Un vermú de Nochebuena en Huesca abarrotado, de tiros largos y con "listas de espera"

Impresionante ambiente en el centro de la ciudad para disfrutar de un día bonito que ha exigido a la hostelería

María José Sampietro y Javier García Antón
24 de Diciembre de 2025
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Un vermú de Nochebuena que ni en San Lorenzo

El vermú de Nochebuena se ha convertido en algo muy serio. Tal es el atractivo que tiene para gentes de todas las edades que se ha convertido en un referente al nivel de los grandes días de San Lorenzo. La mañana, mediodía y tarde de Huesca este 24 de diciembre ha sido escenario de listas de espera, y es que han sido muchos los que han tenido que aguardar una hora, hora y media o dos hasta encontrar unas sillas y para ser servidos en medio de un gentío tremendo.

En esta sociedad tan ansiosa, ya no sirve aquel viejo tardeo de dos o tres horas en los que salir a tomar unas cañas, unos vinos o unos refrescos con los amigos antes de recluirse en casa desde pronto por la noche. Todo el centro de Huesca ha estado abarrotado de clientes que, además, han disfrutado de música. Es el caso del Fosko, donde Tahití y su grupo ha vuelto a deleitar con su embrujo, villancicos y canciones de siempre a muchas decenas de espectadores en el Coso Alto, en un ir y venir hacia y desde el interior de la taberna de donde surgía fundamentalmente buen marisco (esas zamburiñas cuyo aroma señala un manjar de dioses), fritos y el socorrido ibérico. Muchas copas de cava o champán para celebrar con los amigos. Por cierto, el restaurante absolutamente abarrotado desde muy pronto.

Desde el mediodía, en la esquina del Coso con San Lorenzo, mirando el público hacia Ramiro el Monje a la que daban la espalda los músicos, ha actuado The Muddy Blumen, los cinco oscenses a punto de cumplir la década con mucho rock @roll, blues y soul, con gran protagonismo instrumental y poderío vocalista. Un gran mérito, las composiciones propias inspiradas en diferentes géneros cuyo primer gran hito fue el álbum The Muddy Blumen, con temas tarareados hoy como Tell it to Your Ma ("Díselo a tu madre") o Love & Justice (amor y justicia).

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The Muddy Blumen ha convertido ese espacio mágico de confluencias históricas en una sala de las que han llenado en distintas comunidades autónomas, con la singularidad de la atmósfera callejera en la que el blues o el rock conectan con el público.

Una hora más tarde, el Vermú Musical Navideño organizado por el Ayuntamiento de Huesca ha recalado en otro lugar histórico y evocador, la plaza Alfonso el Batallador, donde Aitana Andreu ha combinado junto a su grupo sus composiciones de pop alternativo y hip hop con homenajes a grandes cantantes añorados como Pau Donés. Ha sido el preludio perfecto al aluvión de clientes que se han congregado en la plaza como inicio o como extensión de la "milla de oro", depende de cómo se mire.

También ha resultado enormemente concurrido el concierto de disyóqueis del colectivo Technakio, con DJ Gilahz y DJ Luna Roja al frente del ingenio musical con tanta fuerza que, cuando uno de ellos creaba, la otra animaba con bailes enérgicos en los Porches de Galicia. Músicas actuales concebidas para todos los públicos pero fundamentalmente con una barbaridad de marcha.

Las terrazas de los Porches de Galicia se hallaban abarrotadas de clientes que, además, disfrutaban del sol que calentaba la gelidez ambiental, mientras la calle San Lorencio se encontrada atiborrada de personas en el exterior de los establecimientos. Lo de la calle Padre Huesca ya eran palabras mayores desde el Sal y Pimienta hasta el P'amuri, una vía difícilmente transitable. Con algo más de tranquilidad, la Plaza de San Antonio (aunque también con animación) hasta culminar en el Cheers, a tope de clientes dentro y fuera. Lo mismo ha sucedido en otras zonas de la ciudad, en el Hotel Abba, en El Punto, en el Pedro I y, ya avanzando hacia la tarde, la zona alta de ambiente.

Definitivamente, se han consolidado el Vermú y el Tardeo de Nochebuena en dos acontecimientos de ocio anhelados e imprescindibles en el calendario oscense, con vestimentas de punta en blanco y con el común complemento del reno sobre la cabeza. Y es que, no los olvidemos, es Navidad y se celebra hasta las últimas consecuencias.

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