Para los oscenses que viven lejos, San Lorenzo es un buen momento para volver a casa y disfrutar de unas jornadas festivas con familia y amigos. A ese grupo pertenecen las alrededor de cincuenta personas procedentes de distintos puntos de España y de otros países que han participado este viernes en el tradicional acto de reconocimiento a los oscenses en el exterior, celebrado en el Colegio de Santiago del Palacio Consistorial.
La cita ha reunido a la Corporación municipal, encabezada por la alcaldesa, Lorena Orduna, y a familias que, aunque desarrollan su vida lejos de Huesca, mantienen intacto el vínculo con su ciudad. Algunos vuelven cada año; otros lo hacen cuando las circunstancias se lo permiten. Para todos, San Lorenzo sigue siendo una fecha marcada en el calendario.
El acto ha comenzado con una intervención muy especial de una representación de la Compañía Artística Osca. Roberto Ciria, Mercedes Budiós y Sofía Bueno han puesto voz a una jota dedicada a San Juan de la Peña y a los habitantes de la zona afectada por el incendio de Las Peñas de Riglos. “Queríamos comenzar esta intervención mandando este gran abrazo en forma de jota a nuestros paisanos de la sierra de Riglos”, ha explicado Mercedes Budiós. La interpretación ha servido para trasladar desde Huesca el apoyo a los vecinos que están sufriendo las consecuencias del fuego.
La alcaldesa ha agradecido especialmente ese gesto antes de dar la bienvenida a quienes han regresado a la ciudad. Orduna ha reivindicado el papel de los oscenses que viven fuera como embajadores de Huesca y de sus tradiciones. “Llevar el nombre de Huesca a través de vuestras voces, de vuestros sentimientos fuera de nuestras fronteras, es un legado que no podemos perder. Llevar el orgullo, la ciudad de Huesca, el blanco y verde, el sabor de nuestra gastronomía, el olor de la albahaca, hablar de Huesca constantemente”, ha señalado.
La propia alcaldesa ha recordado cómo vivía San Lorenzo cuando tuvo que pasar una temporada fuera de Huesca y cómo escuchar desde la distancia el dance de San Lorenzo le provocaba una emoción difícil de contener. “Cuando vives fuera, el día 9 de agosto, el cohete, el día 10... cómo nos emociona, cómo se nos pone la piel de gallina cuando estamos fuera de nuestra ciudad. Les entiendo perfectamente, empatizo con ustedes y les agradezco que vengan todos los años a visitarnos, que vuelvan a su casa, que disfruten de estos días con sus familiares, con sus amigos y que la paseen”, ha apuntado.
La alcaldesa también les ha animado a aprovechar cada regreso para ver cómo Huesca está cambiando. “Calles nuevas, calles remodeladas, polígonos industriales que crecen, nueva vivienda, nuevas empresas, un campus biosanitario potente, una universidad que cada vez estamos consolidando mucho más y nuevos comercios”, ha citado. Una transformación que, ha subrayado, también es posible gracias al esfuerzo de quienes contribuyen al crecimiento de la ciudad.
Orduna les ha invitado así a “volver a pasear una vez más por nuestra ciudad año a año” y descubrir cómo Huesca “está cambiando, está evolucionando y está creciendo positivamente”. Espero verles el año que viene y que veamos a través de sus ojos cómo esta ciudad prospera, crece y sigue siendo una ciudad líder en nuestra provincia”, ha apuntado.
Tras dedicar una jota a los oscenses que viven fuera, Roberto Ciria ha trasladado su ilusión por participar en este acto y ver "estas caras de emoción de todas estas personas que son oscenses, que están fuera y sienten Huesca, como cualquier de los que estamos aquí todo el año". El grupo ha interpretado varias jotas e incluso ha animado a que alguno se sumara, "porque la jota es de todos y vacamino desde que va a ser el patrimonio de la humanidad", ha recordado. La fiesta ha continuado con un vino español en la terraza del Ayuntamiento y la tradicional foto de familia.
La historia de Elena Lucas Grasa está estrechamente ligada a la danza: "Comencé a estudiar ballet con María Pilar Sanvicente cuando tenía 3 años, y seguí con esa afición que se ha convertido en mi profesión y por este motivo he tenido que irme primero de Huesca y después de España". El trabajo le ha llevado a vivir en Irlanda, Copenhague, Noruega y, desde hace 14 años, Alemania. Allí trabaja actualmente como directora de ensayos y asistente de dirección de una compañía estatal.
