Las narrativas visuales y el diseño de información se han consolidado como uno de los motores de la rentabilidad periodística actual. Frente al texto plano, que compite en un entorno saturado de contenidos, las historias que incorporan innovación visual logran mayores tiempos de permanencia y generan más suscriptores para los medios.
Esta ha sido una de las principales conclusiones de la mesa redonda “Innovar para no desaparecer: cómo se reinventa el periodismo”, que se ha celebrado este viernes en el Palacio de Congresos de Huesca dentro del 27º Congreso de Periodismo. El encuentro ha estado moderado por el especialista en innovación José Alberto García Avilés y ha contado con la participación de Sara I. Belled (Colpisa-Vocento), Emma Esser (ABC/El Confidencial) y el catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona Santiago Tejedor.
Durante el debate se ha destacado que las historias visuales elaboradas por el equipo de narrativas de Vocento registran tiempos medios de permanencia cercanos a los tres minutos, con algunos trabajos que han alcanzado hasta nueve minutos de lectura, una cifra poco habitual en el consumo informativo digital.
El moderador, José Alberto García Avilés, ha abierto el debate recordando la intervención que el periodista digital Mario Tascón realizó en este mismo congreso el 13 de marzo de 2009. Tascón, uno de los pioneros del periodismo en internet y fallecido hace dos años y medio, defendía entonces que, incluso en tiempos de crisis para los medios, “había motivos para la esperanza”. Su propuesta para innovar en momentos difíciles se resumía en tres ideas: "comprender el entorno, idear soluciones y desarrollar productos útiles".
NARRATIVAS QUE CONVERSAN CON EL LECTOR
La periodista Sara I. Belled, de la agencia Colpisa (Grupo Vocento), ha defendido que el periodismo actual debe entenderse como una conversación con la audiencia. “Lo que intentamos es entablar una conversación con el lector”, ha explicado durante su intervención.
Para lograrlo, las narrativas visuales utilizan recursos como el scroll narrativo, que permite guiar al usuario a través de una historia mediante un hilo conductor claro. Como ejemplo, Belled ha citado una investigación visual sobre el incendio de las discotecas en Murcia, donde el diseño permitía situar al lector a ambos lados de la pared de yeso que separó la vida de la muerte.
Estas piezas, ha señalado, permiten además combinar distintos lenguajes -texto, audio, vídeo o gráficos-, lo que facilita explicar hechos complejos desde diferentes perspectivas. Sin embargo, ha advertido de que el diseño debe tener siempre una finalidad informativa: “Hay que huir de los fuegos artificiales, porque no nos llevan a ningún sitio”.
Belled también ha subrayado que el periodismo visual reclama hoy su propio espacio en la actualidad inmediata. Según ha explicado, estos equipos ya no trabajan únicamente al final del proceso editorial, sino que participan desde el inicio de la historia, elaborando sus propios titulares y desarrollando las piezas de forma coordinada con los redactores.

Belled también ha destacado que estas apuestas narrativas tienen impacto directo en el modelo de negocio de los medios. Según ha explicado, las historias visuales del grupo registran las mayores cifras de páginas vistas por pieza y son las que más suscriptores generan, además de alcanzar medias de permanencia superiores a las del contenido tradicional.
Belled también ha destacado que muchas de estas narrativas no requieren desarrollos tecnológicos complejos. Según ha explicado, en un grupo con redacciones a menudo pequeñas y procedentes del papel, el verdadero valor está en trabajar bien en equipo y conocer a fondo las herramientas disponibles, muchas de ellas sencillas y accesibles para cualquier redacción.
DISEÑO PARA EXPLICAR, NO PARA DECORAR
Por su parte, la diseñadora Emma Esser, que ha comentado que acaba de dejar El Confidencial para incorporarse el lunes al diario ABC, ha subrayado que el periodismo visual no consiste en embellecer las noticias, sino en hacerlas comprensibles.
“El diseño nunca puede ser para decorar. Siempre tiene que haber una intención detrás”, ha afirmado. Para Esser, el trabajo consiste en traducir información compleja -datos, mapas o procesos- a formatos que el lector pueda entender con facilidad.
La especialista ha destacado además una de las paradojas de su profesión: un buen diseño suele pasar desapercibido porque funciona, mientras que los errores visuales se detectan de inmediato.

Entre las claves de su metodología ha señalado la importancia de formular las preguntas adecuadas antes de empezar a diseñar, comprender cómo se leen las noticias en el entorno digital y trabajar en equipos multidisciplinares en los que participen periodistas de datos, programadores, editores y diseñadores desde el inicio de la historia.
También ha señalado algunos de los retos del día a día en este campo, como la necesidad de crear piezas reutilizables para distintos contextos informativos o la dificultad de diseñar bajo la presión de la actualidad inmediata, cuando el proceso creativo requiere tiempo de reflexión.
IA, VALORES PERIODÍSTICOS Y EQUIPO
El catedrático Santiago Tejedor ha aportado al debate la dimensión ética del uso de la inteligencia artificial en el periodismo. Según ha explicado, el verdadero desafío no consiste en descubrir qué puede hacer la tecnología, sino en decidir "qué debe hacer el periodismo con ella".
Tejedor ha advertido de que la automatización permite gestionar enormes volúmenes de datos, pero también plantea riesgos relacionados con los sesgos algorítmicos y la pérdida de la voz editorial, por lo que ha defendido la necesidad de mantener siempre supervisión humana.
Durante su intervención ha recordado que vivimos en un contexto de sobreabundancia informativa, en el que el valor ya no está en la cantidad de datos disponibles, sino en la capacidad de interpretarlos y contextualizarlos. En este sentido, ha comparado la situación actual con una metáfora citada por Iñaki Gabilondo: cuando todo se llena de agua, el bien más preciado pasa a ser el agua potable, es decir, la información fiable.

En este contexto, el profesor ha advertido de que una parte de la audiencia experimenta fatiga informativa. Según diversos estudios citados durante su intervención, cerca del 44 % de los usuarios reconoce sentirse agotado por la cantidad de noticias, lo que obliga al periodismo a apostar por relatos más claros, contextualizados y comprensibles.
El profesor ha planteado además seis verbos como claves para afrontar el uso de la inteligencia artificial en el periodismo y en la sociedad: "Buscar, filtrar, pensar críticamente, preguntar, gestionar y crear".
La mesa ha coincidido finalmente en que el futuro del periodismo pasa por equipos transversales en los que redactores, diseñadores, programadores y especialistas en datos colaboren desde el inicio de cada proyecto.
Tejedor ha cerrado su intervención recordando unas palabras de Gabriel García Márquez, quien definía una crónica o un reportaje como “un cuento, pero de verdad”. Con esta idea ha reivindicado el papel del periodista como contador de historias reales, capaz de utilizar la tecnología para aportar contexto y humanidad al relato informativo.