"Responder al mal con el bien". Ese ha sido el mensaje que ha presidido este domingo la Romería de la Virgen del Carmen organizada por la Casa de Andalucía en Huesca, una jornada que ha comenzado con la procesión de la imagen mariana desde el Palacio de Congresos hasta el Santuario de Nuestra Señora de Salas y que continúa con la tradicional convivencia de los socios de la entidad. La eucaristía, presidida por José Cabrero, ha invitado a los asistentes a reflexionar sobre la misericordia, la prudencia y el compromiso personal para construir una sociedad más humana.
La procesión ha partido a las doce del mediodía con la imagen de la Virgen del Carmen encabezando el recorrido hacia la ermita de Salas. A lo largo del camino, los participantes han acompañado el cortejo en una de las celebraciones en las que más empeño ha puesto la asociación, que la recuperó el año pasado para trasladar hasta este enclave oscense una tradición profundamente vinculada a la religiosidad popular andaluza.
A su llegada al santuario, los romeros han participado en la misa oficiada por José Cabrero, que ha contado también con el arte musical de Emilio y Santos Giménez. La celebración ha comenzado con el acto penitencial y la oración dedicada a la Virgen del Carmen antes de dar paso a la liturgia de la palabra. Amalia Foncillas ha proclamado la lectura del Libro de la Sabiduría, mientras Antonio Purroy ha leído el pasaje de la Carta de san Pablo a los Romanos. El propio Cabrero ha proclamado el Evangelio de san Mateo, centrado en las parábolas del trigo y la cizaña, el grano de mostaza y la levadura, sobre las que ha articulado toda su homilía. La presidenta de la Casa de Andalucía, Paz Carrero, ha leído las peticiones.

José Cabrero ha iniciado su predicación recordando la figura del rey Salomón, a quien la tradición atribuye el texto de la primera lectura. Frente a la posibilidad de pedir riqueza, poder o la derrota de sus enemigos, ha explicado, el monarca eligió la sabiduría para gobernar a su pueblo. A partir de ese pasaje, Cabrero ha destacado una de las frases que, a su juicio, resume el sentido del mensaje bíblico: "el justo debe ser humano". Para el celebrante, esa afirmación significa que la santidad comienza por vivir plenamente la condición de persona, haciendo uso de la inteligencia, la voluntad y la conciencia para discernir entre el bien y el mal.
La reflexión ha continuado con el Evangelio. Aprovechando el entorno agrícola que rodea el Santuario de Salas, Cabrero ha explicado el significado de la parábola del trigo y la cizaña como una imagen de la convivencia permanente entre el bien y el mal. En ese contexto, ha defendido que la respuesta del cristiano no puede consistir en devolver el mal con las mismas armas. "La mejor erradicación no es responder al mal con el mal, sino responder al mal con el bien", ha afirmado durante la homilía.

Esa llamada a la convivencia ha ido acompañada de una apelación al diálogo y a la escucha. El sacerdote ha recordado un reciente mensaje del papa León XIV, del que ha destacado la invitación a escuchar antes de hablar, dialogar antes de decidir y actuar únicamente después de una reflexión serena. Un planteamiento que ha considerado aplicable tanto a la vida familiar como a la política, a la gestión pública o a cualquier ámbito de responsabilidad.
Las otras dos parábolas proclamadas durante el Evangelio también han encontrado su interpretación en la predicación. Cabrero ha comparado el grano de mostaza con la propia Iglesia, una realidad que nace de lo pequeño y termina convirtiéndose en un lugar de acogida para todos. La levadura, por su parte, ha simbolizado la capacidad transformadora de las personas y de las familias, llamadas a mejorar la sociedad mediante el ejemplo, el compromiso cotidiano y el servicio a los demás, especialmente cuando asumen responsabilidades públicas o sociales.

La festividad de la Virgen del Carmen también ha servido para recordar el origen de la tradición carmelitana. Cabrero ha explicado que sus raíces se encuentran en el Monte Carmelo, donde el profeta Elías llevó vida de oración siglos antes de Cristo. Aquella experiencia dio lugar con el tiempo a la Orden del Carmen, consolidada posteriormente por figuras como Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, máximos exponentes de la espiritualidad carmelita.
En la parte final de la homilía, el sacerdote ha querido detenerse en la estrecha relación histórica entre el Santuario de Salas y las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, quien dedicó veintidós composiciones a la Virgen de Salas. También ha recordado que en 1916 Pedro Aguado, profesor del Instituto de Huesca, realizó una tesis doctoral dedicada precisamente al estudio de esas cantigas, una investigación cuyo autor era el abuelo del actual obispo de Huesca, una coincidencia que ha compartido con los asistentes como parte del legado histórico vinculado al santuario.
Tras la celebración religiosa, la jornada ha contiunado en el espacio arbolado situado junto a la ermita con la tradicional comida de hermandad organizada por la Casa de Andalucía, un encuentro que ha completado una romería en la que conviven la devoción a la Virgen del Carmen, la tradición andaluza y el arraigo de uno de los santuarios marianos con mayor significado histórico de la ciudad de Huesca.