Las zancadas en el patio del IES Lucas Mallada han dejado de ser este año un gesto deportivo para convertirse en un acto de conciencia. La tradicional carrera del centro ha adquirido un significado distinto, más cercano y tangible, al poner el foco en la ictiosis, una enfermedad rara de la piel que forma parte del día a día del instituto a través de Irene Mur, trabajadora del propio centro.
Irene ha explicado con claridad el alcance de esta patología. “Es una enfermedad genética que está presente desde el nacimiento y afecta a toda la piel del cuerpo”, ha señalado, en referencia a una afección visible que condiciona la vida diaria. Entre sus efectos, ha destacado la sequedad extrema, la descamación y la dificultad para regular la temperatura corporal: “No podemos estar a temperaturas altas porque no sudamos y eso puede provocar una congestión”.

La propuesta partió de ella misma, con el objetivo de destinar la jornada solidaria del centro a esta causa. El respaldo ha sido amplio, con la participación de alumnado, profesorado y comercios del entorno, que han contribuido a la recaudación destinada a la Asociación Española de Ictiosis.
El eje de la actividad ha sido una milla solidaria organizada por turnos, en la que han participado todos los cursos junto al profesorado. La inscripción, de carácter simbólico, se ha materializado en una aportación económica destinada íntegramente a la asociación. De forma paralela, el pabellón ha acogido un mercadillo de objetos de segunda mano, la venta de alimentos elaborados por el profesorado y varios sorteos con productos aportados por establecimientos del barrio, lo que ha reforzado el alcance de la jornada.

El cambio de enfoque ha resultado determinante para reforzar la implicación del alumnado. Así lo ha explicado Noemí Abad, una de las responsables de la organización: “Decidimos apoyar la asociación de nuestra compañera para que los alumnos comprendieran mejor la causa y se implicaran de forma directa”.
Esa conexión ha marcado también la percepción de los estudiantes. Las alumnas Amalia Molleda, Claudia Pomer y Mariana Solenzal han destacado el valor de participar en una propuesta que les ha permitido acercarse a una realidad hasta entonces desconocida. “Para nosotros es un honor participar porque es una forma de dar visibilidad a una enfermedad que no conocíamos”, han señalado. En esa misma línea, han subrayado el carácter singular de esta edición: “Es una de las iniciativas más importantes que hemos vivido en el centro”.

Las estudiantes han puesto además el acento en la variedad de propuestas incorporadas. “No todas las personas se implican de la misma manera, por eso es importante ofrecer distintas formas de colaboración”, han explicado, en referencia al mercadillo y a las actividades paralelas.

Desde la dirección, la iniciativa se enmarca en una concepción educativa que trasciende el ámbito académico. La directora, Inés Fernández, ha defendido la importancia de este tipo de propuestas: “Intentamos que no solo se trabaje el ámbito académico, sino también el social y humanitario”. En esta línea, el centro prioriza actuaciones ligadas al entorno más cercano: “No buscamos grandes causas, sino iniciativas próximas que permitan una implicación real”.