La ermita de Nuestra Señora de Cillas ha reunido este domingo a numerosos fieles con motivo de la tradicional celebración de la fiesta de su Patrona. La jornada ha incluido la procesión de peregrinos y la posterior celebración religiosa, además de la comida de hermandad, en una cita que cada año mantiene viva la vinculación de Huesca y de los siete lugares con este templo. A los actos han asistido la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, otros miembros de la corporación municipal y representantes de distintas cofradías de Huesca.
La jornada ha comenzado con la asamblea ordinaria de la Cofradía de Nuestra Señora de Cillas, en la que se produjo el relevo en el cargo de prior. Emilio Miravé ha asumido la responsabilidad en sustitución de José María Artero, al tiempo que se ha renovado buena parte de la Junta con la incorporación de miembros más jóvenes. El cambio supone un nuevo impulso para una cofradía que mantiene entre sus principales objetivos conservar el templo y transmitir a las nuevas generaciones una tradición vinculada a numerosas familias oscenses.
Para Miravé, asumir el cargo tiene además un significado personal ya que es cofrade desde que nació. “Comulgué aquí, me casé aquí, mis hermanas también se casaron aquí y siempre hemos sido tanto mis abuelos como mis padres”, recuerda. Esa antigüedad en la Cofradía le ha llevado ahora a asumir el puesto de pior". También ha valorado la "importante renovación de la junta con miembros más jóvenes, lo que significa "seguir el legado que nos dejaron nuestros antepasados", ha señalado.
Tras la asamblea, se ha celebrado la procesión de peregrinos, antes de la misa oficiada por el párroco Roger Martínez y cantada por el coro Divertimento. La celebración ha tenido un componente especialmente emotivo al tratarse de la última misa del sacerdote en la ermita, antes de asumir nuevas responsabilidades pastorales en Sariñena y otros pueblos de Los Monegros. Como ha compartido, se lleva una imagen de la Virgen de Cillas a su nuevo hogar.
Al término de la ceremonia, Roger Martínez ha pedido los vivas a Nuestra Señora de Cillas y ha bendecido las medallas. Una de ellas ha sido entrada a Ana López, cofrade desde su nacimiento por tradición familiar, que ha querido recogerla precisamente el día de su incorporación a la Junta.
La devoción a la Virgen volvió a quedado reflejada una vez finalizada la misa. Muchos de los asistentes se acercaron hasta el altar para besar la imagen de Nuestra Señora de Cillas y recoger los caramelos bendecidos durante la celebración. La jornada ha incluido una comida de hermandad en la propia ermita, prolongando en un ambiente más distendido una jornada marcada por el encuentro entre generaciones.
PROYECTOS
Miravé ha situado entre las acciones más inmediatas de su mandato la divulgación del patrimonio y la historia vinculada a Cillas. “El objetivo, a muy corto plazo, es que todo lo que hay en la ermita se pueda difundir a través de las redes sociales, porque ahora está toda la documentación en libros, y queremos darlo a conocer a más público en una página web”, ha explicado.
Otro de los proyectos que la nueva Junta quiere abordar es la recuperación del camino a la ermita. “Un proyecto futuro es habilitar el camino de Cillas, para que se pueda venir caminando, en bicicleta, como a otras ermitas de Huesca”, apuntó Miravé, que considera que la mejora de esta conexión contribuiría también a acercar el templo a vecinos y visitantes.
El mantenimiento de la ermita constituye, en cualquier caso, la principal preocupación de la Cofradía. "Hay que estar pendiente y, si llega el momento, pediremos apoyo al Ayuntamiento y al Obispado”, ha afirmado el nuevo prior.
La ermita de Nuestra Señora de Cillas, situada en las proximidades de Huesca, forma parte de una tradición religiosa compartida por la capital y los siete lugares vinculados históricamente a su advocación: Yequeda, Alerre, Chimillas, Banariés, Banastas, Cuarte y Huerrios.
El templo fue construido por el arquitecto José Sofí, que terminó las obras en 1744 para venerar la imagen titular, una talla del siglo XIV. En su interior se conserva también un Cristo del siglo XV y varios retablos del siglo XVIII procedentes de conventos desamortizados de Huesca.