El programa solidario ‘Vacaciones en Paz’ regresa este año a la provincia de Huesca con el objetivo de facilitar la acogida temporal de niños saharauis durante el verano, una iniciativa impulsada por la Asociación Alouda en colaboración con la Diputación Provincial de Huesca y el Gobierno de Aragón. El proyecto ofrece a los menores un respiro frente a las condiciones de vida en los campamentos y garantiza su acceso a atención sanitaria, alimentación adecuada y un entorno afectivo.
La campaña prevé la llegada de 40 menores, de los cuales 35 participarán en el programa general y 5 en la modalidad específica de discapacidad, con edades comprendidas entre los 8 y los 11 años, correspondientes en su mayoría a nacidos en 2014 y 2015. La organización contempla ampliar el cupo hasta 45 participantes si se incorporan nuevas familias antes de finales de abril, lo que permitiría tramitar un pasaporte colectivo adicional.
Los menores proceden de los campamentos de refugiados saharauis, donde viven cerca de 173.000 personas en un contexto de escasez estructural. Su estancia en Huesca se prolongará durante dos meses, con llegada prevista a finales de junio y regreso a finales de agosto. Durante ese periodo recibirán revisiones médicas pediátricas, ópticas y auditivas, además de seguimiento nutricional y acompañamiento emocional.
Desde Alouda se subraya el carácter bidireccional de la experiencia, que impacta tanto en los menores como en las familias acogedoras. En este sentido, se insiste en la necesidad de encontrar nuevos hogares que permitan completar el cupo previsto.
El proceso de acogida se gestiona de forma telemática e incluye documentación como el certificado de empadronamiento, antecedentes sexuales y la tarjeta sanitaria. Las familias deben asumir un compromiso de retorno, al tratarse de una estancia temporal. En Huesca, además, el Gobierno de Aragón financia los vuelos, eliminando así una de las principales barreras económicas.
El programa cuenta con una estructura de apoyo formada por monitores bilingües en español y hassanía, que facilitan la adaptación y la comunicación. Asimismo, se organizan actividades conjuntas durante el verano orientadas a la convivencia y al acompañamiento del proceso.
En el ámbito sanitario, la iniciativa dispone de la colaboración del Salud, el Hospital San Jorge, el Hospital Miguel Servet, así como de entidades como Aspace, Valentia y Cadis, junto a profesionales especializados en salud visual y auditiva, que permiten atender necesidades específicas.
Más allá de su dimensión asistencial, el programa adquiere también un carácter de sensibilización, ya que los menores actúan como embajadores de su pueblo, recordando una realidad humanitaria que se prolonga desde hace décadas.
Las familias interesadas pueden contactar a través del teléfono o WhatsApp 648 155 360 o mediante el correo electrónico vacacionesenpazalouda@gmail.com, en un momento clave para garantizar el desarrollo de la campaña.

UNA OPORTUNIDAD PARA LA SOLIDARIDAD
Todos los detalles de esta edición se han dado a conocer este lunes en una rueda de prensa en la Diputación Provincial de Huesca, en la que han participado la diputada de Servicios Sociales, Lola Ibort, junto a Pilar Abió, Loli Crespo y Gemma Begués, representantes de la Asociación Alouda.
Ibort ha subrayado especialmente la atención dirigida a los menores con discapacidad, destacando el compromiso institucional por garantizar que dispongan de las mejores condiciones durante su estancia. En este sentido, ha explicado que la Diputación ha buscado “tomar el pulso” a estos niños para asegurar su bienestar.
La diputada ha definido el programa como una “enorme oportunidad de solidaridad”, en la que el componente afectivo resulta esencial. Asimismo, ha destacado el impacto de la experiencia en las familias de acogida, cuyos testimonios coinciden en que “Reciben mucho más de lo que dan”.
Ibort ha vinculado esta implicación con la identidad del territorio, al señalar que iniciativas como esta permiten al Alto Aragón mostrar “lo mejor de sí mismo”. Por último, se ha referido al acto de acogida en el CEIP Pirámide, donde tendrá lugar el primer encuentro entre familias y menores.