Reconoce que la distancia se lleva mal, y cuanto más tiempo pasa fuera, más fuerte siente el vínculo con su tierra. “Te vuelves más español y más oscense cuando estás fuera”, ha explicado. Por eso, cada vez que la agenda se lo permite y tiene la oportunidad, viene a Huesca. "Mis padres y mi hermana están aquí, y ahora tengo una hija que es más oscense que alemana, aunque haya nacido en Berlín".
En Huesca, "lo que me gusta hacer es lo de siempre, sentir que es lo de siempre y que ese intervalo de tiempo que estoy aquí es un viaje al pasado. Eso me hace siempre cargar pilas y seguir adelante con todo", ha compartido.
"Desde pequeña he salido en la ofrenda con mi madre y eso ha seguido así a lo largo de los años. Las fiestas ahora las disfruto de otra manera porque soy mamá, pero también muy contenta de poder transmitirle toda la tradición a Alicia", ha contado .
La última vez que no pudo venir a Huesca en fiestas fue hace dos años, justo antes de que naciera su hija. "Me tuve que ir de España el día 7 de agosto. Y el día 9 vi el pregón y el cohete, almorcé y el día 10 a tope con la música de los danzantes y así a vivirlo de otra manera. Y siempre que he estado fuera, he celebrado San Lorenzo, ya sea en Alemania, en Dinamarca, donde me tocara. Melocotón con vino he hecho siempre por un tubo", ha comentado.
En el caso de Miguel Ángel Morlán, María José Coarasa y su hijo Ángel, San Lorenzo tiene además una dimensión familiar. Miguel Ángel y María José se fueron de Huesca para estudiar Medicina en Zaragoza y "ya empezó la diáspora". Tras el paso por Pamplona, Galicia y Talavera de la Reina, acabaron todos juntos en Toledo, Miguel Ángel desde 1983. "Yo acudí en el 85 con los 3 hijos, que todos nacieron en Huesca", ha explicado María José.
Huesca se convierte durante estos días en el punto de reunión de buena parte de los suyos. “Las fiestas para nosotros son un sitio de reunión porque es el momento en el que vienen todos nuestros amigos a Huesca y también toda nuestra familia”, ha explicado Miguel Ángel. "Fallamos pocas veces, la verdad, y nos emocionamos, lógicamente, con los danzantes y el día de San Lorenzo es especialmente muy emotivo", ha agregado.
No poder regresar se nota. “Lo echamos mucho en falta”, ha reconocido María José. Cuando las circunstancias les obligan a quedarse en Toledo, buscan incluso la manera de seguir los actos desde allí. Porque hay momentos que atraviesan la pantalla: “Cuando estás fuera, la jota emociona”, ha resumido Miguel Ángel. "Y aquí igual", ha apostillado María José.
Su regreso sirve también para transmitir esa relación con Huesca a la siguiente generación. Ángel, su hijo, también las vive con intensidad: "Cuando vengo, cumplo con el chupinazo, por supuesto con los danzantes, con los sitios a los que hay que acudir, como la jota en el parque, y por la noche suelo salir con unos amigos", ha explicado.
También María Mañas Gregorio ha construido buena parte de su vida lejos de Huesca. Lleva 21 años viviendo en Múnich. Se marchó inicialmente a Alemania pensando que sería una estancia de un año, pero allí se casó, formó una familia y terminó echando raíces. "Estoy muy bien, pero sí que he hecho muchísimo de menos Huesca, a mi familia y a mis amigos, y vengo todos los sanlorenzos, que nos gustan muchísimo. Y a mis hijos, que tienen ya 13 años, les encanta", ha señalado.
Cuando vuelve, hay dos momentos que como los danzantes y la ofrenda que le emocionan especialmente, y también que “todo Huesca es blanco y verde, albahaca, es impresionante, el pollo al chilindrón de mi madre, el melocotón con vino. La esencia de San Lorenzo sigue ahí y eso es maravilloso”.
Mañas cuenta además a sus amigos alemanes cómo se transforma Huesca durante estos días, aunque no siempre resulta fácil explicar desde la distancia una ciudad entera vestida de blanco y verde. “No se creen que todo el mundo vaya así. Tienes que estar enseñando fotos de que la ciudad está de blanco y verde”, ha relatado.
Anima a sus amigos a que visiten la ciudad en fiestas, pero "con la boca pequeña", ha confesado. "Cada vez viene más gente también, y un poco egoístamente, me gusta que se quede en nosotros, me encanta Huesca, es que soy súper oscense", ha señalado antes de lanzar un ¡viva Huesca!