Manos Unidas llama a “declarar la guerra al hambre” desde Huesca

La ONG presenta su campaña anual y un proyecto en Ruanda para garantizar una alimentación digna, en un acto con la experiencia del misionero Carmelo Pérez-Arados en Zimbabue

Periodista
04 de Febrero de 2026
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Manos Unidas llama a “declarar la guerra al hambre” desde Huesca.
Manos Unidas llama a “declarar la guerra al hambre” desde Huesca.

Manos Unidas Huesca ha presentado este miércoles su nueva campaña, “Declara la guerra al hambre”, y el proyecto concreto en el que la delegación oscense va a volcar su esfuerzo este año: una iniciativa en Gikongoro, en Ruanda, destinada a garantizar el derecho a una alimentación digna a miles de personas que hoy sobreviven en condiciones extremadamente precarias.

El acto celebrado en el salón azul del Casino ha reunido a representantes institucionales, voluntarios y ciudadanos comprometidos, pero sobre todo tuvo un marcado tono humano y testimonial. Participaron el obispo de Huesca, Pedro Aguado, la presidenta de Manos Unidas en Huesca, Rosa Tenas, y el sacerdote y misionero Carmelo Pérez-Aradros, con más de 30 años de experiencia en Zimbabue, quienes han destacado que combatir el hambre es construir la paz.

El obispo de Huesca ha valorado la presencia en el acto de diversas autoridades, entre ellos el subdelegado del gobierno, José Carlos Campo; José Luis Carrascal, de la Subdelegación de Defensa, el teniente coronel José Enrique Cordobés, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil; el general Luis Alberto Cepeda y el coronel Fernando Mercadal, de la División Castilleros; el comisario provincial, Fernando Ascaso; y los concejales socialistas Fernando Sarasa y Concha Bailac. También se ha detenido en "otras autoridades" las voluntarias de Manos Unidas, los jóvenes colaboradores y, de forma especial, Carmen, una voluntaria de 95 años. "Y otra autoridad que está aquí, pero no ve. Porque él dijo literalmente que donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo. Cristo Jesús está aquí y es el que nos inspira para esta reunión y para este proyecto", ha apuntado.

“El objetivo de este encuentro es pedir complicidad”, ha subrayado el obispo. “Que este proyecto se transmita, se cuente y crezca”. En su intervención ha recordado que el mundo vive actualmente 59 conflictos armados y que la paz real no es solo ausencia de violencia, sino lucha "contra la exclusión y defensa de los derechos económicos, culturales y sociales".

"HAGAMOS LO IMPOSIBLE"

La presidenta de Manos Unidas en Huesca, Rosa Tenas, ha señalado que la campaña recupera el histórico lema de hace 67 años surgido de la Unión Mundial de Organizaciones de Mujeres Católicas: “Declara la guerra al hambre”. "Una guerra silenciosa contra el hambre y la pobreza extrema", ha apuntado.

Citando a Nelson Mandela ha recordado que “la paz no es solo ausencia de conflicto, es crear un entorno donde todos puedan prosperar”. Y, como ha detallado, ese entorno pasa por mucho más que alimento, también agua potable, sanidad, educación, derechos humanos y justicia social.

Tenas ha añadido un mensaje clave al lema: “alimenta la paz”, que en el cartel se simboliza con un objeto tan cotidiano como una cuchara. “Esa cuchara nos dice todo lo que falta en el mundo, hay mucha gente que no tiene la posibilidad de utilizarla ni mucho menos todos los días. Que esta cuchara nos ayude a recordar que hay muchas personas que están en extrema pobreza y la mitad son niños. Esta cuchara nos tiene también que ayudar a alimentarnos de solidaridad, de agradecimiento, de llevar dignidad, de paz, que seamos capaces de llenar esa cuchara de paz”, ha lanzado.

Los datos recogen que la ONG desarrolló en 2024 575 proyectos en más de 120 países, beneficiando directamente a más de 1,6 millones de personas. Desde Huesca se apoyaron seis proyectos, cuatro de ellos proyectos en África, uno en América y otro en Asia. Nos podemos sentir orgullosos porque es verdad los oscenses son realmente generosos y están muy concienciados con nuestra labor y con todas las personas que lo necesitan", ha dicho.

