San Lorenzo muestra sus tesoros a los ciudadanos

Numeroso público ha acudido este sábado a una de las visitas guiadas que se han organizado para dar a conocer el patrimonio de la Basílica

María José Sampietro
Filóloga y diseñadora gráfica
28 de Diciembre de 2025
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Visita guiada a la Basílica de San Lorenzo.
Visita guiada a la Basílica de San Lorenzo.

La Parroquia y la Cofradía de San Lorenzo de Huesca han organizado una serie de visitas guiadas para dar a conocer a los ciudadanos el interesante patrimonio que alberga el templo. Este sábado ha tenido lugar una de ellas y está previsto que finalicen el próximo 3 de enero.

En la Real y Parroquial Basílica de San Lorenzo, hemos entrado y recorrido sus naves muchas veces. La gran devoción que tenemos los oscenses por San Lorenzo es innegable, sobre todo acentuada en los días más importantes de la ciudad cuando se celebran sus fiestas patronales del 9 al 15 de agosto, pero no todo el mundo sabe con precisión la historia que se esconde dentro de sus muros.

La historia cuenta que “el 30 de septiembre del año 1607 los oscenses se metieron en una empresa bastante alocada, mezcla de mucho convencimiento religioso, y un tanto de irresponsabilidad. Si hay que creer a Aynsa, todo cuanto tenían era 16 sueldos, seis dineros, (es decir, no más que para pagar a un obrero un par de días), pero decidieron echar abajo la iglesia de su Santo, porque querían algo más acomodado. Nada hace pensar que el templo anterior al actual fuera inconveniente o estuviera en mal estado. Por el contrario, por los vestigios conservados se debe deducir que era un templo notable. La nueva empresa no fue fácil. El 12 de febrero de 1612 se dio por terminada la demolición de la construcción medieval. Por entonces, estaba decidido que no se iba a demoler la fachada”. (Extracto del artículo La antigua iglesia medieval de San Lorenzo por Antonio Naval Mas).

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Visita guiada a la Basílica de San Lorenzo.
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Del anterior templo se conserva parte de la torre que se halla embutida en un lateral de la actual fachada barroca, el atrio de tracería gótica por el que se penetra al interior y una parte de las tablas que formaban el retablo mayor, que se conservan en el Museo Diocesano de Huesca.

En 1608 se colocó la primera piedra del templo actual, su construcción se prolongó durante un siglo y en 1884 el papa León XIII le concede el título de Basílica. La fachada, de estilo sobrio y herreriano, proyectada por José Sofí, es de ladrillo caravista. Según la historiadora Celia Fontana, “en Huesca existe la creencia de que la fachada de San Lorenzo recuerda la parrilla en la que fue asado el santo titular. En dicha parrilla, la torre haría las veces de mango”.

Sobre la entrada, de arco de medio punto, hay una hornacina con una escultura del Santo titular y una parrilla, obra de Luis Muñoz. Durante la restauración de la fachada hace unos 25 años encontraron junto a la escultura del Santo monedas de tiempos de Carlos IV. A los lados hay otras dos hornacinas sobre dos puertas igualmente de arco de medio punto con las esculturas de Santa Paciencia y San Orencio, padres de San Lorenzo.

Entrar en la Basílica es penetrar en un espacio lleno de armonía y unidad que te seduce y te acoge. Si en las formas arquitectónicas existen influencias renacentistas, la decoración interior es plenamente barroca.  Es de planta basilical de salón, con tres naves de igual altura separadas por pilares cruciformes. El crucero, cubierto con una gran cúpula se apoya sobre pechinas.

Corona la nave central el magnífico Retablo mayor que se centra en la vida del Santo. Es de madera dorada, construido por Sebastián Ruesta y la tela central, muy grande, con Martirio de San Lorenzo, entre columnas salomónicas, de Bartolomé Vicente.

A los lados de las naves hay diferentes capillas dedicadas a distintas advocaciones, debido al gran culto que había en la ciudad, como la dedicada a Santiago, a San Bernardo, a la Virgen del Pilar, o a la de Montserrat. Curioso saber, respecto a esta última, que el barrio de San Lorenzo -también llamado barrio de Montserrat- tenía su iglesia, dedicada a esta Virgen, situada en la calle Padre Huesca, actualmente desaparecida. Había y todavía hay una gran fe en esta Virgen. De hecho, las fiestas de este barrio se celebran el día 27 de abril, festividad de la Virgen de Montserrat. Todas estas capillas poseen retablos barrocos, del siglo XVII, salvo la capilla dedicada a San Juan Evangelista o a San Hipólito que datan de una fecha anterior.

Los muros de las naves laterales, sobre las capillas, acogen un total de diez lienzos apaisados, muy grandes, colocados en 1931, que están firmados por Bermúdez y Echevarría. Relatan distintos momentos de la vida del Santo y en algunos reproducen panorámicas de la ciudad.

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Capilla de San Orencio de Auch.

Una capilla que merece una mención singular y superlativa por el fervor religioso que despierta entre los oscenses es la dedicada a San Lorenzo, abierta al culto en 1950, de corte clasicista y cubierta con cúpula. En la hornacina central se encuentra la talla del Santo, policromada, que porta una parrilla de plata y una palma, también de plata, símbolos ambos del martirio. Sustituyó a la antigua capilla de San Lorenzo, que actualmente es el Oratorio, situada detrás de la actual, a la que se entra por una puerta lateral situada a la izquierda, decorada con abundantes temas barrocos en yesería y con bajorrelieves en los medallones relacionados con la vida del Santo. Alberga reliquias más importantes del Santo, como un dedo y un hueso de la cabeza.

A los pies de la Basílica se encuentra el órgano monumental barroco, sobre la puerta de entrada y que requiere una gran restauración.

La Basílica de San Lorenzo ha sido declarada Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés, al igual que su rico y variado contenido de bienes muebles. Es sobresaliente el mobiliario de la sacristía, interesante sala, sencilla pero con un conjunto pictórico que representa la vida de San Lorenzo, realizado por Antonio Bisquert, y con piezas de orfebrería religiosa del siglo XVII.

Los visitantes disfrutamos la grata sorpresa de contemplar de cerca el busto de San Lorenzo, de plata cincelada y repujada, del orfebre Vicente Portella. Se apoya sobre una tarima de plata con pequeños bajorrelieves con escenas de la vida del Santo. También gozamos de la suerte de poder contemplar una réplica del Santo Cáliz. Gracias a la Cofradía de San Lorenzo los visitantes pudieron hacerse la foto que siempre han querido tener junto a San Lorenzo.

Entre los años 2000 y 2005 la Basílica de San Lorenzo es restaurada de manera integral con el fin de preservar su estructura y cubiertas, entonces muy deterioradas. Se acondicionó la fachada, la torre, las cubiertas, humedades y decoración interior. Gracias a esta recuperación, a cargo del arquitecto Joaquín Naval Mas, y financiada por el Gobierno de Aragón, Caja Inmaculada, Obispado de Huesca y Ayuntamiento de Huesca, hoy podemos seguir contemplando esta joya oscense.

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