Los supermercados y la propuesta del tope a los precios: menos márgenes y bajos beneficios

Cabrero e Hijos ha repercutido las subidas de costes de origen pero no los gastos de transporte, de luz o de gas

11 de Septiembre de 2022
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Supermercados Alto Aragón en la calle Zaragoza de Huesca
Supermercados Alto Aragón en la calle Zaragoza de Huesca

La propuesta de la vicepresidenta del Gobierno Yolanda Díaz de establecer un tope a los precios de los productos básicos no encuentra demasiados adeptos, aunque algunas grandes cadenas de distribución han aprovechado la coyuntura para lanzar hercúleas campañas de márquetin con las que pescar clientes en el río revuelto de la confusión y de un cierto enojo de los consumidores. No es el caso de los grupos intermedios, como Cabrero e Hijos y sus Supermercados Alto Aragón, que reconocen haber repercutido los incrementos de costes de sus proveedores pero no así otro tipo de gastos importantes como el del transporte, la luz o el gas, por lo que se resienten los ya de por sí escuetos beneficios que, en el sector, se mueven entre el 1 y el 3 % de la facturación global.

Asedas, la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados, que es la primera organización empresarial del sector alimentario en España con 19.000 tiendas, 282.600 trabajadores y grandes compañías como Mercadona o Dia, salió inmediatamente a la palestra tras el anuncio de la vicepresidenta. Ignacio García Magarzo, su director general, aseguraba que había productos como los huevos cuyos precios en origen habían crecido un 64 % y tan sólo se había trasladado un 27.

Agustín Cabrero, representante de Supermercados Alto Aragón, asegura que "la evolución de los precios ha sido variopinta, porque nos hemos visto obligados a trasladar a los precios el incremento de los costes. Es una cuestión de responsabilidad con nuestros propios trabajadores y con la propia viabilidad del grupo".

Realiza Agustín Cabrero un análisis de los distintos productos que pudiéramos denominar "básicos" y, por tanto, susceptibles de ser englobados en las intenciones de la vicepresidenta. Su relato es completo. Las lechugas varían durante todo el año (en los últimos meses, un 25 % más), al contrario que las zanahorias que son las más "fiables" en cuanto a su regularidad, siempre con el mismo etiquetado. La leche se ha encarecido un 16-17 %. Las harinas fluctúan del 20 % de las locales al 8 % las de fuera, aunque éstas siguen siendo doble de caras que las de proximidad, lo que permite dudar sobre los márgenes precedentes que les han podido permitir este ajuste. Los huevos han subido entre un 6 y un 22 %.  Las judías verdes, un 55 %, el pollo un 20 %, las carnes un 20 y el pescado entre un 11 y un 25 %. Curiosamente, el ternasco se ha reducido este año un 13 %, si bien conviente tener en cuenta que se parte en el año del periodo navideño, cuando más alto se marca. Los lácteos se han incrementado un 4 y las conservas vegetales entre el 25 y el 30 %. Las panaderías un 25 %, menos en el caso de las locales. En cuanto al aceite, que oscila considerablemente, está bajando después de los aumentos anteriores, y se nota especialmente en el girasol. Toda la industria que se basa en el aceite de girasol, harina y azúcar ha ascendido un 30-35 % en su precio.

"Aunque hemos repercutido las elevaciones de precios de los productos en origen, no hemos tocado el transporte por carretera, el gasóil, la luz o el gas que se han encarecido muchísimo, con lo que los márgenes de la compañía se han estrechado considerablemente". De Agustín Cabrero no sale ni una palabra de crítica o reproche hacia la competencia y las prácticas de márquetin como las cestas de productos básicos a 30 euros. "Cada uno juega con sus bazas. Pero los consumidores deben saber que el beneficio en este sector se cifra entre el 1 y el 3 % en todos los grupos y empresas. De ahí no se mueve, por lo que hace falta vender muchos volúmenes para que la facturación permita la sostenibilidad del negocio y de los puestos de trabajo". Todo lo que sea desequilibrar este sistema conduce a un riesgo ante el que el sector reclama que las administraciones también asuman un esfuerzo para facilitar la actividad.