Se aventura en los ojos que apenas asoman en las oquedades de los capirotes que están orgullosos, satisfechos, contentos, partícipes del momento crítico en el que Jesús es acompañado por brazos que ceden al suelo desde el madero. Son los miembros de la Cofradía del Descenimiento de la Cruz y Lágrimas de Nuestra Señora de Huesca.
En la mirada está la grandeza de la Semana Santa de 2026, con la pertenencia exultante a esa hermandad que suma 75 años, desde 1951, y que con tal motivo ya es capaz de aglutinar a otros tantos cofrades, más que el doble que hace apenas tres cursos, cuando superaban a duras penas la treintena.
El barrio de la Encarnación está expectante. Acostumbrada esta zona de la ciudad a una cierta barrera psicológica por esa vía que hoy noi es sino un recuerdo, todo lo que sea integrarse plenamente es bienvenido. Su Semana Santa, hasta ahora, era acercarse al centro y disfrutar de las procesiones y de los pasos, y contemplar con identidad a esta cofradía vestida de túnica y capa blanca con capirote, fajín, bocamangas y botones azules. Una preciosidad de atuendo, por cierto.
Por este espíritu en alza, a las 18 horas, comienzo de la primera Procesión del Descendimiento, eran cientos los vecinos que se mostraban expectantes, y la emoción se ha disparado con la salida desde la Parroquia de la Encarnación de las primeras representaciones de otras cofradías y de la Archicofradía de la Santísima Vera Cruz, más que cortesía acompañamiento. Desde personas en senectud a niños a cara descubierta.
El cortejo procesional ha visibilizado, por fin, a los cofrades titulares y a la banda de tambores Jesús Belenguer Randet, predecesor que fuera del actua prior, Jorge Barecha. artífice con otros hermanos de este prodigio de la fe en Cristo y de la creencia en una causa común.
Sin ceder al cansancio de la Procesión del Santo Entierro del Viernes Santo, los seis portadores del paso lo han movido con la delicadeza del conocimiento de su importancia artística y del significado histórico y teológico. 103 años desde que el grausino Felipe Coscolla dejó la obra a la interpretación del resultado con el mismo sentido que Miguel Ángel expresó tras la culminación de la Capilla Sixtina: ¡Dios dirá!
En calles anchas, también impresionan las figuras de María Magdalena de rodillas estirándose los cabellos y mirando a José de Arimatea y Nicodemo sosteniendo al Cristo, mientras María es consolada por San Juan. Habían pasado minutos desde una de las 7 palabras: "Hijo, aquí tienes a tu madre", "Madre, he aquí tu hijo". En medio de la Cruz ya desalojada, la cabeza de un Ángel. En las esquinas, las banderas de Aragón, Huesca, la Archicofradía de la Santísima Vera Cruz.
Siguiendo la procesión, el consiliario y párroco de la Encarnación, José María Arnal, con la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, el teniente coronel de la Guardia Civil, José Enrique Cordobés Lucena.
La procesión ha llevado su ritmo por Ingeniero Cajal Lasala, Avenida Martínez de Velasco, Alcoraz y Plaza de Navarra, donde ha dejado preciosas estampas. Berenguer y San Orencio han sido recorridas hasta otro punto neurálgico, la Plaza de San Lorenzo. Saludo al diácono mártir y a su concepto de los tesoros de la iglesia que son los desfavorecidos, porque de esto va la Semana Santa, luego arteria principal del Coso Bajo y final en la Plaza de San Domingo. Tras el rezo, una presunción prácticamente infalible. Después de una caída, tras un descendimiento, hay que levantarse. Y nadie, en esta faceta, lo hará tan glorisamente como Jesucristo. No en vano, en sus manos está el futuro de la humanidad.
Al finalizar, la Cofradía hizo entrega de un libro conmemorativo con motivo del 75 aniversario de la fundación de la cofradía a las instituciones que participaron en el acto.
Así que esta fecha, 4 de abril de 2026, marca un calendario en una Semana Santa que atesora centenares de años de procesiones. Siempre queda un resquicio para ensalzar nuestras creencias, nuestra fe y nuestra esperanza. Todo apunta a que este domingo habrá milagro.