La experiencia vivida ha reclamado este miércoles en Huesca un lugar propio dentro de la atención en salud mental. La VI Movida Arcadia ha reunido en la Fundación Ibercaja a profesionales, familiares, personas vinculadas al movimiento asociativo y representantes institucionales para abordar el papel del apoyo entre iguales, una figura que incorpora a los equipos un conocimiento nacido de haber atravesado en primera persona situaciones que hasta ahora se han explicado casi exclusivamente desde el ámbito profesional.
El encuentro ha puesto sobre la mesa una idea que ha recorrido las distintas intervenciones, desde la apertura institucional hasta las ponencias y el posterior debate: quien ha vivido un proceso de sufrimiento psíquico puede aportar un saber específico, capaz de complementar -no sustituir- al conocimiento clínico. Ese planteamiento cuestiona una atención construida únicamente desde la mirada profesional y abre la puerta a relaciones menos jerárquicas, a una mayor autonomía y a nuevas formas de entender el cuidado.
La jornada también ha evidenciado que la incorporación de esta perspectiva no está exenta de tensiones. La estigmatización, las relaciones de poder, determinadas prácticas institucionales y el riesgo de que un modelo nacido de los movimientos en primera persona pierda su sentido al entrar en las estructuras asistenciales han aparecido como algunos de los principales retos. Frente a ello, los participantes han defendido una salud mental más comunitaria, coordinada y humana, en la que las personas puedan ser escuchadas incluso cuando sus voces cuestionen las prácticas establecidas.
La jornada, presentada y conducida por Marta Villuendas y Álex Pijem, ha contado con la participación en su apertura de José Luis Laguna, presidente de la Fundación Agustín Serrate/Arcadia; José Ignacio Castaño, director gerente del Servicio Aragonés de Salud (SALUD), y Marta Escartín, concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Huesca, además de otros ediles de la corporación. Laguna ha reivindicado la trayectoria de Arcadia y la necesidad de contar con una planificación y una financiación suficientes para sostener los programas y extender la atención a territorios con menos recursos. Entre los proyectos anunciados figura Rutas del Bienestar, que llegará a la Jacetania y el Alto Gállego.
Castaño ha situado el apoyo entre iguales dentro de la transformación que plantea el Plan Estratégico del SALUD 2027-2030, con una apuesta por integrar los recursos sanitarios, sociales y comunitarios y superar una organización excesivamente fragmentada. Su planteamiento pasa por construir una red capaz de responder a la persona en su conjunto y no según las parcelas administrativas de cada servicio.
Escartín ha incidido en la incorporación de la experiencia como fuente de conocimiento y ha defendido el valor de una atención capaz de acompañar desde la horizontalidad, al tiempo que ha reafirmado el compromiso municipal con Arcadia y con la lucha contra el estigma.

LA EXPERIENCIA ES CONOCIMIENTO
La primera ponencia ha corrido a cargo de Viviana Carmona, coordinadora de proyectos de Activament, que ha planteado su intervención como un recorrido por el origen político del apoyo entre iguales y por la evolución del movimiento asociativo en primera persona. Activament nació en Barcelona en 2011, cuando seis personas se reunieron en un bar y pusieron en marcha un primer grupo de ayuda mutua. Desde entonces, la iniciativa ha crecido hasta contar actualmente con entre 18 y 22 grupos.
Carmona ha explicado que el movimiento en primera persona reúne a quienes han atravesado experiencias de "sufrimiento psíquico", "trastorno mental" o "vivencia de la locura", con independencia de su trayectoria profesional o laboral. El punto de partida es que la experiencia de quienes han pasado por estos procesos constituye una forma de conocimiento que no debe quedar subordinada a la mirada profesional ni reducida a una etiqueta diagnóstica.
