Tras kilómetros de esfuerzo bajo la lluvia y el frío, la 14ª Marcha Aspace Huesca ha tenido un año más como recompensa en la línea de meta un plato humeante de garbanzos y un espacio con un gran ambiente donde recuperar fuerzas y celebrar la jornada.
El Palacio de Congresos ha acogido a los marchosos que poco a poco han ido llegando tras completar el recorrido. En fila y un ambiente animado por la música de Sonidoi 51, han recogido su ración de garbanzos, pan y fruta para disfrutarla tanto en el interior como en la carpa exterior habilitada por la organización.
Antes que otros años por el mal tiempo, grupos de amigos, familias enteras y participantes de todas las edades han llenado las mesas instaladas, compartiendo experiencias sobre esta jornada exigente. La lluvia, que ha marcado buena parte del día, ha hecho aún más reconfortante ese plato caliente que muchos han definido como el mejor final posible.

Detrás de esa comida hay horas de trabajo y un engranaje perfectamente coordinado. Al frente ha estado Federico Valencia Calderón, responsable de una elaboración que ha vuelto a recibir elogios unánimes. “Vinimos el viernes a preparar los fuegos, trajimos las cazuelas y ayer pusimos los garbanzos a remojo”, ha explicado. En total, se han cocinado 175 kilos de garbanzos de la huerta de La Hoya, cocidos durante más de dos horas junto a verduras, carne, chorizo, especias y jamón. La organización ha tenido en cuenta además las necesidades de todos los participantes, preparando también una versión solo con verduras.
Las previsiones iniciales apuntaban a una menor participación debido al mal tiempo, pero la respuesta ha vuelto a sorprender. “Unos 3.000 van a comer, creíamos que con la lluvia se nos iba un poco la cosa, pero la gente ha respondido”, ha señalado Valencia, satisfecho con el desarrollo de la jornada.
El resultado ha estado a la altura del esfuerzo. “Los hemos probado y se han cocido muy bien, están tiernos y la gente los está alabando”, ha añadido
Junto a él han estado los integrantes de la Peña Lo Magré de Albelda, que colaboran cada año aportando las grandes cazuelas, y miembros de la Asociación de Cocineros de Huesca, que llevan ya 14 ediciones implicados en esta labor solidaria. “Todos los años venimos muy contentos, y ya son 14, estamos siempre en el mismo equipo, que es fundamental, y lo hacemos con mucho gusto. Da mucha alegría venir con este ambiente”, ha afirmado.