Tenas ha citado a San Francisco de Asís: “Comienza haciendo lo necesario, después lo que es posible, y de repente estarás haciendo lo imposible. Es necesario -ha señalado la presidente de Manos Unidas-Huesca- acabar con el hambre, con la pobreza, recuperar esa paz que necesitan muchas personas en el mundo. Es posible llevarlo a cabo si todos nos unimos en nombre de la paz. Y de repente, nos daremos cuenta de que hemos conseguido muchos logros que no creíamos poder alcanzar. Hemos conseguido algunas veces lo imposible. Hagamos lo imposible", ha señalado.

SEMILLAS PARA CAMBIAR VIDAS

El padre Pedro presentó el proyecto que Manos Unidas Huesca impulsará en Gikongoro, una comarca agrícola de Ruanda donde las condiciones de vida son extremadamente duras. "Las condiciones que tienen son realmente muy difíciles, no es posible prácticamente llevar adelante el cultivo de la patata, que es lo que podrían intentar", ha comentado.

El proyecto contempla la construcción de un invernadero, la producción de semillas de calidad, la formación de campesinos y la adquisición de equipamientos adecuados. El presupuesto total asciende a 70.000 euros, de los que Manos Unidas aportará 56.000, mientras que la comunidad local contribuirá con el resto.

“El impacto puede cambiar la vida de unas 30.000 personas, que pueden vivir de una manera diferente si este proyecto se hace”, ha explicado el obispo. 

Para ilustrarlo, ha relatado una experiencia vivida en la visita a un internado de Camerún. Un responsable del centro le pidió que diera las gracias a Manos Unidas porque había hecho posible este internado, que "ha cambiado la vida de estos niños y estos niños pueden cambiar el mundo cuando sean mayores, porque se han sentido amados. Yo lo sé porque también fui uno de estos niños. Hace 15 años, gracias a una escuela que construyó Manos Unidas, pude estudiar. Yo ahora soy maestro y trabajo con ellos”, le explicó.

MISIONERO EN ZIMBABUE

La parte final del acto ha estado marcada por el testimonio directo del misionero Carmelo Pérez-Aradros, que durante más de 30 años en Zimbabue ha trabajado en educación, acceso al agua, vivienda y desarrollo comunitario, y que ha colaborado con Manos Unidas. Ha destacado que la ayuda no es paternalista. "Ellos no son objeto de nuestra caridad, sino que son también sujetos de su propio desarrollo".

Ha explicado que lo que más le impresionó de la zona fue la pobreza, "sin agua corriente, ni alcantarillado, ni electricidad, que son el pilar del desarrollo, aparte, por supuesto, de salud y educación”. Ha explicado que las comunidades locales aportan trabajo cuando no pueden aportar dinero, fabricando ladrillos o transportando materiales, y ha defendido la transparencia y la responsabilidad como pilares de los proyectos que llegan de Manos Unidas. "Yo sé que el dinero no viene de los más ricos, de los más poderosos, viene de gente sencilla, de clases medias bajas que da sus ahorros y que ayuda. Decía la madre Teresa que hay que dar hasta que te duela", ha comentado el misionero. 

Ha citado al papa Pablo VI al decir que "el desarrollo es el nuevo nombre de la pazDeclarar la guerra al hambre es educación, sanidad, agua y derechos de la mujer", ha finalizado.

Sobre Zimbabue ha señalado que la pobreza es el problema. "Tenemos muy mal liderazgo. Si hubiera buen liderazgo, tendríamos un país que podría ser como la Suiza de África. No me he encontrado demasiados problemas en el desarrollo de un proyecto, la gente colabora, el problema es que son muy pobres. A veces hay que rascarse el bolsillo y no tienen ni cultura de ahorro ni capacidad de ahorro. El desarrollo tiene procesos a veces muy lentos para nuestro entender europeo", ha comentado durante su charla.

 

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