La historia de Cruz Blanca en Huesca ha cabido este martes en un gran puzle de siete piezas. Cada una ha ido ocupando su lugar sobre el escenario del Palacio de Congresos, ante un numeroso público que ha seguido un acto institucional especialmente ameno y repleto de contenido. La Casa Familiar San Lorenzo ha celebrado así sus 50 años de trayectoria, entre 1976 y 2026, con una gala que ha recorrido cinco décadas de acogida, atención y transformación a través de las voces de residentes, hermanos franciscanos, profesionales, voluntarios, empresarios y representantes de las instituciones.
El lema, "50 años de Casa y Familia, pieza a pieza", no ha sido únicamente una frase de aniversario. El enorme rompecabezas diseñado para la ocasión ha servido como hilo conductor de una velada concebida para reconstruir la trayectoria de la entidad sin perder de vista a las personas que la han hecho posible. Sergio Bernués ha conducido el acto, Tritón Jiménez ha aportado la música en directo y la escenografía ha llevado la firma de Julio Luzán, de Techmolde.
El viaje ha comenzado antes incluso de que apareciera la primera pieza. Un monólogo ha llevado al público hasta 1975, cuando el Hermano Isidoro Lezcano Guerra obtuvo la aprobación canónica para fundar la congregación de los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca. Después, un vídeo corporativo protagonizado por usuarios y trabajadores ha puesto rostro a una institución cuya historia se ha escrito lejos de los grandes titulares, en el contacto cotidiano con las personas. También le ha sacado una enorme sonrisa al público.
La parte institucional ha contado con la intervención de la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, quien ha felicitado a Cruz Blanca por estas cinco décadas y ha destacado su dimensión humana. La regidora ha señalado que la entidad "no solo atiende necesidades, sino que acompaña vidas con amor", y ha situado esa forma de trabajar como una aportación a una ciudad más humana y solidaria.

También ha intervenido Francisco de Asís González Campo, director general de Ayudas Sociales del Gobierno de Aragón, quien ha excusado la ausencia del vicepresidente, Alejandro Nolasco. González Campo ha puesto en valor el carácter pionero de los Hermanos Franciscanos y ha recordado que "llegaron antes que las propias leyes y presupuestos de servicios sociales", cuando todavía no existían recursos específicos para muchas de las personas a las que comenzaron a atender.
La primera pieza ha situado el punto de partida en 1976. El Hermano José Luis Solanas, Hermano Superior de Cruz Blanca en Huesca, ha recordado la apertura de la Casa Familiar en la calle San Lorenzo el 17 de marzo de aquel año. En su intervención también ha recuperado una de las historias ligadas al origen de la congregación: la piedra marina con una cruz blanca que el fundador encontró en Tánger y que acabaría dando nombre a la institución.

El recuerdo de aquellos comienzos ha desembocado en la música con una original versión de "S'ha feito de nuei", antes de dar paso a una segunda etapa marcada por quienes, durante los primeros años, sostuvieron buena parte de la vida cotidiana del centro.
Cuatro voluntarios veteranos, entre ellos Chus, han protagonizado un pequeño montaje teatral para evocar el papel desempeñado por el voluntariado y los hermanos durante las décadas de los setenta y ochenta. En aquellos años, las tareas se multiplicaban y también lo hacía la implicación de quienes acudían a echar una mano. De aquella efervescencia nació incluso un grupo de teatro aficionado que recorrió distintos pueblos de la provincia, llevando sus representaciones más allá de las paredes de la Casa Familiar.

DE LA RESIDENCIA A LA CALLE
La tercera pieza ha cambiado de escenario y de década para adentrarse en los años noventa, cuando Cruz Blanca comenzó a desplegar nuevos programas dirigidos a realidades de exclusión social que hasta entonces permanecían en buena medida al margen de los recursos existentes.
Lucía Torner, de la Casa Familiar San Lorenzo, y Pili Paúl y Neus, de la Fundación Cruz Blanca, han repasado algunas de aquellas iniciativas, entre ellas el Programa de Intercambio de Jeringuillas de 1994 y el Centro O Cambalache, puesto en marcha en 1996 para atender a mujeres en situación de prostitución y a víctimas de trata de seres humanos.
En este tramo del recorrido se ha reconocido la aportación de personas que estuvieron vinculadas a aquellos proyectos, como el Hermano Juan Vela, Natalia Lascorz, Rafael Virto, Pilar Paúl y Ana Gota. Sus nombres forman parte de una etapa en la que la intervención social comenzó a mirar también hacia la calle y hacia problemáticas que reclamaban respuestas específicas.

