Que la vida da segundas oportunidades de forma asombrosa es una evidencia para Yamira Caballero, la propietaria de Yamira Salú, el gimnasio multidisciplinar de la calle Cabestany de Huesca. Yamira, cubana de nacimiento y afincada desde hace muchos años en la capital oscense, acredita una importante trayectoria en el waterpolo, donde fue internacional una larga etapa con su país de origen. El mismo que ahora le ha reclamado para ponerse el bañador nacional y competir en los Juegos Centroamericanos... a sus 51 años. Algo insólito pero tremendamente ilusionante.
Esta inaudita oferta ha llegado a seis atletas veteranas que van a acudir a apoyar a un joven equipo que ha conseguido la clasificación de los Juegos Centroamericanos del Caribe en Colombia. "Nos dijeron si podíamos ayudar al equipo con nuestra experiencia. Es verdad que tenemos unos años fuera del deporte, pero fue un reto importante. Nos reunimos, lo pensamos, lo meditamos y concluimos que nos sentimos capaces, fuertes y con muchísima ilusión de volver a este deporte que un día fue nuestra vida. Toda nuestra vida está enfocada en el deporte del waterpolo femenino".
Se le aprecia a Yamira tremendamente feliz ante este desafío hercúleo, que les va a reunir en la piscina con algunas jugadoras que bien podrían ser sus hijas por edad. De España, están convocadas Lisandra Frómeta, "en Sevilla, que también es madre como yo de una niña preciosa y yo, Yamira Caballero, desde la capital mundial que es Huesca, como digo yo". Les entrena una exjugadora de la selección española, Laura Díaz. "Nos está haciendo un entrenamiento muy fuerte tanto físico como en agua. Y tenemos mucha ilusión y ganas de representar a nuestro país, que tanto nos gusta, que lo llevamos tan adentro".
"Es una forma de apoyar a nuestro equipo jovencito, e ir para allá a poner toda nuestra experiencia, ayudar a esas muchachas, darles ánimo y fuerzas, y poner nuestro granito de arena con toda nuestra ilusión, con ayuda de mi familia, mi hija y mi marido que están apoyándome para esta experiencia tan bonita, tan fuerte, tan dura y a la vez algo muy especial que hay que vivirlo para sentirlo y transmitirlo", resume Yamira Caballero, una internacionalidad extraordinariamente meritoria.
Afronta una competición de alto nivel y lo hace con ese sentido de respaldar a unas jóvenes sin gran experiencia internacional hasta la clasificación. "Es un apoyo de la vieja guardia, que tenemos esa experiencia de enfrentarnos a esos momentos de mucha tensión, de mucho prearranque como se dice en Cuba, de muchos nervios, y vamos a ir con la calma de que nuestro objetivo no es destacar como jugadoras, sino ayudar a esas niñas para que tiren para adelante, que se sientan con fuerza y sientan que, aunque tengamos la edad que tenemos, si tenemos fuerza mental, tenemos capacidad para derribar al muro por más alto que esté. Lo brincamos, lo saltamos y hacemos lo que tengamos que hacer. Y, sobre todo, a trabajar, en equipo. Y todo lo que se hace en equipo da mucha más fuerza, mucha más energía. Cuando hay energía de grupo, se logra todo lo que queramos".
"¿ES UN CHISTE, UNA BROMA?"
Reconoce Yamira la cierta extrañeza que le produjo la llamada. "Fue un poco curioso porque, primero, me lo comunicó la capitana del equipo nacional de waterpolo femenino, Maryelis Zunzunegui, que se estaba hablando esa posibilidad. Y yo le dije: "¿Esto es real, es un chiste, es una broma?" Y me contestó: que no, que no, que es verdad, que si están de acuerdo y están dispuestas haremos todos los trámites que haya que hacer".
Lo meditaron mucho y dieron el sí a la comisionada nacional de Cuba, Nidde Secada. "Yo llevo 17 años sin jugar a waterpolo. Me mantengo bien físicamente porque, al tener un centro deportivo, estoy activa a nivel de fuerza física, de intensidad, pero no es lo mismo tierra que agua. Estoy reencontrándome con el agua, estoy muy bien y a gusto, es como volver a casa. Cuando tú vuelves a casa, estás en familia, te sientes bien. Estoy muy orgullosa de mí misma y vamos con muchísima ilusión y ganas".
En su interior, una lucha se ha desatado en torno a sus objetivos competitivos. "Yo, en el fondo, me digo que no, que mi objetivo es ayudar, pero ese bicho está ahí. Cuando yo me meta en el agua y suene este silbato, este cuerpo va a entrar ahí y va a ir como un tren para allá, a llevármelo todo".
Aunque su puesto es el de "atacadora", actualmente las posiciones se alternan. Sí tiene clara su actitud, más allá de meter goles como tenía por costumbre. "Voy a disfrutar, voy a jugar, a darlo todo por mi equipo, por mi Cuba linda que la amo, la quiero, la añoro... Y voy para allá como un tiburón, con hambre".

La competición se disputa del 20 al 26 de julio, pero partirán de España a mitad de mes. Aunque están realizando viodeollamadas para "ir formando esa energía de grupo", partirá hacia la isla a mitad de mes, donde se encontrarán cuatro días antes de comenzar la competición. "Pero con la experiencia que tenemos, nos da para eso y para mucho más".
Las circunstancias se revisten de una cierta distopía en el encuentro con la realidad. "Imagínate que el entrenador de México es el hijo del entrenador que me descubrió a mí y me introdujo en el waterpolo femenino en Cuba. Tenía Carlos entonces dos años y hoy es seleccionador de México. Las entrenadoras de Puerto Rico han jugado con Lisandra Frómeta y conmigo. Vamos muy ilusionadas. Va a ser muy llamativo cuando nos vean allí, pero nosotros vamos a ir a disfrutarlo y pasarlo bien".
Está convencida de que no ha habido una jugadora internacional de su edad en competición. "Yo tengo 51 años pero me he quitado con esta ilusión, me siento que tengo treinta, por no decir que menos por no exagerar".
"Yo tengo 51 años pero me he quitado con esta ilusión, me siento que tengo treinta, por no decir que menos por no exagerar"
Su pauta de entrenamiento específico para este retorno se compone de una parte física, más que fuerza con peso, con muchas gomas y ligas para evitar lesiones por el tiempo de inactividad competitiva. "Y en el agua estamos combinando mucha intensidad, mucho juego con el balón con un poco de resistencia para ganar un poco de bomba y que la patata resista al encuentro", aclara señalándose el corazón.
Un reto que, en su veteranía, se acrecienta por las propias características del waterpolo, un deporte "muy exigente, muy intenso, muy rápido. Nuestro objetivo no es jugar todos los tiempos, sino jugar por minutos. Entraremos nuestros minutos, haremos nuestro papel y nos volveremos a sentar. Vamos a cumplir con lo que se pueda, con muchísimas ganas y fuerza".
Ha escogido su propia inspiración ante esta meta en la película sobre Diana Nyad, la estadounidense que, con 64 años, cruzó desde La Habana hasta Florida con su fuerza mental. Si ella, con 65 años, pudo hacer eso, cómo nosotras no vamos a poder con esto. Podemos con esto y con un poco más también. Es simplemente fuerza mental y con mucho entrenamiento, y muchas ganas y mucha ilusión". Levanta el brazo exhibiendo músculo: "Así que allá vamos, con mucha fuerza". Y la sonrisa que no falte. Actitud ante la vida, se le llama. La de Yamira Caballero, cubana de nacimiento y fata de la capital mundial.