HISTORIA, HUMANIDAD Y EDUCACIÓN
Por su parte, Loli Crespo ha contextualizado la iniciativa en un momento simbólico, al recordar que se cumplen 50 años desde la salida de España del Sáhara Occidental, un territorio pendiente de resolución política. En este marco, ha defendido la necesidad de “darles voz”.
Crespo ha explicado que los menores llegan escolarizados y vacunados, y que su estancia permite completar su atención sanitaria. También ha destacado el aprendizaje que genera la convivencia, al poner en valor aspectos cotidianos que en el entorno local pasan desapercibidos.
En relación con el idioma, ha señalado que “una sonrisa y el cariño” resultan determinantes, mientras que la barrera lingüística se supera con rapidez. Asimismo, ha destacado la continuidad de los vínculos, que se prolongan más allá del verano.
Finalmente, ha puesto en valor el compromiso sostenido de la provincia, que mantiene este programa desde hace dos décadas.

UNA EXPERIENCIA DE CUATRO AÑOS YA
Gemma Begués, madre de acogida desde hace cuatro años, ha aportado una visión directa desde el ámbito familiar. Ha explicado que el proceso de selección en los campamentos se vive como “una lotería”, debido al limitado número de plazas.
Desde su experiencia, ha defendido que la acogida implica integrar al menor “como un hijo más”. Ha reconocido que la convivencia incluye “momentos buenos y momentos malos”, comparando la relación entre su hija y Aicha con la de dos hermanas.
En este sentido, ha destacado que fue su propia hija quien insistió en repetir la experiencia: “Mamá, Aicha tiene que venir”. Además, ha señalado que mantiene contacto frecuente con la menor desde los campamentos.
Begués ha defendido el modelo de acogida familiar por su estabilidad emocional y ha descrito la despedida como un proceso positivo, en el que los menores regresan “con una mochila cargada de buenos recuerdos”.

PROGRAMA DE DISCAPACIDAD
Pilar Abió ha detallado la evolución del programa, que funciona en España desde 1979, mientras que Alouda se constituyó en Huesca en 2006. La vertiente de discapacidad se incorporó en 2013.
Ha destacado el papel de CADIS como entidad coordinadora y la colaboración de centros como Aspace y Valentia. También ha subrayado el respaldo del Hospital San Jorge y del Hospital Miguel Servet para intervenciones especializadas.
Abió ha puesto en valor el trabajo del voluntariado, que desarrolla actividades específicas durante el verano, así como la complejidad logística del programa, que requiere cuatro monitores para cinco menores.
Asimismo, ha señalado que algunos participantes presentan necesidades específicas, como síndrome de Down o atención médica continuada, y ha agradecido la colaboración de entidades como Entrallab, GAES y el Ayuntamiento de Ayerbe, que refuerzan la red de apoyo.
Durante la comparecencia también se ha indicado que los menores pueden desplazarse dentro del territorio nacional, aunque tienen prohibido salir de España durante su estancia. En algunos casos, mantienen contacto con familiares residentes en el país, siempre bajo supervisión.
Las plazas disponibles están condicionadas por la financiación de los vuelos, lo que limita el número de participantes en Aragón. Además, se ha advertido de una reducción de la ayuda alimentaria internacional, una circunstancia que está afectando al desarrollo de los menores y refuerza la necesidad de las revisiones médicas.
En este contexto, la labor de los monitores resulta especialmente relevante para acompañar a los menores en su adaptación emocional, mientras que la organización orienta a las familias sobre aspectos prácticos del retorno, como la preparación del equipaje con materiales útiles para los campamentos.
También se ha destacado la implicación de centros educativos como San Viator, que colabora en la captación de voluntariado para las actividades estivales.