El Gremio de Pasteleros Artesanos de Huesca ha entregado 9.025 euros a Aspanoa, la asociación que atiende a niños y adolescentes con cáncer en Aragón, gracias a la tercera edición de su turrón solidario ‘Tuturrón’. La iniciativa, desarrollada durante la pasada campaña navideña, ha permitido vender 1.905 tabletas en 18 establecimientos de la provincia.
La donación se formalizó este miércoles en la Casa de Aspanoa en Almudévar, donde la entidad organiza campamentos, convivencias y programas de respiro familiar para menores en tratamiento oncológico y sus familias. El importe recaudado se destinará íntegramente a proyectos de investigación contra el cáncer infantil.
En esta edición, la receta del ‘Tuturrón’ ha sido elaborada por Jairo Vincelle y Nicolás Monserrat, de las pastelerías jacetanas Vincelle y Echeto, continuando así una tradición que cada año renueva tanto su fórmula como la causa beneficiaria. En las anteriores convocatorias, la recaudación se dirigió a Valentia y a la Asociación Española Contra el Cáncer.
La campaña ha contado con la participación de 18 establecimientos: Confitería Vilas, Pastelería Ascaso, Pastelería Trallero, Pastelería Tolosana, Pastelería Iris, Pastelería Güerri, Pastelería Echeto, Pastelería Berdún, Antiga, Loa, By La Paca, Pastelería Vincelle, Pastelería La Barquera, Chelats Sarrate, Postres sin gluten, Pastelería Zucrer, Pastelería La Suiza y Pastelería Fabres.
La aportación contribuirá a reforzar la labor científica que impulsa Aspanoa, que el pasado año atendió a 206 menores en distintas fases de la enfermedad. La entidad es, además, la asociación autonómica española que más fondos destina a la investigación del cáncer infantil, con ocho proyectos activos desarrollados en laboratorios aragoneses y una inversión comprometida de 400.000 euros.
En España, la supervivencia del cáncer infantil alcanza actualmente el 83 %, aunque continúa siendo la principal causa de muerte por enfermedad en la infancia. Los proyectos financiados por Aspanoa trabajan en tratamientos más eficaces frente a patologías como la leucemia, el neuroblastoma o el meduloblastoma, con el objetivo de elevar la supervivencia hasta el 100 % y reducir las secuelas a largo plazo.