Lascasas ha celebrado este pasado fin de semana el centenario de su fuente con una jornada festiva que ha devuelto a este rincón del municipio su papel como punto de encuentro. El aniversario ha reunido a vecinos, familiares y amigos en torno a una infraestructura que marcó durante décadas la vida cotidiana del pueblo y que hoy se contempla con una nueva mirada, más consciente de su valor histórico y social.
La iniciativa surgió de manera espontánea cuando una vecina recordó que en 2026 se cumplían cien años de su construcción. A partir de esa conversación se activó un proceso de recuperación impulsado por el Ayuntamiento de Lascasas, que ha llevado a cabo trabajos de saneamiento, jardinería y mejora del entorno. A ello se han sumado la Asociación de Vecinos San Bartolomé y la Asociación Cultural Conillera, piezas clave en la organización de los actos.
El programa incluyó la lectura de un texto histórico elaborado por un vecino, que contextualizó la vida en el pueblo en 1926, año de construcción de la fuente. Posteriormente se descubrió una placa conmemorativa por parte de los pequeños de la localidad y los mayores hicieron lo mismo con un panel explicativo que recorre la historia del lugar, acompañado de fotografías antiguas y reproducciones de noticias de prensa de la época en El Diario de Huesca. El acto culminó con un brindis y una comida popular que reunió a unas ochenta personas en una celebración un gran ambiente.
El panel instalado junto a la fuente recuerda que el agua estructuraba la vida diaria en el pasado. “La vida en Lascasas transcurría al ritmo de la tierra y de las estaciones”, se recoge en el texto, que evoca el esfuerzo cotidiano para abastecerse de agua antes de la llegada de las redes modernas. La fuente, construida en 1926, se presenta como un elemento decisivo para la mejora de la higiene, la salud y la organización doméstica, además de un espacio donde “se cruzaban las miradas, se compartían palabras y se tejía la vida en común”.
Al cumplirse el centenario de su construcción, “este lugar sigue hablándonos de quienes lo habitaron, de su esfuerzo y de una forma de vida que forma parte de nuestra memoria -continúa el texto-. Esta fuente se conserva como un valioso testimonio del pasado, recordándonos la importancia del agua y el esfuerzo de generaciones que hicieron posible la vida en el medio rural. Su conservación es una forma de mantener viva la memoria de quienes la utilizaron y dieron vida al pueblo”, culmina.
Durante la jornada también se recordó la transformación que vivió el pueblo cuando la construcción de un depósito redujo la dependencia directa de la fuente. Hoy, el agua llega canalizada desde la red de abastecimiento, aunque el lugar sigue formando parte del recorrido cotidiano de quienes pasean hacia el cementerio o recorren los alrededores.
La concejala Raquel Sarasa explica que la restauración ha permitido recuperar el entorno. El trabajo ha consistido en el repicado de zonas dañadas, reparaciones de albañilería, colocación de gres aragonés en toda la bancada, repintado yse ha plantado vegetación en la zona del talud.
Pero principalmente el centenario ha servido para revisar el significado del lugar. Sarasa recuerda que la fuente fue “centro neurálgico del pueblo”, donde se cruzaban generaciones y se compartía trabajo y vida social. Así lo muestran las fotografías recuperadas para la exposición, que muestran a familias, jóvenes y mayores en torno al agua.
La jornada concluyó con una comida popular a base de fideuá elaborada entre los asistentes. El ambiente, según los organizadores, fue emotivo y cercano, con numerosos recuerdos compartidos por quienes aún conservan memoria de lo que significó la fuente para Lascasas y por quienes la redescubren ahora desde otra mirada.