Su exposición ha situado los antecedentes de este planteamiento en el Mad Movement o Movimiento Loco, surgido en Estados Unidos, Canadá e Inglaterra durante los años sesenta y comienzos de los setenta, coincidiendo con otros de reivindicación de derechos civiles, el de vida independiente y la segunda ola del feminismo. En ese contexto cobró fuerza la reclamación de que las personas afectadas pudieran intervenir directamente en las decisiones que les concernían, bajo principios como "Nada sobre nosotras sin nosotras" y "Lo personal es político".
Entre las figuras que ha destacado se encuentra Judi Chamberlin, activista psiquiatrizada que había experimentado un ingreso involuntario y medicación forzada. Participó en 1971 en la creación del Proyecto de Liberación de las Pacientes Mentales y posteriormente en Resistencia de Pacientes Mentales, desde donde defendió un movimiento autónomo en el que las personas fueran reconocidas como "expertas por experiencia" y pudieran hablar sobre la locura y la opresión psiquiátrica desde su propia perspectiva.
En 1978 publicó On Our Own (Por nuestra cuenta), donde recogió su experiencia de internamiento y su participación en grupos formados por personas que habían atravesado situaciones similares. Para Carmona, aquellos espacios permitieron transformar experiencias individuales de dolor e ira en "acción colectiva", mediante la defensa de derechos y la construcción de alternativas gestionadas por las propias personas implicadas.
Uno de los conceptos centrales de su intervención ha sido la "soberanía narrativa", vinculada al derecho a explicar la propia experiencia con términos propios. Carmona ha relacionado esta cuestión con dos formas de injusticia. La primera, la "testimonial", se produce cuando la palabra de una persona es desacreditada de antemano por su condición o por la etiqueta que se le ha atribuido. La segunda, la "hermenéutica", aparece cuando no existen recursos lingüísticos suficientes para explicar determinadas vivencias fuera de las categorías patologizantes. Esa dificultad para nombrar lo que sucede puede afectar también a la construcción de la propia identidad.
La relación entre las personas constituye otra de las claves de este modelo. Frente a la jerarquía tradicional entre profesional y paciente, la coordinadora de Activament ha defendido un vínculo "horizontal y recíproco" y ha añadido que "dos personas se miran a los ojos fuera de esa jerarquía psiquiátrica".
Activament articula esta perspectiva a través de tres ejes estratégicos. El primero es el apoyo mutuo; el segundo, el empoderamiento, mediante iniciativas relacionadas con los derechos humanos, la perspectiva de género, la moderación de grupos de ayuda mutua o la representación política; y el tercero, el cambio social, orientado a divulgar este modelo y reivindicar la capacidad de las personas con experiencia propia para desarrollar distintas competencias y ocupar espacios diversos en la sociedad.
Carmona ha relacionado además el apoyo mutuo con la tradición de la "cooperación", con una referencia a Piotr Kropotkin, y ha señalado como principios básicos la "horizontalidad", la "voluntariedad" y el respeto a la diversidad de voces y experiencias. La implicación no se plantea desde la presión, sino desde la libertad de cada persona para decidir hasta dónde quiere participar.
El modelo no parte de un diagnóstico común, sino de experiencias de "sufrimiento psicológico" o "diversidad mental". En estos espacios pueden coincidir personas usuarias de los servicios de salud mental, personas con diagnósticos o síntomas concretos y supervivientes de la psiquiatría. Carmona ha subrayado que el apoyo mutuo no pretende sustituir la atención profesional, sino desempeñar funciones diferentes y complementarias.
Entre sus objetivos se encuentran compartir experiencias, aprender colectivamente, ofrecer y recibir apoyo, favorecer el bienestar emocional y avanzar hacia una posición en la que la persona no quede definida únicamente por el "rol de enfermo".
Una de las principales herramientas para desarrollar este trabajo son los Grupos de Ayuda Mutua, conocidos como GAM, que reúnen habitualmente entre seis y diez participantes en sesiones de 90 a 120 minutos, con una periodicidad semanal o quincenal. Se trata de espacios dinamizados en primera persona y sin profesionales que desempeñen ese papel, donde las personas comparten experiencias y estrategias que pueden resultar útiles a quienes atraviesan situaciones similares.