La cuarta pieza ha tenido como protagonista a Ana Gota, directora de la residencia, que ha repasado dos momentos relevantes de la evolución posterior: la inauguración de la nueva sede de la calle Calatayud en 2008 y la puesta en marcha, una década después, del Centro de Escucha Don Javier Osés Flamarique, en 2018.
Gota ha aprovechado su intervención para agradecer el respaldo recibido de las instituciones y de las empresas colaboradoras.
HUERTA, VIVIENDA, CINE Y ACOGIDA
El quinto fragmento del puzle ha llevado el relato hasta el periodo comprendido entre 2019 y 2024. La trabajadora social Irene ha compartido escenario con los residentes Javi, Juanjo, María y Juan para mostrar proyectos que han puesto el acento en la autonomía, la participación y la adquisición de nuevas capacidades.
Han aparecido así los talleres agroecológicos, la huerta terapéutica y las viviendas supervisadas, junto al programa de acogida a familias de Ucrania en Almudévar y el Cinefórum desarrollado en colaboración con el Festival de Cine de Huesca. El residente Antonio ha añadido una pincelada artística con una actuación de cante tradicional.

El relato ha saltado después al ámbito empresarial con la sexta pieza, dedicada a la Responsabilidad Social Empresarial. Olga Cervera, presidenta del Foro Huesca Excelente, e Ignacio Almudévar, fundador del foro y empresario, han defendido una implicación empresarial que vaya más allá de la imagen y se traduzca en actuaciones concretas. Ambos han reivindicado que la RSE debe ser "cirugía y no maquillaje" y han recordado experiencias como la confección de mascarillas durante la pandemia o la ayuda prestada tras la dana de Valencia.
LA ÚLTIMA PIEZA
El puzle ha quedado completo con la séptima pieza, colocada por el grupo de teatro Diversario junto a Tritón Jiménez. El gesto ha representado la alianza entre las entidades sociales y la ciudadanía, una relación que ha atravesado buena parte de la trayectoria de Cruz Blanca.
La celebración ha terminado con todo el auditorio cantando "No dudaría", de Antonio Flores, antes de la fotografía de familia sobre el escenario. Después de casi dos horas de recuerdos, intervenciones y actuaciones, la imagen final ha reunido a buena parte de quienes han dado forma a este medio siglo.
Y las cifras permiten dimensionar la realidad actual de la Casa Familiar San Lorenzo: 86 plazas residenciales, 20 plazas de centro de día y nueve plazas en pisos tutelados, con 89 personas atendidas diariamente. El equipo está integrado por 54 profesionales, 55 voluntarios y dos hermanos franciscanos, mientras que la calidad del servicio cuenta con la certificación UNE 158101.
Son números que dibujan la dimensión presente de una institución nacida en una pequeña casa de la calle San Lorenzo y transformada con el paso del tiempo en una estructura de atención mucho más amplia. Medio siglo después, el puzle no está cerrado: cada generación ha añadido su propia pieza a una historia que sigue creciendo alrededor de una misma idea de casa y familia.

LA CELEBRACIÓN SIGUE
Los actos del 50 aniversario tendrán una nueva cita el martes 29 de septiembre, a las 18.00 horas, en la propia Casa Familiar San Lorenzo, en la calle Calatayud, 24. Allí se celebrará una solemne celebración eucarística presidida por Monseñor Pedro Aguado, obispo de las Diócesis de Huesca y Jaca, presente en el acto de hoy. Numerosas autoridades han asistido a la celebración, desde ediles de la corporación local y provincial, responsables del Gobierno aragonés, fuerzas de seguridad y una amplia representación de entidades sociales de la provincia.
La ceremonia contará asimismo con la presencia del Hermano Luis Miguel Martell, Superior General de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, y estará abierta a la ciudadanía hasta completar el aforo.