La pésima racha de dos victorias en los últimos 13 partidos ha hecho que Jon Pérez Bolo haya perdido toda la credibilidad que tenía. El entrenador, que está sentenciado, vive sus últimas horas como preparador de la Sociedad Deportiva Huesca, que vive este lunes unas horas muy intensas. Porque el equipo se debate entre la vida y la muerte a falta de 12 fechas para el cierre del curso 2025/26. Urge una respuesta rápida que lleve al equipo a seguir con vida, al menos, hasta finales de mayo.
Los números, tal y como sucede en cualquier club del mundo, han sido determinantes (16 puntos de 51 posibles). El entrenador bilbaíno no suma ni un punto por partido desde su llegada al banquillo en el mes de noviembre, cuando fue destituido Sergi Guilló tras el empate ante el Andorra. Tal y como sucedió entonces a pocos días de disputar el derbi ante el Real Zaragoza, el Huesca busca una solución en tiempo récord porque la necesidad apremia.
La plantilla azulgrana ha modificado ligeramente su hoja de ruta en las últimas horas y este lunes entrenará por la tarde (17:00h) -en lugar de por la mañana- en la Base Aragonesa de Fútbol. Será la primera sesión para preparar el partido del viernes ante el Almería en casa (20:30h).
Tras la derrota en Málaga, el técnico comentaba que se ve "capacitado para darle la vuelta a la situación". E insistía en que él está "fuerte, lo que pasa es que entiendo lo que es mi profesión. El equipo me demuestra que está conmigo".