Pérez Pueyo ruega a la Virgen de Torreciudad apoyo en su defensa de la dignidad del pueblo y pide al Opus Dei: "Sumemos"

El prelado celebra en la Romería de las Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe "todo el bien que la Prelatura del Opus Dei ha realizado durante estos años en Torreciudad"

05 de Septiembre de 2026
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Monseñor Pérez Pueyo se agacha a adorar a la virgen de Torreciudad
Monseñor Pérez Pueyo se agacha a adorar a la virgen de Torreciudad

"Madre de Torreciudad: hoy tu casa se ha llenado de hijos. Han venido hasta ti desde nuestros valles y montañas, desde Ribagorza y Sobrarbe, desde toda la diócesis. Han venido llamándote con los nombres que aprendieron de sus padres y de sus abuelos. Cada pueblo te ha dado un nombre. Cada generación te ha regalado una historia. Cada advocación ha descubierto en ti un rostro de la ternura de Dios".

Ha sido la el principio de la oración pronunciada por el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, con motivo de la 47 Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe, que ha estado rodeada de todo el ruido correspondiente a la defensa del prelado de la dignidad de los pueblos y de la trascendencia de respetar mil años de devoción mariana en su lugar de origen, la Ermita-Santuario.

Sentido de momento crucial, en sentido estricto, tras el comunicado de la Diócesis en el que el jerarca incluso advertía de que podría poner a disposición su cargo si no se atiende la única reclamación en el litigio con el Opus Dei. No es otra que devolver, cincuenta años después, la figura de la virgen a su espacio natural, más allá de conflictos o explicaciones, por la vía del sentido común.

"Tú eres una sola Madre. Por eso queremos hacer ahora un gesto sencillo.Cada una de estas advocaciones ha traído una cinta con su nombre. Una a una las iremos poniendo en tus manos. Y nuestros hermanos de Bolturina, Secastilla, Ubiergo y La Puebla de Castro las irán uniendo hasta formar con todas ellas un solo manto: el Manto de la Comunión"proseguía el verbo episcopal. "Ninguna cinta desaparecerá. Ningún nombre se borrará. Ningún pueblo tendrá que dejar de ser quien es. Pero todos quedarán unidos en un mismo manto".

Se ha dirigido directamente el prelado a la "Madre: haz Tú con nosotros lo que ahora nuestras manos van a hacer con estas cintas: une lo que está separado, acerca lo que está distante, cura lo que esté herido, haznos agradecer el bien recibido y enséñanos a caminar juntos. Que bajo tu manto haya sitio para todos. Que nuestra Iglesia sea verdaderamente familia de familias. Que Tú, Madre de Torreciudad, nos cubras a todos con el manto de la comunión".

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"Y hoy delante de ti, en tu ermita-santuario, donde durante más de mil años las gentes sencillas de esta tierra vinieron a verte, tocarte, besarte y rezarte, vengo también a presentarte mi humilde petición, para que como el anciano Eleazar me muestre digno de mi labor como pastor, dejando a las siguientes generaciones un ejemplo a la altura de la dignidad de este pueblo".

UNA JORNADA ESPECIAL

La Romería ha sido espléndida desde la disposición de la talla original de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad en lugar central y destacado junto a la ermita, elevaa para que pudiera ser contemplada por los romeros.

Las cuarenta advocaciones se han dispuesto en un semicírculo en torno a la figura, con cada gdrupo con una cinta con el nombre y el pueblo de procedencia. Los representantes de Secastilla, Ubiergo y La Puebla de Castro han recibido las cuarenta cintas y las han incorporado al Manto de la Comunión.

Al son del canto, han partido desde la ermita los sacerdotes, vicrios, moderadores, Ángel Lasheras, otros ministros y el obispo entonando "Tomad, Virgen pura".

En el Santuario, se ha celebrado la Eucaristía presidida por Ángel Pérez Pueyo, y se ha entregado el testigo a Lérida que recibía la bandera de la Romería como organizadora de la 48 edición en 2027. "Nosotros os entregamos el testigo: vosotros nos esperáis en Lleida"ha concluido el prelado.
 

UN ENCUENTRO

Ni las leyes civiles, ni los documentos suscritos, ni las disputas ni los designios vaticanos terrenales puedan, probablemente, explicar la elevación que representa acoger a los romeros y entregarles el poder de su dignidad. Cientos congregados para "encontrarnos con nuestra Madre. Y cuando los hijos se reúnen alrededor de su madre, las diferencias dejan de convertirse en distancias. Porque una madre tiene esa misteriosa capacidad de hacer sitio a todos sin quitarle a ninguno su nombre, su rostro ni su historia".

La semántica de monseñor Pérez Pueyo no se ha dejado rastro alguno a la improvisación y a la superficialidad. en su homilía ante los feligreses que veneran a las Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe en esta manifestación que cumple 47 años como herramienta de hermanamiento de hombres y mujeres, pueblos y comunidades de Aragón y Cataluña.

Este año correspondía llegar hasta Torreciudad y la Diócesis ha querido tener el gesto sencillo y profundo de "que Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad recibiera a las demás advocaciones desde su ermita originaria; y que después nos pusiéramos en camino rezando el rosario hasta este templo para celebrar la Eucaristía", ha explicado en el Santuario. "La Madre nos recibe en su casa y la Madre nos pone en camino".