Los encuentros no se limitan a los síntomas asociados a una enfermedad mental. En ellos se abordan cuestiones de la vida cotidiana, las relaciones familiares, los estudios y las "consecuencias psicosociales de un diagnóstico", entre ellas la pérdida de empleo, la infantilización, el estigma, el aislamiento o la vulneración de derechos. También pueden aparecer asuntos especialmente delicados, como el suicidio o las agresiones sexuales, además de los conflictos que surgen dentro del propio grupo.
La ampliación de la "red social" y la ruptura del aislamiento constituyen otros de los motivos para incorporarse a estos espacios. Su funcionamiento se apoya en normas de respeto, confidencialidad e inclusión, con turnos de palabra que permiten intervenir a todas las personas y con libertad tanto para hablar como para permanecer en silencio.
La participación es libre y voluntaria, aunque existe un compromiso de asistencia. Carmona ha explicado que no todas las personas están preparadas para hablar desde el primer momento y que algunas necesitan meses antes de sentirse capaces de intervenir.
La intervención ha concluido con la referencia a los materiales elaborados por Activament, entre ellos la Guía de grupos de ayuda mutua de salud mental en primera persona.

LOS DOS LADOS DE LA TRINCHERA
La segunda ponencia de la jornada corresponde a Joseba Verdugo, trabajador social y agente de apoyo entre iguales de la Fundación Mejorando Cada Día, fundada en 2007, que está trasladando a Huesca la experiencia desarrollada en Navarra con esta figura profesional. Su intervención, titulada "A los dos lados de la trinchera", también ha puesto el foco en la incorporación del conocimiento en primera persona a los equipos de salud mental y en los retos que todavía plantea esta figura.
Verdudo también forma parte de Mejorana, asociación dedicada al apoyo mutuo y el ocio. El agente entre iguales es un profesional con formación específica que emplea su proceso personal como una herramienta de trabajo con quienes atraviesan circunstancias similares.
Su intervención se articula a partir del modelo CHIME, que se basa en la conexión, esperanza, identidad, significado y empoderamiento. El planteamiento busca reforzar los vínculos con el entorno, abrir posibilidades de futuro, superar una definición reducida al diagnóstico, encontrar un propósito y favorecer la capacidad de decidir.
Verdugo ha explicado que los agentes son "como faros de esperanza, que encarnan que la recuperación es posible", aunque el proceso no sea lineal. Esa perspectiva cuestiona también las identidades construidas alrededor de una etiqueta clínica. "No somos un diagnóstico con patas, somos personas, no soy bipolar, no soy un esquizofrénico, no soy un..., soy Joseba", afirma.
LA EXPERIENCIA DE NAVARRA
El Programa Acompáñame comenzó a desarrollarse en Navarra en 2019, a partir del contacto con Rebeca Zabaleta, de Artajona, que realizaba un trabajo fin de máster sobre la formación de agentes de apoyo entre iguales. El proyecto cuenta con dos itinerarios.
El curso inicial, puesto en marcha en 2021, combina teoría y práctica en 25 horas distribuidas en doce sesiones. Posteriormente se creó un itinerario de experto universitario, acreditado por la Universidad de Burgos, con 160 horas, repartidas entre formación teórica y prácticas en dispositivos sociosanitarios y asociaciones.
El programa suma siete ediciones del curso inicial y tres del experto, con 57 personas formadas en el primero y 17 en el segundo. La iniciativa fue finalista en los premios de Innovación Social de Navarra de 2022 y posteriormente dio paso a una fase de contratación laboral.
