El Refugio de La Renclusa ha acogido la sesión de “Los guardianes de las montañas”, un encuentro impulsado conjuntamente por Restaurante Ansils, Adidas TERREX y La Renclusa a los pies del Aneto para reconocer a quienes sostienen la vida en altura y la cultura montañera del valle: guardas y equipos de refugios, guías de alta montaña, forestales y personas vinculadas al Pirineo desde el oficio y la pasión. La jornada era concebida también como bienvenida a la nueva etapa de La Renclusa, celebrada desde la comunidad que la hace posible.
Iris Jordán y su Restaurante Ansils elevaban la alta cocina de estrellas y soles hasta el refugio como un gesto simbólico y real: sentar a la misma mesa a quienes cuidan la montaña y recordar que el valor de este territorio no se entiende sin las personas que lo trabajan, lo conocen, lo disfrutan y padecen sus servidumbres.
Tras la llegada, la palabra compatida se alzaba para poner en común los valores que deberían acompañar cualquier visita a estas cumbres —respeto, convivencia, conocimiento y responsabilidad— y continuaba con aperitivos y una comida en mesas grandes, con platos para compartir y convivir elaborados por el equipo de Ansils, en un formato pconcebido para conversar, encontrarse y hacer red.
A lo largo del día, Restaurante Ansils, Adidas TERREX y La Renclusa proponían momentos para activar conciencia y vínculo: breves contenidos y conversaciones sobre el retroceso glaciar y la memoria de quienes atravesaron estas montañas antes que nosotros, además de dinámicas participativas para compartir experiencias reales en altura, con el apoyo de colaboradores como Cervezas Ámbar, Bodegas Alodia y Jalea Creativa. El cierre, con la música urbana de Cuca de Mundi, Iriex y Rapsusklei junto a Eterno Music, convirtió el refugio en una celebración colectiva: un modo contemporáneo de “hacer bailar a las montañas” sin perder el foco del mensaje. Una canción coral entre nostálgica y esperanzadora, con notas de tristeza y del júbilo que confiere la celebración de la naturaleza.
“Los guardianes de las montañas” ha querido ser también una toma de palabra social: una llamada a cuidar el Pirineo desde dentro, con respeto al entorno y a quienes lo sostienen todo el año. En un momento en el que el Valle de Benasque vive una presión creciente por el modelo de segunda vivienda y el crecimiento residencial, el encuentro puso sobre la mesa una realidad que preocupa en el territorio: sin vivienda accesible, no hay valle vivo, y sin valle vivo, la montaña se vacía de quienes la protegen, la guían y la mantienen habitable.
“Este encuentro se ha hecho por una montaña digna donde vivir: con refugios, con respeto y con futuro para quienes la cuidan cada día”. Palabra de los guardianes de las montañas.