La residencia de Angüés ha sido este pasado viernes el escenario de un encuentro intergeneracional en el que niños y personas mayores han compartido una mañana diferente, marcada por la música, las sonrisas y la convivencia. La iniciativa ha nacido de la coordinación entre el Centro de Salud Huesca Rural, el colegio de Angüés ( CRA Montearagón ) y la propia residencia, que han querido disfrutar de un acto con un simbolismo extraordinario.
A lo largo de la jornada, los más pequeños y los residentes han cantado juntos villancicos y canciones populares, generando un ambiente cercano y muy participativo. Para muchos de los mayores, la música ha servido como recuerdo y emoción compartida; para los niños, como una oportunidad de acercarse y conocer de primera mano a las personas mayores del pueblo.
La residencia ha atribuido un gran valor a este tipo de encuentros, que refuerzan los vínculos entre generaciones y contribuyen a mantener viva la vida comunitaria en el medio rural, poniendo en el centro a las personas y el bienestar compartido.
Durante un buen rato, los pequeños y las personas mayores pudieron comprobar que, más allá de la distancia en la edad, todavía persisten muchas vivencias que se pueden compartir para sentir más, para aprender mucho más y para conocernos hasta el infinito. Angüés daba, con este encuentro, una lección de humanidad y de humanismo en unos tiempos en los que tanto precisamos de sus aportaciones.