La Casa de Andalucía ha remontado en esplendor como en sus mejores tiempos, en esas tres largas décadas desde que se asentaron en el Pasaje Jilgueros tras cuatro años transitorios en la zona de Los Olivos. Después de meses de zozobra tras la renuncia del anterior concesionario, la inauguración esta soleada de domingo ha registrado un llenazo imponente en la terraza y en el interior del bar, todo remozado con un gusto exquisito.
Había alegría por todos los poros. Los nuevos hosteleros que se ocupan de la Casa de Andalucía, Carlos Peralta, Javier Estrada y Javier Navarro se muestran tremendamente esperanzados por el potencial de un espacio emblemático que suma a su importante masa social el hecho de que es un espacio tradicionalmente abierto para Huesca.
En la terraza, una vieja cara de esta casa, Alfredo Ortega, antiguo concesionario que dejó un exquisito sabor de boca y hoy es gran experto cortador de jamón. Disfrutando enormemente la familia Carrero Sesé. Paz, la presidenta de la Casa, proclama sin titubear que "ésta es le mejor terraza de Huesca, está preciosa".
No cabían sonrisas más abiertas. Paz Carrero ha encontrado respuesta a sus gestiones. "Cuando nos dejó el anterior concesionario, fuimos mi marido y yo por ahí, a los bares, hasta que hablamos con Carlos Peralta y nos dijo que tenía muchos establecimientos y no le interesabas. A la semana siguiente, nos llamó y dijo que había pensado en cogerlo con algunos amigos. Y le dije: adelante. Recibimos algunas ofertas más pero nos decantamos por esta empresa que es terreno seguro".

No en vano, la experiencia de los socios de esta aventura es incontestable. Carlos Peralta y su familia gestionan el Central Café, el Street y varios locales hosteleros más. Javier Estrada, profesor de la Escuela de Hostelería, acredita pericia en el oficio, igual que Javier Navarro. Paz Carrero Sesé está muy ilusionada porque la programación "no sólo va a surgir desde la Casa, sino que ellos tienen idea de hacer bastantes cosas. De momento, para San Lorenzo, está todo reservado, y acaba de abrir".
La apuesta es tan sólida que los concesionarios se han hecho cargo del acondicionamiento de la terraza, que ha quedado espectacular, ufana, vistosa y relajante, mientras la Casa se ha ocupado de la climatización dentro del bar. Juan Carrero, histórico presidente de la Casa, socio número 2 desde aquellos tiempos de Los Olivos, estaba entusiasmado principalmente por una razón: "La realidad es que no pensaba ver tanta gente joven y además está repleto y no ha habido invitaciones personales".
Juan Carrero recuerda cuando depositó los estatutos en Zaragoza. En distintas etapas, ha gestionado con la eficacia y sabiduría del buen bancario y del gran voluntario que ha acreditado en su acrisolada ejecutoria. "Aquí estamos rodeados de gente joven y mayor, que aprecia el esfuerzo que se hace por la cultura". A pesar de su condición emérita, todavía se implica hasta el fondo. "Una de las cuestiones más importantes, que pensamos potenciar, es el tema cultural. Hay siete profesores que tienen llave de la puerta de la zona de actuaciones, que mantienen las tardes de la Casa, que se dedican a la formacilón y la enseñanza. Todo tipo de bares, teatro y cultura. Es una casa de aprendizaje y de cultura".

COCINA DE INSPIRACIÓN ANDALUZA
Javier Estrada, con su tocayo, está enormemente orgulloso del esfuerzo que han hecho. "Hemos renovado todo de arriba a abajo. Y queremos resurgirlo con almuerzos, tapeos, raciones, cenas, menús de grupos, pero lo principal serán menús y platos para compartir para que la gente está a gusto, disfrutando de lo que hacemos".
¿Cocina fatoandaluza? "Se puede decir, pero sobre todo será andaluza con unos toques muy frescos, caseros y todo hecho por nosotros".