SD Huesca: la hora de la responsabilidad sin medias tintas

La mediocre configuración de la actual plantilla ha de ser revertida por un mercado de invierno que aporte certezas en medio de la inquietud

03 de Enero de 2026
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Pulido y Enrich. Es la hora de la responsabilidad para el futuro de la SD Huesca
Pulido y Enrich. Es la hora de la responsabilidad para el futuro de la SD Huesca

Precisamente porque sigo rechazando ese aforismo de que un optimista no es sino un pesimista mal informado, vengo a sostener que las esperanzas, en el fútbol y tantas otras facetas de la vida, se cimientan en el trabajo bien hecho y en la buena planificación. En el deporte, incluso con estos parámetros, se pueden torcer las expectativas porque todo es tan sencillo y tan complejo como marcar un gol más que el rival.

Más allá de que, efectivamente, pueda parecer que González Díaz se está convirtiendo en el nuevo Ais Reig maldito para el Huesca aunque esta tarde la pifia descomunal es del señor De la Fuente Ramos desde el VAR, hay signos sobrados para manifestar que la gestión deportiva de esta temporada 2026-26 es mucho más que cuestionable, con tintes de verdadero disparate. Una configuración de la plantilla a barullo, atropellada, sin criterio ni equilibrio, en manos de un entrenador novel arrollado por la sobreabundancia de recursos de dudosa solvencia, sin capacidad para incorporar novedades desequilibrantes incluso en el tramo final del mercado de verano en el que la disponibilidad financiera no fue problema alguno.

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Somos aquello para lo que nos preparamos. En nuestras existencias individuales y también en los deportes de equipo. En el fútbol, más. Sostengo que ha sobrado displicencia, laxitud y autocomplacencia. Viví en directo aquellas ruedas de prensa finales en las que el director deportivo proclamó a los cuatro vientos: "Creo que no falta nada"  En la postrera comparecencia se aferró, quizás por aquello de lavarse las manos, a los vaivenes económicos de la situación económica del club. Era el 2 de septiembre, cuando la operación de El Alcoraz fue aprobada por la Junta de Accionistas el 11 de agosto y ya se sabía que el límite salarial se iba a disparar. Teniendo en cuenta que era precisa la aprobación de LaLiga, hubo unos días menos de margen, suficientes, eso sí, para enmendar las lagunas que eran presumibles y empezaban a ser visibles. La consecuencia es que, de los equipos con similar techo, el Huesca es el único que vagabundea lejos de El Alcoraz y pena en zonas riesgosas de la tabla.

Ahora es tiempo de responsabilidad, porque hay que salvar el barco del fútbol profesional. Aun a costa de parecer voluntarista, diré que por encima de los once millones de límite salarial y con los patrocinios disparados, particularmente esperaba más... hasta ahora que suspiro por la salvación. No es la misma perspectiva de los dos últimos años, con el club arruinado por las malas cabezas. Hoy, al frente se hallan excelentes gestores empresariales pero sólo un directivo que entienda las peculiaridades de este negocio que es el fútbol, y no es otro que Agustín Lasaosa, cuya lógica futbolística echo en falta en muchas decisiones, en excesivas laxitudes y en algunas dejaciones. Si no coges al toro por los cuernos, te cornea. Y, si para dominarlo no sabes que primero hay que parar, después templar y a continuación mandar, cueste lo que cueste y caiga con caiga, difícilmente los resultados son los deseados.

Estoy plenamente convencido de que están recibiendo los miembros del Consejo de Administración, exitosos en  otros sectores que tanto bien están haciendo en el plano de las finanzas al Huesca, lecciones a golpes de injusticias del VAR, gruesos fallos futbolísticos y disgustos, porque me consta que sufren como azulgranas. Nadie les va a privar de tal condición por ser nuevos en un club que tiene muchos aficionados nuevos, y bienvenidos sean muchos más.

Y, sin embargo, la reflexión sobre la asimetría que penaliza al Huesca entre los buenos resultados económicos y los preocupantes deportivos no conduce sino a la responsabilidad que es la consecuencia de la libertad: hay que elegir bien, actuar con coherencia y, como dice la teoría de las buenas prácticas en la empresa, mutilar si es preciso algún miembro para que el cuerpo no se engangrene y siga vivo. Puede parecer desagradable, pero resulta imprescindible en aras del bien mayor.

En el rincón de pensar, cada cual ha de asumir sus aciertos y sus errores. Si quiere engrosar los primeros, ha de cambiar porque con lo mismo no vamos a mejorar. Y ahí llegan las incorporaciones que han de optimizar las prestaciones. Hay disponibilidad económica, quizás demasiada para un mercado estrecho, pero siempre hay oportunidades y el que más tarde en abrazarlas pagará su pereza con una mayor sangría. No se trata de correr, sino de aplicar el vísteme despacio que tengo prisa, que es contundente y concluyente.

Es imperativo integrar en el repertorio de Bolo ese delantero centro, ese centrocampista defensivo, ese extremo izquierdo y algún refuerzo en la frágil retaguardia. No sólo por el partido de Castalia, que también, sino por tendencia. No es capricho ni ambición, sino supervivencia. Y no digamos si se va Pulido dentro de sus legítimas -aunque dolorosas para todos nosotros- aspiraciones de mejorar su limitada ejecutoria como profesional a sus casi 35 años. Es tiempo de acción, rija quien rija la renovación y la purga -la salida de jugadores que en el estío fue un fiasco-, porque en las manos de todo el conglomerado de decisiones al máximo nivel del club están las ilusiones de sus, esta tarde mejor que nunca denominados, sufridores. Acción y responsabilidad.

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