La emoción se ha abierto paso mucho antes del final del discurso. Ernesto Escar Monaj apenas ha podido contener las lágrimas este miércoles al recibir la Parrilla de Oro 2026, el mayor reconocimiento que concede la ciudad de Huesca en vísperas de San Lorenzo. Si se puede hablar de un hilo conductor en sus palabras, ha sido el agradecimiento, pero también el recuerdo hacia quienes han compartido con él casi cuatro décadas de servicio público.
Primero ha tenido un emocionado gesto con las personas fallecidas, desalojadas y desplazadas por los incendios que asolan distintos puntos del país, así como con quienes luchan por extinguirlos. Al mencionar a su hijo pequeño, Raúl, destinado estos días en una de las bases que participan en las labores de extinción del fuego de Plan, la emoción se ha hecho aún más evidente. Después, al dirigirse a su familia, la voz se le ha quebrado en varios momentos, provocando una larga ovación de los asistentes.
El Museo de Huesca ha acogido una ceremonia presentada por la periodista Margarita Gabarre, en la que la ciudad ha reconocido la trayectoria de quien durante 38 años ha permanecido entre bastidores coordinando el protocolo de los principales actos institucionales y de las fiestas laurentinas. La velada ha estado acompañada por la música de Ery Praderas, que ha interpretado, entre otros temas, "Maldito Duende", de Héroes del Silencio, una de las canciones favoritas del homenajeado, además de "S'ha Feito de Nuei", "Y sin embargo te quiero", "Mujer contra mujer" y otras piezas que han contribuido al ambiente íntimo del homenaje.

Al acto han asistido el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, la consejera de Educación, Carmen Susín, el subdelegado del Gobierno en Huesca, Carlos Campo; la vicepresidenta de la Diputación Provincial de Huesca, Celsa Rufas; la presidenta de la Comarca Hoya de Huesca, Mónica Soler; el delegado territorial de la administración autonómica, José Luis Mored; el jefe de la Comandancia, José Enrique Cordobés; además de prácticamente toda la corporación municipal, otras autoridades civiles y militares, las mairalesas, familiares, amigos y numerosos compañeros. Entre los asistentes también se encontraban los exalcaldes Luis Acín, Ana Alós y Luis Felipe, con quienes Ernesto Escar compartió distintas etapas de su trayectoria profesional.
GRATITUD Y RECUERDO
Después de que la concejala de Fiestas, Nuria Mur, leyera el acta por el que le ha sido concedida la distinción, y la alcaldesa y el presidente Azcón le entregaran el distintivo, Escar ha agradecido a la alcaldesa y a la corporación municipal la concesión de la Parrilla de Oro, un reconocimiento que también ha hecho extensivo a las corporaciones anteriores por haberle permitido desarrollar durante tantos años su labor al frente del protocolo municipal. También ha recordado que sus comienzos en el Ayuntamiento no estaban ligados a esa responsabilidad, sino a la Policía Local, hasta que un accidente laboral cambió el rumbo de su trayectoria profesional y le abrió una etapa en la que, según ha reconocido, siempre se sintió plenamente realizado.
Lejos de atribuirse el mérito de su trayectoria, ha insistido en que nada de lo conseguido habría sido posible sin la colaboración de decenas de compañeros. Ha dado las gracias a los trabajadores de Alcaldía, Secretaría General, Desarrollo, Registro, Rentas, Tesorería, Intervención, Urbanismo, Medio Ambiente, Informática, Turismo, Contratación y Archivo, así como a los administrativos de los distintos grupos municipales, al personal del Palacio de Congresos y del Centro Cultural Manuel Benito Moliner, de Servicios Sociales, Juventud, la Ciudad de las Niñas y los Niños y del área de Fiestas. Tampoco se ha olvidado de los jefes de servicio, los responsables de grupo, los servicios generales, electricistas, fontaneros, jardineros, pintores, carpinteros, talleres y personal de almacén, y ha dirigido un agradecimiento tanto a quienes continúan en activo como a quienes, como él, ya disfrutan de la jubilación.

Su reconocimiento también se ha extendido a numerosas instituciones y personas con las que ha compartido tantos años de trabajo. Ha citado expresamente a la Cofradía del Cristo de los Gitanos, la Policía Nacional, la Guardia Civil, Bomberos de Huesca, con una mención especial para su jefe, Ignacio Farjas, "Nacho"; la Policía Local, recordando con afecto a Nicolás Hernández, "Nico", al que ha definido como policía municipal por encima de cualquier cargo; al caricaturista Gofi y a la Archicofradía de la Santísima Vera Cruz, agradeciendo los reconocimientos que todos ellos le han brindado a lo largo de los años.
Ernesto Escar tampoco ha querido olvidarse de quienes, sin formar parte de la administración, le ayudaron a resolver innumerables imprevistos. Ha dado las gracias a comerciantes, pasteleros, floristas y hosteleros por su disponibilidad para solucionar problemas de última hora, muchas veces en horarios complicados. Del mismo modo, ha reconocido la colaboración de los medios de comunicación, fotógrafos, "plumillas", cámaras de televisión y técnicos, recordando que, pese a las exigencias propias del protocolo, casi siempre era posible alcanzar acuerdos para facilitar el trabajo de todos.

