La Universidad de Zaragoza premia a David Alegre por un proyecto tecnológico para el empleo de personas con discapacidad

El galardón de Inclusión y No Discriminación se ha entregado en una jornada que también ha reconocido un estudio sobre alfabetización sanitaria en la comunidad sorda

DH
23 de Octubre de 2026
Guardar
Participantes en la Jornada "El valor del buen trato: inclusión en acción".
Participantes en la Jornada "El valor del buen trato: inclusión en acción".

David Alegre Alabart, estudiante de la Facultad de Empresa y Gestión Pública de la Universidad de Zaragoza, ha recibido el Premio al Mejor Trabajo Fin de Estudios en Inclusión y No Discriminación por su proyecto Creación de empresa: Cognitech, una propuesta que explora el uso de nuevas tecnologías para apoyar la actividad laboral de personas con discapacidad intelectual. La entrega tuvo lugar este jueves, en el Campus de Huesca, como cierre de la jornada El valor del buen trato: inclusión en acción, organizada por Huesca más inclusiva y la Universidad de Zaragoza.

El trabajo plantea un plan de empresa para analizar la viabilidad de una solución tecnológica que combina inteligencia artificial, realidad extendida y dispositivos wearables. El objetivo es facilitar la realización de tareas secuenciales que requieren supervisión, aumentar la autonomía de los trabajadores con discapacidad intelectual y mejorar la organización de los recursos de las entidades en las que desarrollan su actividad. Las profesoras Silvia Abella y Ana Monclús, de la Facultad de Empresa y Gestión Pública, dirigieron el proyecto.

El premio también ha distinguido a Raúl Torrent Cebrián, estudiante de la Facultad de Ciencias de la Salud, por el trabajo Análisis de la alfabetización en salud en la comunidad sorda: comprensión, criterios de credibilidad y estrategias de accesibilidad. La investigación, dirigida por Fátima Méndez López, aborda el acceso a la información sanitaria desde la perspectiva de las personas sordas. Este reconocimiento se entregará próximamente en Zaragoza.

Los galardones los concede la Oficina Universitaria de Atención a la Diversidad (OUAD) de la Universidad de Zaragoza, con la participación de los vicerrectorados de Estudiantes y Empleo y de los campus de Huesca y Teruel. La convocatoria pretende estimular la investigación y promover la difusión de trabajos académicos sobre inclusión y no discriminación, así como extender estas cuestiones a diferentes disciplinas universitarias.

David Alegre, con su premio.
David Alegre, con su premio.

La entrega de los reconocimientos puso fin a la jornada El valor del buen trato: inclusión en acción, celebrada ayer en el salón de actos de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación de Huesca. La iniciativa, organizada por el Grupo de Educación de Huesca más inclusiva y la Universidad de Zaragoza, se enmarcó en el décimo aniversario de la plataforma y reunió a profesionales del ámbito educativo y social, estudiantes y personas con discapacidad.

El programa comenzó con las intervenciones de Javier Zaragoza, decano de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación; Marta Liesa, vicerrectora del Campus de Huesca, y Marta Peña, gerente de Cadis Huesca. Posteriormente, Beatriz Celorrio, responsable de las áreas de Educación y Formación y Accesibilidad de Cadis, y Natalia Yagüe, técnica de apoyo de la OUAD, presentaron la trayectoria de la plataforma y los recursos de la oficina universitaria.

Durante esta intervención se puso de relieve la necesidad de ampliar el alcance de los apoyos disponibles en la Universidad de Zaragoza. La OUAD, creada hace veinte años, ha elaborado más de 6.500 informes durante el curso 2025-2026 y ha atendido a más de 540 estudiantes. Entre sus recursos figuran los apoyos tecnológicos y personales, la formación y las acciones de sensibilización.

La jornada dedicó otro bloque a la terminología, las barreras y el trato adecuado a las personas con discapacidad, con las aportaciones de Aroa Almazán, trabajadora social de Cadis Huesca, y Cristina Zabaleta, logopeda de la Asociación de Hipoacúsicos San Francisco de Sales. Ambas abordaron la diversidad de situaciones que engloba la discapacidad y la importancia de avanzar hacia una accesibilidad que no se limite a eliminar obstáculos físicos, sino que tenga en cuenta también la comprensión y las barreras sociales.

HACIA UNA EDUCACIÓN MÁS ACCESIBLE

La mesa Buenas prácticas en educación inclusiva, moderada por Beatriz Celorrio, permitió conocer iniciativas desarrolladas en centros escolares y otros espacios de participación. Adriana López, del CEIP Alcoraz de Huesca, presentó el proyecto Centros educativos + inclusivos y el trabajo desarrollado para favorecer la participación de todo el alumnado en la comunidad educativa.

Por su parte, Carlos Mozota, maestro de Pedagogía Terapéutica del CEIP Santos Samper de Almudévar, compartió las experiencias de este centro, entre ellas los huertos escolares y los patios inclusivos y naturalizados, concebidos para ofrecer más alternativas de disfrute durante el tiempo libre.

La accesibilidad a la lectura y a la información centró la intervención de Susana Duque, dinamizadora del Club de Lectura + Accesible, una iniciativa impulsada desde el Grupo de Educación de Huesca más inclusiva. Natalia Yagüe expuso, además, otras propuestas de la OUAD, entre ellas experiencias prácticas con personas con discapacidad y actividades relacionadas con el deporte inclusivo.

Logo WhatsApp
Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp para tener la mejor información

El encuentro incorporó también testimonios en primera persona de Carlos Aranda, psicólogo general sanitario y antiguo estudiante de Medicina en la Universidad de Zaragoza; Ana Sarvisé, vinculada al ámbito de la Pedagogía, y Marina Joven, antigua alumna de Trabajo Social en la Universidad de Zaragoza y actual profesora asociada. Sus experiencias permitieron acercarse a la importancia de los apoyos y las adaptaciones para facilitar el acceso, la continuidad y la participación de las personas con discapacidad en la educación superior.

La jornada, que contó con un centenar de personas inscritas, ofreció un espacio de intercambio de experiencias y buenas prácticas para avanzar hacia entornos educativos más inclusivos. La Universidad de Zaragoza reconoció la asistencia con un certificado equivalente a cinco horas de formación.