Trece mil almas han disfrutado en la madrugada laurentina del 11 de agosto de Fangoria, uno de los grupos más reconocibles del pop electrónico español con dos iconos como Alaska (Olvido Gara) y Nacho Canut, dos espléndidos músicos cuya conexión se remonta a finales de los años 70 y que han llenado de temas archiconocidos y otros más novedosos en el exterior del Palacio de Congresos. Como reconocía este martes Lorena Orduna, probablemente el concierto más multitudinario de la historia de este escenario y de las fiestas de San Lorenzo.
Los emblemas de la movida madrileña con sus grupos predecesores, Alaska y los Pegamoides y Alaska y Dinarama, justificaron con su interpretación en Huesca el cambio decisivo que dieron hacia Fangoria, con una música electrónica, con sintetizadores, pop bailable y más alejados del rock de los grupos anteriores. El nombre procede de la revista estadounidense dedicada al cine fantástico y de terror, que se ajusta a la querencia del dúo por la serie B cinematográfica, lo extravagante y la cultura popular.
El punto de inflexión fue el álbum "Una temporada en el infierno", que dio pie a su reputación referencial en el pop electrónico. Huesca pudo escuchar temas de Naturaleza muerte, Arquitectura efímera, El extraño viaje, Absolutamente, Cuatricromía o Canciones para robots románticos. De ahí surgen piezas cantadas y bailadas por millones de personas como "No sé qué me das", "Eternamente inocente", Retorciendo palabras, Miro la vida pasar, Dramas y comedias, Geometría polisentimental o Espectacular.
En Huesca también cantó Alaska algunos de sus temas más aclamados, como "A quién le importa", "Ni tú ni nadie" o "Dramas y comedias", que se han convertido en himnos populares en España. Y, con ellos, nueve mil gargantas adosadas a cuerpos en permanente movimiento con ADN oscense.
Hubo espacio también para su nuevo disco, La verdad o la imaginación, una combinación entre electrónica, melodías pop y letras sobre las relaciones humanas, contradicciones, maneras de enfrentarse a la vida... Una magnífica coreografía de cuatro chicos y dos chicas acompañó armónicamente (ora vertiginosos, ora melódicos) la voz singular de Alaska y las letras de Nacho Canut.
Ambos demostraron la compenetración fundamentada en cinco grupos con los que han evolucionado sin abandonar su identidad peculiar. Entre el público, personas maduras y no pocos jóvenes saltaron y bailaron al ritmo propuesto por Olvido Gara y Nacho Canut durante hora y media realmente memorable, porque el arrollador carácter de Fangoria llena el escenario en el más genuino sentido del espectáculo.