lo que hay es falta de directivos y de aportación institucional. Los miembros de la Junta Gestora entramos porque no había nadie más, pero somos eso, gestora, a la espera de que alguien asuma ser directivo".
Ha llegado el momento, agrega, "de poner claridad sobre la situación. Entre hoy y mañana tenemos que tomar una decisión porque peligra el club por esas dos razones: no hay gente dispuesta a asumir la responsabilidad y no nos sentimos arropados ni acompañados por las instituciones. No hay nada de que el club acumulara déficit en Segunda B (temporada 21-22), porque de hecho tuvimos superávit esa temporada".
"Es una pena que no haya gente joven capaz de entrar a un club que suma 81 años de existencia y que ha sido el del pueblo de toda la vida, un histórico que ha tenido una importante masa social y que es una referencia en Aragón". El ultimátum está servido: "Será lo que quiera el pueblo y las instituciones. Si no se presenta nadie para ser directivos, todo se irá a pique". Y, entonces sí, habrá que comunicar al Gobierno de Aragón y la Federación la desaparición de un club mítico de las categorías aragonesas de fútbol.