Todos los sentidos y alguno más, el que da sentido a toda la creación. Es una auténtica belleza a la vista y, con su compañero el vino, configura un bodegón digno de los clásicos renacentistas que hacían a nuestros antepasados comer por los ojos. Difícilmente aquellos pintores únicos en la historia del arte podrían haber logrado un brillo tan hermoso como el conseguido en esta genialidad de Lapaca de Raúl Bernal. Es el mismo que asoma a los ojos y las sonrisas del maestro chocolatero y de su interlocutor, el director de Marketing de Bodegas Sommos, Diego Mur. El retrato es una obra maestra. Y cuando, milagrosamente, el lienzo se hace volumen y llega a la boca, explosionan los placeres más sublimes que imaginarse puedan.
Resultó un bombazo en Madrid Fusión la Tarta Sacher con Syrah de Sommos y decidieron Raúl Bernal y la bodega extender ese momento excepcional en algo accesible para cualquier oscense. El maestro de Lapaca, acompañado por el director de Marketing de la emblemática empresa del Somontano, Diego Mur, reconocía que ambos "se habían dejado llevar y es un gusto", A la hora de embellecer la obra en su expresión exterior, ha colaborado Iglú, la agencia de marketing y diseño gráfico que es un habitual en la casa del repostero.
Diego Mur ha reconocido que el proyecto colaborativo ha surgido de "una idea peregrina que se va afianzando hasta que se materializa con esta Sacher con S de Syran, con S de Sommos, con S del Somontano. La S ha sido el elemento vertebrador. Cuando Raúl se quiso animar a sacar adelante este proyecto me pareció algo muy divertido y muy diferencial" por dos motivos. El primero, la expectativa en el postre de que "tiene que venir la burbuja, el cava en muchas ocasiones y en una tierra de vino" quisieron hacer algo "innovador porque parece que el tinto lo llevamos a ese momento de la carne y dijimos: ¿por qué no va a poder ir un tinto con un postre de chocolate que hacen uno de los maridajes más sorprendentes y más perfectos que existen. Se complementan especialmente bien, especialmente la variedad Syrah, que tiene una nota frutal y balsámica muy chula y un postre tan complejo como la Sacher que no es sólo el chocolate sino que tiene la nota de la mermelada". Así, surge un postre con mucha finura con un vino integrado, con un toque de "dulzura e innovación".
Raúl Bernal adelantaba que se trata de una edición limitada de cien unidades, tarta y botella de Syrah. "Queremos que sea un producto "exclusivo" y que sea lo más fresco posible. Lo vamos a hacer cada día cuando se reciban encargos. Ya veis el brillo que tiene, lo bonita que es y como recién hecho no hay nada. Es el sello nuestro y con ese estuche que va a llevar esa tarta Sacher".
La fusión es perfecta. Raúl Bernal muestra la botella y las similitudes con la tarta. En la cabeza del vino, en la cápsula, la parte dorada con la silueta de la bodega, y mirada en horizontal, el brillo del líquido es el glaseado de la tarta. "Personalmente, estoy muy contento porque queda con mucha clase como es este vino, que no es un ingrediente invasor. Vais a notar los matices del vino en todas las partes de la tarta, desde el baño que hacemos con cereza y casís, después un cremoso con pimienta ahumada de Etiopía, para recordar esta madera. No va a picar, nos va a dar chispa. Y tenemos un gelificado con cereza, casís y un poco más de vino, y luego la mousse de chocolate de leche con este vino. Al final, el vino participa en todas las capas. Es una tarta chocolatera muy equilibrada".

De momento, la colaboración se circunscribe a ese centenar de unidades. "En principio, queríamos que fuera especial. Cuando es para todos en todo momento y todas las cantidades, las cosas pierden un poco esa gracia y queríamos transportar este Madrid Fusión a esta presentación, esta cajita y este momento. No sé si en un futuro puede estar en carta o ir a un evento de Sommos, pero queríamos que no se perdiera. Es una tarta que merece ser probada". Aunque sea una serie limitada, es susceptible de ser industrializada, siempre que se utilice un buen vino. "No es una ida de olla que a veces, cuando vas a sitios como Madrid Fusión, haces cosas muy extravagantes que al final no van a ningún lado y nosotros intentamos que sea producto real y se pueda hacer". El precio, 75 euros, " razonable y asequible. Que se termine al momento y se mime, tiene un precio, y es razonable entendiendo todo lo que lleva".