La Navidad en la visión del obispo Ángel: "Dios pone el foco en nacer entre los que son aparentemente invisibles"

El prelado de Barbastro-Monzón pronuncia su mensaje desde la capilla del Hospital con los mayores, los niños, los presos y los vulnerables como protagonistas

25 de Diciembre de 2025
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Ángel Pérez Pueyo en la capilla del Hospital de Barbastro
Ángel Pérez Pueyo en la capilla del Hospital de Barbastro

"Bastaría dejar de estar distraídos para quedar profundamente conmovidos. En Navidad, celebramos algo desconcertante y profundamente hermoso. Dios, el invisible, se hace visible. Y no entró por la puerta principal, sino que entró por la puerta de servicio, sin hacer ruido, sin privilegios, sin seguridades". Así ha iniciado el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, su mensaje de Navidad que ha tenido un profundo calado social.

Por este motivo ha querido el prelado felicitar la Navidad en la Capilla del Hospital de Barbastro, "que por todos es conocida como la parroquia más grande de la Diócesis, porque en ella todos acudimos. Unos como profesionales de la salud, otros como familiares o amigos de aquellos que están enfermos, u otros para ser atendidos acompañados en su dolor o enfermedad".

"Aquí donde la vida se vuelve frágil, donde el tiempo se detiene, donde el cuerpo duele y el alma a veces también se cansa. Aquí donde muchos se sienten invisibles. Jesús nació donde casi nadie miraba y hoy sigue naciendo también aquí, en cada habitación, en cada tratamiento de oncología, de radioterapia, de diálisis, en cada persona que lucha en silencio por vivir", ha añadido en la alocución dirigida a su Diócesis el obispo.

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Ha rechazado el carácter pretérito de la celebración. "¿Navidad es un recuerdo bonito del pasado? No, es Dios quedándose dentro de su historia, de tu corazón. Eso es Navidad realmente. También nace en nuestros mayores, en tantos hombres y mujeres que un día lo dieron todo y ahora sólo piden no ser olvidados. Personas que no salen en las estadísticas, pero que sostienen la memoria y el alma de nuestro pueblo"

Cabida también para quienes están en prisión. "Nace también entre rejas. En esta ocasión será el día de Reyes cuando yo pueda celebrar en nombre de la provincia eclesiástica en la cárcel de Zuera, con aquellos que están privados de libertad. Allí donde muchos creen que ya no hay futuro, Dios sigue abriendo grietas de esperanza. A veces un pequeño gesto basta, una simple llamada, unos minutos de conversación con las personas que más quieren. También ellos tienen esposa o madre, también ellos tienen hijos a quienes poder expresar el dolor que sienten por el fracaso que han cometido o el error que sufrieron. Y que ellos puedan experimentar que no les olvidamos".

A los niños y jóvenes, se dirige el obispo, recordando una conversación con el Papa Francisco, "cuando me advertía que esta soledad no solamente la sufrían los mayores, sino que hoy son muchos los jóvenes, los niños que muchas veces se sienten solos, desprotegidos, abandonados. Cuando alguien cree en ellos, cuando alguien les dice tu vida merece la pena, la esperanza no cae del cielo. Uno siente que se cuida, se contagia, se aprende".

Ha profundizado en los seres humanos vulnerables y desprotegidos. "No nos engañemos. La pobreza, la exclusión, la soledad no son mala suerte, son derechos que no llegan, oportunidades que nunca se ofrecen, personas que la sociedad prefiere ignorar o no ver. Y, sin embargo, justo ahí Dios ha querido poner el foco, nacer entre los que son aparentemente invisibles".

Y ha retado a los feligreses y a todos los seres humanos para proyectar en el presente y hacia el futuro este espíritu. "Celebrar la Navidad no es huir de la realidad, es mirar con los ojos de Dios. Que esta Navidad no pase de largo en tu vida. Que sepamos reconocer a Dios cuando entra sin hacer ruido, cuando llama bajito, cuando se hace presente en los invisibles de hoy. Porque, mientras haya personas que se impliquen, se comprometan, que acompañen, que no miren para otro lado incluso en aquellos temas más delicados, habrá esperanza en nuestra diócesis, en el mundo, en el corazón de cada ser humano".

"Para todos vosotros, los hijos del Alto Aragón, Feliz Navidad y próspero Año Nuevo. Que el Señor nazca en tu corazón y pueda brotar la esperanza que el Señor te regala", ha concluido el jerarca de Barbastro-Monzón.

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