Inés Bergua acaba de aterrizar del viaje de regreso de Varna, el escenario en el que debutó con la selección absoluta en 2021 y en el que cinco años después la gimnasta olímpica oscense y sus compañeras han escrito una página histórica con el segundo triplete de oro consecutivo en el Campeonato de Europa. "Una locura", afirma la deportista, en plena resaca del éxito y sin apenas descanso, más allá del que van a poder disfrutar esta semana para desconectar y volver a la carga el lunes con la vista puesta en el Mundial de Frankfurt, en plenas fiestas laurentinas y en la carrera olímpica de Los Ángeles 2028.
Vaya fin de semana os habéis marcado
Muchísimas emociones juntas y no puedo estar más feliz. Ha sido un campeonato inmejorable.
¿Esperabáis que saliera tan redondo o ha sido mejor de lo previsto?
En el fondo, igual te puedes llegar a plantear repetir lo que hicimos el año pasado, que fue histórico y algo muy grande. Pero la certeza nunca la tienes. Además, con todas las potencias que hay en Europa en la gimnasia rítmica, y al fin y al cabo la competición es la competición y lo tienes que hacer tú y todo el mundo. Nosotras lo que queríamos era hacer nuestro trabajo, unos buenos enteros en pista. Y lo bueno es que tenemos el nivel que tenemos, sabemos que si lo hacemos vamos a estar en lo más alto porque tenemos la nota. Dependía de nosotras mismas.
Mucho hablar de que venían las rusas y las bielorrusas y al final les habéis dado sopas con onda
Nosotras a lo nuestro. A nuestro trabajo, a lo que está en nuestra mano y a hacer bien nuestros ejercicios, que es lo que hacemos todos los días entrenando y hacerlo en competición. Lo demás, lo que no está en nuestra mano no lo podemos controlar.
¿El sábado en el concurso general os tocaba en el segundo grupo y entre las últimas en salir, os ibáis mirando los resultados del resto?
Eso ya depende de la decisión personal de cada una. A mí particularmente no me gusta, prefiero ir completamente a lo mío, sin saber qué notas están sacando el resto de países. Y vamos escuchando las indicaciones de las entrenadoras, que también te van guiando sobre cómo se va desarrollando la competición y se puede intuir. Hay compañeras que sí prefieren estar más pendientes. Yo lo que estaba pensando es cómo teníamos que hacer lo nuestro.
Habéis sido las únicas capaces de claver tan bien los ejercicios. El resto no sé si es que no han sabido gestionar bien la presión y los nervios.
Aparte de que hemos hecho una competición buenísima, muy regular y cuatro enteros muy buenos, hay que reconocer que partimos de una nota de dificultad muy alta. Incluso si hubiéramos tenido algún pequeño fallo habríamos seguido estando primeras, lo cual tiene muchísimo mérito y demuestra una vez más el gran nivel que tenemos como equipo. Estamos super orgullosas porque hemos hecho enteros muy buenos, muy limpios y sin errores. Y si hubiera habido alguno, habríamos estado arriba porque tenemos margen de mejora, por supuesto. Hay cosas que no estaban perfectamente ejecutadas, cosas de dificultad que pueden estar mejor y con más precisión. Todavía no estamos en nuestro máximo nivel.
Por eso lo dijiste al final del campeonato, para elevar más todavía la nota.
Efectivamente, esto es algo buenísimo porque incluso estando a tan gran nivel como equipo que tengamos no solo la capacidad sino también las ganas de seguir evolucionando y mejorando de cara al Mundial. Creo que es una de las grandes características de este equipo, la ambición y la ilusión que tenemos por seguir siendo y convirtiéndonos en el mejor equipo, independientemente de lo que logremos. Pero está claro que esto es un chute increíble de energía, de motivación, de satisfacción para afrontar lo que nos queda de temporada.

Hablabas de mucho trabajo, mucha gente detrás y muchas horas invisibles. ¿A qué te refieres con esto último?
La gente que nos ve y nos sigue, principalmente se fija en esos dos minutos y medio el día de la competición. En cambio, la gente que realmente lo vive en primera persona con nosotras o todo el equipo técnico, compañeras, toda esa gente que desde dentro ve esas horas entiende muchísimo más esa satisfacción y esa autorealización personal por lo que hemos conseguido. Hay muchos picos, muchos baches, dudas en muchos momentos, pero hay que confiar hasta el final en el trabajo que estamos haciendo.
Y lo que no hemos visto, y no sé si eso será invisible, son las lesiones. En el deporte ya sabemos las consecuencias que pueden tener.
El deporte de alto nivel está lleno de lesiones, dolores, incertidumbres, muchas otras cosas que son la otra cara no tan bonita. Somos conscientes de ello, por eso somos deportistas de élite. Entrenamos muchas horas, una media de ocho diarias y de lunes a sábado. Nuestro cuerpo está sometido a mucho estrés y también nuestra cabeza. Por eso precisamente tienen tanto valor estas medallas, porque son un premio a todo ese sacrificio que únicamente las que lo vivimos en primera persona sabemos lo que pesa.
También tenéis contacto con psicólogo ¿cómo os preparan?
El trabajo mental es imprescindible y más en nuestro deporte. Es muy importante saber cómo afrontar la competición con la máxima confianza y seguridad posible como un buen trabajo psicológico y mental en el día a día. De cara a la unión del equipo, a la concentración para entrenar de la forma más regular, también para sobrellevar mejor la frustración y recomponerse. Tanto el trabajo individual de cada una como el psicológico grupal.
¿Y cómo se vivió ese momento posterior a la recogida de medallas cuando os abrazasteis con las entrenadoras?
Emoción, felicidad… porque además es todo compartido y el éxito compartido sabe muchísimo mejor. Ellas son las que nos guían en este camino, las que también echan todas las horas que nosotras echamos. Siempre destacamos que esto es un trabajo en equipo, que ninguna va por libre y que todos los entrenadores y gimnastas, las que viajan, las que no viajan, todo el mundo es imprescindible y aportan su granito de arena para estos resultados. Era el momento de abrazarse, de estar orgullosas las unas de las otras y de disfrutarlo.
¿Y con tus padres cómo lo viviste?
Me siento super afortunada de que puedan acompañarme allá donde vaya. En esta ocasión mis hermanos no han podido venir, pero vienen siempre y les sentí de cerca desde la distancia. Poco que decir de mis padres, no sé qué haría sin ellos. Me dan la fuerza cuando yo tengo dudas, confían en mí y a veces incluso más que yo misma. Es un orgullo ser su hija y terminar el ejercicio, mirar a las gradas y tenerlos allí aplaudiendo independientemente de cómo haya salido. Es el mayor premio que puedo tener.
Entras a los 22 años por la puerta grande -los cumpliste el viernes-, con triplete y pensando que el año que viene el Europeo es en Pamplona.
Los 22 los cumplí el día de los entrenamientos oficiales, pedí mi deseo y se ha cumplido. Era hacer bien nuestro trabajo, cuatro enterazos -porque sabía que si lo hacíamos, íbamos a lograr lo máximo- y muy emocionada porque el año que viene va a ser en Pamplona. Yo he tenido la suerte de vivir un Mundial en casa, en Valencia, y fue una auténtica locura. Lo recuerdo con muchísimo cariño, como una de las mejores competiciones de mi vida. Después del Mundial, afrontaremos con muchas ganas ese Europeo en casa y de la forma más positiva, optimista y ambiciosa.
Hoy mismo Mafer Lardiés, la presidenta de la Federación Aragonesa, ha confirmado en EL DIARIO DE HUESCA que van a proponer que el Palacio de los Deportes lleve el nombre de Inés Bergua. ¿Qué te parece? (Y aquí la sorpesa es mayúscula).
¿En serio? Ostras, sería una pasada. Yo siempre he soñado con tener el nombre en algún Pabellón. Y en ese Pabellón, que yo también he pasado mis horas, sería un orgullo. Ojalá, ojalá… ¿qué me dices? ¡Qué fuerte! Qué guay, qué bonito!
Tan bonito como que eres la más laureada de las gimnastas españolas, con Salma Solaun.
Es una pasada. Estamos haciendo historia del deporte español con la gimnasia rítmica española y mundial. Somos el único país en la historia de la rítmica, si no me equivoco, en conseguir dos años consecutivos triplete en el Europeo. Es muy grande, creo que no somos del todo conscientes de lo que acabamos de lograr. Independientemente de lo que pase de ahora en adelante, esto ya no nos lo quita nadie. Ojalá podamos disfrutarlo, no normalizarlo nunca y seguir saboreando este camino tan dulce y tan duro