Los agentes han trabajado en viviendas con apoyo, donde han atendido a residentes, formado y sensibilizado a profesionales y fomentado la participación. En esta etapa también se ha elaborado un kit de herramientas para momentos de sufrimiento psicosocial. Actualmente, dos agentes trabajan a media jornada en el Centro de Salud Mental de Tafalla, donde realizan atención individual, dinamizan grupos y desarrollan acciones formativas y de sensibilización. Verdugo señala que el contacto cotidiano con los profesionales ha permitido reducir resistencias y abrir espacios de diálogo.
Entre los aprendizajes de su trayectoria, Verdugo destaca el papel del agente como referente positivo para quienes reciben un diagnóstico. Recuerda que él mismo fue diagnosticado a los 19 años y que entonces le habría ayudado encontrar a alguien que le mostrara que podía desarrollar una vida satisfactoria.
Joseba Verdugo: "Otra salud mental es posible y necesaria"
También reivindica una cultura del cuidado para quienes desempeñan esta función y cuestiona que pueda existir atención adecuada en entornos donde se recurre a contenciones mecánicas. La historia personal constituye, además, una herramienta que el agente debe saber administrar, decidiendo qué contar, cuándo y cómo. No ofrece recetas, sino elementos que pueden servir para explorar otras posibilidades junto a la persona.
Su posición entre profesionales y usuarios le lleva a definirse como "traductor de mundos", entre el lenguaje biomédico de los equipos y el de la calle y la locura.
La figura todavía es incipiente y su incorporación a las estructuras asistenciales plantea nuevas tensiones. Verdugo advierte del riesgo de reproducir jerarquías o de desvirtuar el sentido del apoyo mutuo al institucionalizarlo. El reto, sostiene, pasa por incorporar esta mirada sin levantar una nueva frontera. De ahí su defensa de "desmontar la trinchera" y romper la categoría de "ellos-nosotros". Su conclusión es rotunda: "Otra salud mental es posible y necesaria".

HUMANIZAR LA ATENCIÓN
El debate, moderado por la psicóloga Irene Abad, ha llevado la figura del agente de apoyo entre iguales a cuestiones que habían quedado abiertas tras las dos ponencias, desde su posible incorporación a los dispositivos clínicos hasta las dificultades de las familias, las resistencias profesionales, la profesionalización y el papel del activismo. Las preguntas del público han ampliado después la conversación hacia las identidades, las prácticas terapéuticas y el futuro de esta figura en Huesca.
José Carlos Azcón, enfermero especialista en salud mental del CRPS Santo Cristo de los Milagros de Huesca, ha reconocido que hasta ahora conocía esta figura principalmente desde un punto de vista teórico. Al plantear su posible incorporación a unidades de media o larga estancia, ha señalado como una de sus aportaciones más relevantes la capacidad para cuestionar determinadas prácticas institucionales. "Lo manicomial no es solo un recinto físico, sino que está en la cabeza de quien interviene", ha advertido.
Joseba Verdugo ha situado el problema también fuera de los dispositivos, al señalar que, cuarenta años después de la reforma psiquiátrica, es necesario acabar con las prácticas manicomiales. Ha explicado que él mismo ha sentido temor de acudir a urgencias ante la posibilidad de acabar ingresado.
Carmona ha añadido el riesgo de retraumatización que puede sufrir una persona en primera persona cuando trabaja en espacios donde continúan aplicándose medidas coercitivas, y ha defendido, es necesario garantizar entornos seguros.
La dimensión familiar ha llegado de la mano de Reyes Cortés, hermana de una usuaria de Arcadia y representante de AFAPEM. Irene Abad le ha preguntado si le habría ayudado contar con un agente cuando su familia comenzó a afrontar el problema de salud mental, y ella lo ha tenido muy claro: "Por supuesto, nos habría aportado seguridad y serenidad". Ha añadido que esta figura puede favorecer la autonomía y la responsabilidad y ayudar a combatir el tabú y la vergüenza, además de aportar empatía, confianza y orientación.
