Barbastro ha celebrado en la mañana de este domingo la tradicional Procesión de Ramos, uno de los actos más multitudinarios de la Semana Santa, organizado por la Cofradía de San José.
La Santa Iglesia Catedral ha sido el punto de partida del desfile procesional a las once de la mañana, en el que el paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén ha recorrido las principales calles del centro de la ciudad. Mañana soleada, aunque marcada por un ambiente algo desapacible debido a las frías y fuertes rachas de viento que se han dejado sentir en algunos tramos del recorrido, lo que ha obligado a acelerar ligeramente el ritmo de la procesión en su tramo final, poco antes de llegar a la seo barbastrense.

Cientos de fieles y visitantes han acompañado el acto, destacando la gran afluencia en la Plaza del Mercado, donde se ha llevado a cabo la solemne Bendición de Palmas y Ramos, uno de los momentos más esperados de la jornada.
El itinerario ha discurrido por calles emblemáticas como Palacio, Argensola, Romero, Escuelas Pías, General Ricardos, Paseo del Coso y Plaza Aragón, para regresar finalmente a la Catedral, donde se ha celebrado la Eucaristía.
Ha vuelto a destacar la participación del grupo de niñas ataviadas con trajes de sibilas, uno de los elementos más singulares de la Semana Santa barbastrense. Numerosos niños de las distintas cofradías han desfilado portando ramas de olivo y vistiendo los hábitos característicos de sus hermandades.

Previamente al inicio de la procesión, la Catedral ha acogido el acto de imposición de medallas a los nuevos cofrades de la Cofradía de San José, en una ceremonia que simboliza la continuidad y el arraigo de esta tradición. En la celebración han estado presentes también representantes de las distintas cofradías de la ciudad, reflejo del espíritu de unidad que caracteriza la Semana Santa de Barbastro.
Tras los prolegómenos del pregón de Irene Pozo, Barbastro ha dado inicio a los días centrales de su Semana Santa, una celebración profundamente arraigada y de gran valor religioso, cultural y patrimonial en una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional.