El Centro Solidaridad Interdiocesano de Huesca (CSIH) ha advertido del aumento de la vulnerabilidad asociada al consumo de alcohol durante las fiestas navideñas y ha hecho un llamamiento a la población para repensar la normalización social de los excesos en este periodo marcado por celebraciones y encuentros familiares.
Desde el CSIH, su psicólogo Aland Medal ha explicado que la llegada de la Navidad concentra emociones, reuniones y rituales sociales que, aunque habitualmente se viven con alegría, pueden convertirse en un contexto especialmente delicado en relación con el consumo de alcohol, tanto para personas con dificultades previas como para la población general.
El centro considera que estas fechas son clave para promover la reflexión sobre los riesgos del consumo abusivo y para visibilizar la realidad de quienes se encuentran en proceso de rehabilitación o conviven con un trastorno por consumo de alcohol. La presencia casi obligatoria del alcohol en comidas, celebraciones y encuentros sociales refuerza, según el CSIH, la necesidad de lanzar mensajes de prevención y cuidado colectivo.
En este sentido, Aland Medal ha señalado que la Navidad supone un desafío importante para las personas con problemas de consumo debido a la acumulación de estímulos asociados al alcohol, como botellas, brindis, reuniones prolongadas, publicidad o rituales familiares, que incrementan el riesgo de recaída.
La psicóloga Jara Martínez, también integrante del equipo del Centro Solidaridad Interdiocesano de Huesca, ha explicado que desde la perspectiva clínica estos estímulos actúan como señales condicionadas capaces de activar el craving o deseo intenso de consumir, incluso después de largos periodos de abstinencia, por la implicación directa de los circuitos de recompensa del cerebro.
A esta situación se suma, según Martínez, la fuerte presión social hacia el consumo, especialmente arraigada en las celebraciones navideñas, que puede generar conflictos internos, sentimientos de culpa o malestar cuando una persona rechaza beber. Este entorno, ha advertido, puede intensificar la vulnerabilidad emocional, activar recuerdos dolorosos y aumentar la sensación de aislamiento, factores directamente relacionados con un mayor riesgo de recaída.
De forma paralela, desde el CSIH se observa que en la población general existe una clara normalización del consumo excesivo durante las fiestas. Tanto Aland Medal como Jara Martínez han señalado que la percepción del riesgo disminuye y se toleran conductas que pueden derivar en episodios de consumo abusivo, con consecuencias como accidentes, comportamientos impulsivos, conflictos familiares o descompensaciones físicas y psicológicas.
Aunque estos episodios suelen percibirse como puntuales, los profesionales del centro advierten de que pueden consolidar hábitos perjudiciales y favorecer la aparición de patrones de consumo problemático a medio plazo, especialmente cuando se repiten en contextos festivos normalizados socialmente.
Con el objetivo de avanzar hacia celebraciones más seguras y respetuosas, el Centro Solidaridad Interdiocesano de Huesca insiste en la importancia de reducir la centralidad del alcohol en las reuniones, visibilizar y normalizar alternativas sin alcohol, evitar las presiones sociales para consumir y crear entornos y dinámicas que resulten seguros para las personas que se encuentran en proceso de rehabilitación.
Desde el CSIH subrayan que la Navidad representa una oportunidad para replantear la forma de celebrar, fomentar el autocuidado y apoyar a quienes atraviesan procesos de recuperación, contribuyendo así a unas fiestas más saludables y respetuosas para toda la comunidad.
El Centro Solidaridad Interdiocesano de Huesca anima a vivir estos días con responsabilidad y recuerda que cualquier persona que necesite información, apoyo o asesoramiento puede contactar con el servicio a través del teléfono 974 24 52 00 o del correo electrónico info@csihuesca.org.