El homenajeado también ha tenido palabras de gratitud hacia sus compañeros de protocolo, de quienes ha dicho que le permitieron aprender de los grandes maestros de esta disciplina. Ha dirigido asimismo un recuerdo a los danzantes, a la Banda de Música y a las cofradías de San Lorenzo y del Santo Cristo de los Milagros. A los primeros les ha pedido disculpas por los inevitables imprevistos que surgen en cualquier organización y a la segunda le ha reiterado que, como cofrade, siempre estará dispuesto a echar una mano siempre que lo necesiten.
El momento más emotivo de la noche ha llegado al reservar sus últimas palabras para su familia, "con mayúsculas". Con la voz quebrada, ha agradecido la paciencia de quienes han soportado durante 38 años las exigencias de un trabajo que le obligó a sacrificar buena parte de sus fiestas de San Lorenzo. "Pienso que son ellos, sinceramente, los merecedores de todos los homenajes que se me han hecho", ha afirmado antes de recordar a su mujer, Maribel, que durante tantos años vivió prácticamente sola las fiestas junto a sus tres hijos mientras él permanecía pendiente de los actos oficiales. "Este va a ser el San Lorenzo de ella. Este año, ella manda", ha dicho entre los aplausos del público.
Antes de concluir, Ernesto Escar ha reconocido que su trayectoria también estuvo marcada por momentos difíciles, aunque ha preferido quedarse con el aprendizaje que le dejaron. "De los malos, que sirvieron en su momento para mejorar en el trabajo, mejor los olvido", ha señalado antes de desear unas felices fiestas laurentinas a todos los oscenses y cerrar su intervención con un rotundo "¡Viva Huesca y viva San Lorenzo!".

EL TRABAJO SILENCIOSO DE ESCAR
En su intervención, la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, ha subrayado que las fiestas de San Lorenzo no solo se construyen con los actos que ve el público, sino también con el trabajo silencioso de quienes hacen posible que todo funcione con naturalidad. Ha señalado que, precisamente porque las celebraciones transcurren con aparente normalidad, a menudo pasa desapercibido el esfuerzo, la responsabilidad y la dedicación de las personas que permanecen entre bastidores.
Orduna ha destacado que Ernesto Escar ha dedicado 38 años al servicio del Ayuntamiento y de la ciudad, velando para que algunos de los momentos más importantes del calendario oscense, como las Completas, la procesión de San Lorenzo o la ofrenda del 15 de agosto, se desarrollaran con la solemnidad que merecen y, al mismo tiempo, con la cercanía que caracteriza a Huesca. También ha recordado su contribución al fortalecimiento de las relaciones institucionales y a la acogida de las autoridades y delegaciones que visitan la ciudad.
La alcaldesa ha afirmado que el protocolo va mucho más allá de organizar un acto o distribuir a los invitados. A su juicio, consiste en comprender el valor de las personas, el significado de los símbolos y la importancia de preservar las tradiciones. Ha asegurado que la mejor muestra de un trabajo bien hecho es precisamente que pase inadvertido, porque cuando todo sale como debe, el protagonismo corresponde a quienes participan en los actos y no a quienes los organizan.

Durante su discurso también ha definido a Ernesto Escar como "un servidor público ejemplar", una persona que siempre ha trabajado en equipo, ha sabido escuchar y ha encontrado soluciones incluso en los momentos más complejos. Ha defendido que las ciudades no se construyen únicamente con edificios o proyectos, sino gracias al compromiso diario de personas que las cuidan y preservan su identidad para las generaciones futuras, situando al homenajeado entre quienes han sabido custodiar la esencia de las fiestas laurentinas.
Finalmente, Lorena Orduna ha asegurado que la Parrilla de Oro reconoce no solo una brillante trayectoria profesional, sino también una forma de entender el servicio público basada en la profesionalidad, la lealtad institucional y la generosidad. Ha agradecido a Ernesto Escar la huella que deja en Huesca y ha señalado que, cuando dentro de unos días la ciudad vuelva a vestirse de blanco y verde para celebrar San Lorenzo, también será momento de recordar a quienes han trabajado durante décadas para que esas fiestas continúen siendo posibles.