La festividad de San Vicente se ha celebrado este año en Huesca de forma sobria, con un programa reducido a la misa solemne, celebrada a las 11.30 horas en la Iglesia que lleva su nombre, y a la Muestra de Danza, prevista para esta tarde, a las 18.30, en el Palacio de Congresos de Huesca. La conmemoración ha estado marcada por un clima de luto, condicionado por la reciente tragedia ferroviaria que ha conmocionado al país.
La celebración eucarística, oficiada por José Alegre, se ha iniciado con una mención expresa a las víctimas del accidente y a sus familias, situando desde el comienzo un tono de recogimiento y solidaridad que ha atravesado toda la liturgia.
A la misa han asistido el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, las diputadas al Congreso Ana Alós y Begoña Nasarre, la consejera de Bienestar Social y Familia, Carmen Susín, además de diputados autonómicos, miembros de la corporación municipal de todas las formaciones políticas y representantes de los cuerpos de seguridad y de diversos colectivos.

En el desarrollo de la liturgia, la primera lectura, tomada de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios, ha abordado la fragilidad de la condición humana, expresada en la imagen del “tesoro llevado en vasijas de barro”, una reflexión centrada en la fortaleza que nace de la fe frente a la adversidad y en la confianza depositada en Dios más allá de la debilidad humana.
El Evangelio según San Mateo (10,17-22) ha girado en torno a la llamada a no poner la esperanza en lo material ni en seguridades efímeras, y a la exhortación a dar testimonio y perseverar hasta el final, incluso en contextos de persecución, sufrimiento y soledad.
Durante la homilía, el celebrante ha vinculado estas lecturas con el ejemplo de fe, resistencia y servicio de los diáconos Vicente y Lorenzo, patronos de la ciudad, presentados como modelos de caridad activa y de confianza mantenida hasta el final, incluso en medio del dolor y la injusticia.

El discurso ha insistido en que la solidaridad no puede limitarse a gestos puntuales, sino que debe traducirse en una caridad constante y perseverante, capaz de acompañar a quienes sufren más allá de la conmoción inicial, ofreciendo cercanía, consuelo y compromiso sostenido en el tiempo.
El mensaje central ha subrayado que el testimonio de vida y el acompañamiento a los afligidos constituyen las formas más auténticas de expresar la esperanza cristiana, especialmente frente a tragedias que interpelan a toda la comunidad.
La celebración, en medio de un templo abarrotado, ha concluido con la bendición de las naranjas, que posteriormente se han repartido entre los feligreses, un gesto tradicional.
Los actos de San Vicente se completarán esta tarde con la Muestra de Danza en el Palacio de Congresos, que se mantiene como único evento cultural del programa en la jornada de este jueves .