Cortés ha reconstruido la situación que vivió su familia hace más de tres décadas. Sus padres, agricultores, no disponían entonces de información ni recursos y buscaron soluciones desde lo que tenían a su alcance. A su hermana le asignaron tareas con animales, como cuidar cerdos y gallinas, con la intención de que tuviera una ocupación y pudiera obtener algún dinero. Años después conocieron Arcadia, donde comenzó en un taller de costura y encontró un espacio que, junto al centro de día, se ha convertido en una referencia fundamental.
La representante de AFAPEM ha destacado los cambios experimentados por su hermana en el autocuidado, la alimentación, el trabajo, la autoestima y las relaciones familiares y sociales, además de su incorporación a actividades como el coro, la gimnasia o las excursiones. "El agente de apoyo es esperanza", ha afirmado, antes de añadir que permite saber que "se puede salir de ese túnel tan oscuro".
Sobre el valor de compartir estas vivencias con otras familias, Cortés ha resumido ese cometido en tres verbos: "Ayudarles, orientarles y decirles que estamos ahí".
LAS RESISTENCIAS DEL SISTEMA
La conversación ha abordado después las dificultades que pueden aparecer dentro de los propios equipos. Azcón ha señalado que la llegada de alguien con conocimientos diferentes puede percibirse como un cuestionamiento de las prácticas profesionales. Ha reconocido que los sanitarios ejercen una función de cuidado, pero también pueden adoptar posiciones paternalistas o caer en un exceso de protección cuando temen que una persona vuelva a encontrarse mal.
Joseba Verdugo ha explicado que muchas de esas barreras se reducen mediante el trabajo cotidiano. Cuando profesionales y agentes comparten espacio y responsabilidades, ha señalado, las resistencias comienzan a desaparecer y "se desdibuja la trinchera".
Azcón ha planteado también una revisión de la formación universitaria, que considera demasiado centrada en la teoría y escasa en contacto directo con personas que han atravesado diferentes procesos de salud. Ha defendido que quienes van a ejercer en este ámbito deberían escuchar de primera mano cómo se convive con determinados síntomas y situaciones. "Ningún profesional va a poder suplir eso", ha afirmado.
Verdugo ha coincidido en la necesidad de sumar conocimientos y ha precisado que ambos ámbitos no compiten. El conocimiento adquirido desde la experiencia, ha señalado, puede incorporarse a cualquier equipo sin sustituir a la psicología o la psiquiatría.
La entrada de la figura del agente en el sistema público puede hacer perder su esencia y genera tensiones, ha indicado Verdugo, pero ha reconocido que "merece la pena tensionar" para incorporar esta perspectiva a los equipos multiprofesionales. El cambio, ha planteado, puede producirse desde dentro, desde fuera y desde todos los ámbitos.
Viviana Carmona ha descrito este proceso como un dilema ético y político. Activament asesora en la formación de agentes y ha explicado que el colectivo ha percibido intentos de apropiación de un modelo construido desde el movimiento. Su prioridad es preservar el currículo y la formación bajo control de las personas en primera persona, aunque los recursos económicos estén en manos de otras entidades. También ha relatado que algunas compañeras han abandonado estos procesos y otras continúan trabajando para mantener esa perspectiva.
En Navarra, ha explicado Verdugo, la contratación se realiza a través de la Fundación, aunque Mejorana mantiene presencia en el proceso.
DEL ACTIVISMO A LOS DERECHOS
El debate ha entrado después en la dimensión política del movimiento. Verdugo ha definido el Movimiento Loco en España como todavía incipiente, aunque con un potencial considerable. En Navarra, ha señalado, se está intentando ampliar la militancia y "politizar el sufrimiento" puede convertirse en una vía para canalizar la rabia hacia la transformación social. También ha apuntado que en el conjunto del Estado se está intentando confluir pese a la ausencia de una tradición histórica consolidada.
