Tomás Luna, en su 25 aniversario de torero, afea a Tauroemoción "su falta de cariño"

Comunicado de gratitud a los esenciales: "Mi familia, mi cuadrilla, mis compañeros, mis amigos y sobre todo, la afición"

14 de Agosto de 2026
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Tomás Luna el día de su último paseíllo en el coso oscense, con muleta verde en homenaje a Huesca y San Lorenzo. Foto Carlos Jalle
Tomás Luna el día de su último paseíllo en el coso oscense, con muleta verde en homenaje a Huesca y San Lorenzo. Foto Carlos Jalle

Tomás Luna Sistac, el primer matador de toros de la historia de Huesca, ha emitido un comunicado pleno de cariño hacia la ciudad en el 25 aniversario de su alternativa de manos de Enrique Ponce, a la vez que ha afeado a Tauroemoción "su falta de cariño" y el desafecto al no haber estimado oportuno realizar un tributo por aquella gran gesta. La Feria Taurina de la Albahaca que bautizaron los Luna Sistac como empresarios del coso oscense ha quedado huérfana de ese valor doble que es la gratitud y el reconocimiento.

"Con motivo del 25º aniversario de mi alternativa en Huesca, quiero compartir unas palabras de agradecimiento y reflexión. Un cuarto de siglo después de aquella tarde que marcó mi vida y la historia de nuestra ciudad, siento la necesidad de mirar atrás y valorar el camino recorrido y sobre todo, agradecer algo que conseguimos entre todos", ha iniciado el comunicado Tomás Luna ante la pasividad tanto de Tauroemoción como del Ayuntamiento,. El concejo ofreció a Luna Sistac un acto que consideró insuficiente.

"Como torero, tuve la fortuna de vivir momentos inolvidables, de sentir la emoción de esta plaza muchas tardes y de entregarme a una profesión que exige verdad, sacrificio y pasión. Siempre que vestí el traje de luces lo hice con respeto y todo esto, a día de hoy, representa lo que soy. Agradezco a la tauromaquia los valores recibidos", agrega el mayor de los únicos matadores de toros que ha tenido Huesca.

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Una parte fundamental de su trayectoria tuvo que ver con la adjudicación a la empresa familiar de la gestión de la Feria Taurina de la Albahaca, en la que introdujeron innovaciones y espectáculos como el Grand Prix o el Concurso de Recortadores, además de fórmulas de fidelización de público hasta recuperar los aforos desconocidos con el anterior empresario.

REIVINDICACIÓN DE LA FAMILIA EMPRESARIA

"Trabajé junto con mis hermanos para que la afición de Huesca disfrutara de tardes de toros dignas, con el compromiso de devolver a la feria la categoría que le pertenecía. Y con gran esfuerzo lo conseguimos. Pero, con cierto sabor a duelo, tocó ceder el paso a la actual empresa, y nos encargamos de allanar el terreno y facilitarles al máximo las cosas. Reconozco que me ha sorprendido la falta de cariño por su parte, pero el paso del tiempo también me ha enseñado que hay gestos que no perduran, que la memoria es frágil y que cada cual es quien da valor a lo que recibe". En la expresión coloquial, un zasca con dosis de dolor y decepción.

Retornando a aquella tarde con Ponce y El Juli ante los Jandillas para dar a Huesca el primer torero de su historia, concluye poniendo el punto en aquel éxito colectivo con los oscenses en primer plano. "Como persona, este aniversario me invita a reconocer que todo lo logrado ha sido gracias al apoyo de quienes han estado cerca: mi familia, mi cuadrilla, mis compañeros, mis amigos y sobre todo, la afición. Ellos que en su día fueron mi motor, hoy han sido quienes han dado valor a esta fecha, quienes han recordado mi trayectoria y quienes han demostrado que la memoria taurina se sostiene desde el corazón".

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