Ha valorado las 137 advocaciones marianas de la Diócesis. Carrodilla, Pueyo, Guayente, Bruis, Peña, Alegría, Romeral, Pineta, Baldós, Obach, Torreciudad… "¡Qué fondo de armario tan rico tiene María en esta diócesis! Porque cada advocación es como un vestido con el que un pueblo ha querido expresar algo que descubrió en María. Cuando necesitamos esperanza, la llamamos e invocamos como Virgen de la Esperanza. Cuando experimentamos dolor, Virgen de los Dolores. Cuando necesitamos ayuda, Virgen del Socorro. Cuando el corazón recupera la sonrisa, Virgen de la Alegría. Cuando necesitamos protección, Virgen del Patrocinio. Cuando buscamos consuelo, Virgen de la Piedad. Y así hasta 137 nombres" en torno a "una sola Madre".

El obispo y otros celebrantes en la Ermita-Santuario
El obispo y otros celebrantes en la Ermita-Santuario

Una "diócesis milenaria, misionera, mariana y martirial está tejida por pueblos pequeños, ermitas, parroquias, unidades pastorales, monasterios, familias, sacerdotes, religiosos, laicos, cofradías, movimientos y grupos apostólicos. Cada uno con su historia y su carisma, pero todos pertenecientes a una sola y misma familia".

Arropándose en la pastoral de los obispos aragoneses de 1 de diciembre de 2019, “La Iglesia en Aragón al servicio del mundo rural. Nazaret era un pueblo pequeño”, ha defendido la fecundidad evangélica de lo pequeño. Comunidades pequeñas impulsadas para su comunión. "Porque Dios tiene predilección por lo humilde y lo pequeño. Nazaret era pequeño. Belén era pequeño. La casa de María era pequeña. La ermita-santuario de Torreciudad también es pequeña. Pero lo pequeño no es insignificante para Dio"s.

"Necesitamos poder entrar en nuestras ermitas, acercarnos a nuestras imágenes, tocarlas, besarlas, vestirlas, sacarlas en procesión. Necesitamos poder decirle a María lo que quizá no sabemos decir de otra manera. Eso no es una fe de segunda categoría. Es la piedad sencilla de nuestro pueblo", como constata que generaciones se aproximaron a "Nuestra Señora de los Ángeles para mirarla, tocarla, besarla, vestirla, cantarle y confiarle cosechas, enfermedades, hijos, lágrimas y esperanzas".

La Iglesia, ha proclamado, "no está llamada a arrancar esas raíces, sino a purificarlas, acompañarlas y hacerlas fecundas para el Evangelio. Nuestro Proyecto Mariano nació precisamente al constatar que las ermitas, romerías, peregrinaciones, novenas, gozos y tradiciones populares muestran hasta qué punto María está enraizada en el corazón de esta Iglesia".

EL BIEN DEL OPUS DEI EN TORRECIUDAD

Ha abogado por el enriquecimiento que supone la divesrsidad de carismas."Por eso doy gracias por el servicio que el Instituto del Verbo Encarnado presta en el Pueyo y doy gracias especialmente hoy, que nos encontramos en este fantástico templo, por todo el bien que la Prelatura del Opus Dei ha realizado durante estos años en Torreciudad".

En clara constatación de que prefiere la concordia a la disputa, ha resaltado que "aquí ha habido confesiones, conversiones, vocaciones, familias que han recuperado la fe, personas que han encontrado a Jesucristo de la mano de MaríaEse bien es de Dios".

Una declaración de intenciones reiteradamente manifestada: "Deseo que este bien continúe y crezca; deseo que el Opus Dei pueda seguir desarrollando aquí su misión y que Torreciudad siga siendo un gran foco de evangelización mariana y familiar, plenamente integrado en la diócesis, y desarrollando su carisma en beneficio de la gran familia que es esta iglesia particular de Barbastro-Monzón".

El obispo de Barbastro Monzón en el Santuario, con las figuras de la virgen de Sobrarbe y Ribagorza a su espalda
El obispo de Barbastro Monzón en el Santuario, con las figuras de la virgen de Sobrarbe y Ribagorza a su espalda

Sin embargo, tras asumir y valorar que Torreciudad ha sido un magnífico punto de llegada para peregrinos procedentes de todo el mundo, de los cinco continentes, "ahora sueño con que pueda convertirse también en un punto de partida. Que quien venga aquí pueda descubrir la ruta Mariana, que le permitirá visitar, entre otros lugares emblemáticos, la ermita-santuario de Torreciudad, el santuario de Guayente, el Pueyo, Bruis, la Carrodilla, Pineta, la Peña… Y venerar en todos ellos a Nuestra Madre en sus distintas advocaciones".

"Sumemos. Multipliquemos. Soñemos juntos en comunión dentro de esta Iglesia particular de Barbastro-Monzón, de la Santa Iglesia Universal" en este Año Jubilar de san Ramón, que "nos diría hoy que seamos libres de todo aquello que nos impida caminar juntos".

Ha pedido a la Virgen que seamos capaces de dimensionar lo pequeño y sumar carismas para transformar la diócesis en "familia de familias. Que nadie tenga que desaparecer para que todos podamos vivir, amar y servir. Que nadie quiera caminar solo, cuando Tú nos has convocado como hermanos".