El avituallamiento de la 14ª Marcha Aspace Huesca en Banariés ha vuelto a concentrar uno de los momentos clave del recorrido, este año marcado por unas condiciones especialmente exigentes. La lluvia persistente y una temperatura en torno a los 7 grados han condicionado el paso de los participantes, en una jornada en la que se han acumulado cerca de 20 litros de agua. Aun así, alrededor de 2.500 marchosos han alcanzado este punto tras completar el tramo inicial, en un esfuerzo que la organización ha calificado de especialmente meritorio. El ambiente ha estado acompañado, como es habitual, por la música de los Gaiters de Terra Plana, que han tocado sin descanso.
Hasta este enclave, han llegado el presidente del Gobierno aragonés, Jorge Azcón, la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, y el presidente de la Diputación Provincial, Isaac Claver, que después han emprendido el regreso.

El responsable del operativo en este enclave, José Luis Rami, ha reconocido que la meteorología ha alterado el desarrollo habitual de la jornada. “Nos tenía que tocar, algún día tenía que pasar”, ha señalado, tras varias ediciones con condiciones favorables. En este contexto, ha destacado la respuesta de los marchosos, a quienes ha definido como “muy valientes”. Según ha indicado. "Estimamos que han sido unas 2.500 personas que han llegado a Banaries y han hecho un esfuerzo colosal. Estamos muy contentos, porque el día era fatal pero aun así la gente ha respondido".
En cuanto a la organización, ha explicado que el dispositivo se ha mantenido en líneas similares a otros años, aunque con una previsión de asistencia más contenida Aunque se han preparado unos 4.500 bocadillos de queso y de jamón -en lugar de los 6.000 habituales- el volumen de trabajo, sin embargo, ha sido parecido, y con la implicación de cerca de 60 voluntarios, que han permitido mantener el funcionamiento del avituallamiento "rodado" y han mantenido "la emoción y las ganas" de siempre.
La meteorología ha tenido también efectos en el comportamiento de los participantes, ya que este año han sido muchos más los marchosos que han optado por regresar en autobús desde Banariés, en lugar de completar el recorrido. Además, el ritmo de paso ha acelerado el servicio, lo que ha provocado que el almuerzo se agotara antes de lo habitual, en una edición en la que la lluvia ha condicionado tanto la participación como el desarrollo logístico del evento.