Carmona ha destacado que muchas iniciativas continúan sosteniéndose mediante el voluntariado, aunque en Cataluña el apoyo mutuo se ha ido afianzando y existe un reconocimiento creciente. Ha relacionado esta evolución con una mayor conciencia sobre los derechos y sus vulneraciones y con la voluntad de seguir avanzando.
Azcón ha reclamado mayor respaldo económico e institucional para estas iniciativas. Ha valorado el dinamismo de movimientos surgidos en Aragón y otras comunidades, con propuestas innovadoras capaces de modificar la percepción de profesionales y ciudadanía, pero ha advertido de que buena parte de esa capacidad transformadora queda limitada por la falta de financiación y visibilidad.
Irene Abad ha defendido que las voces críticas deben estar presentes aunque incomoden a los profesionales. Ha reivindicado la necesidad de revisar las relaciones de poder y control que pueden aparecer de forma sutil en la práctica asistencial y ha señalado que escuchar esas críticas no implica necesariamente compartirlas. A su juicio, todavía no se atiende suficientemente a la narrativa de las personas afectadas.
Cortés ha coincidido en la necesidad de romper los estigmas y conseguir que la salud mental sea considerada una enfermedad más, alejándola del tabú y del olvido institucional.
MÁS ALLÁ DEL DIAGNÓSTICO
Las preguntas del público han llevado la conversación hacia las identidades. Verdugo ha reivindicado la posibilidad de asumir el término "loco" desde una posición política y ha formulado una expresión directa: "Yo estoy loco, ¿y qué?".
Carmona ha contado que, ante la pregunta de una periodista "¿Y tú qué tienes?", respondió "Tengo tres perros". Con esa anécdota ha defendido la multiplicidad de identidades frente a cualquier definición reducida a un diagnóstico. Irene Abad ha recogido esa idea al señalar que las personas son mucho más que una etiqueta clínica y que su vida contiene dimensiones mucho más amplias.
La conversación también ha abordado el electroshock. Verdugo lo ha considerado una vulneración de derechos, mientras Azcón ha introducido la evolución de las técnicas de estimulación cerebral y ha mencionado la estimulación magnética transcraneal.
Ante una pregunta de José Luis Laguna, presidente de la Fundación Agustín Serrate/Arcadia, sobre el peligro de formalizar la figura del agente, Verdugo ha reconocido que su incorporación al sistema genera tensiones y ha admitido que "no tengo soluciones".
La jornada ha dejado además un anuncio concreto para Huesca. Arcadia impartirá una formación de agentes de apoyo entre iguales en colaboración con Activament, que será anunciada próximamente para que puedan inscribirse las personas interesadas, con la previsión de desarrollar posteriormente una segunda edición.
Reyes Cortés ha cerrado con un llamamiento que ha condensado la dimensión colectiva de la salud mental: "Todos tenemos que luchar por la salud mental. Está a la vuelta de la esquina, hoy está en mi puerta y mañana puede estar en la de ustedes".

UNA SALUD MENTAL MÁS HUMANA
El presidente de Arcadia, José Luis Laguna, ha abierto la jornada reivindicando el recorrido de una entidad con más de tres décadas de trayectoria y una red de programas que abarca la atención comunitaria, las unidades de salud mental, la inserción laboral, la formación, los centros de día, la vivienda, el ámbito residencial, el trabajo con familias y la acción comunitaria.
Actualmente, Arcadia atiende a 430 personas en programas comunitarios vinculados al acuerdo de acción concertada del Salud y a otras 3.400 en las unidades de salud mental mediante concierto sanitario. Laguna ha situado la sexta edición de la Movida Arcadia como un espacio para acercar la salud mental a la ciudadanía desde las historias y el conocimiento en primera persona.
Su intervención ha incluido además una reivindicación de los modelos de atención más humanos, comunitarios y respetuosos, así como de la necesidad de combatir la discriminación que todavía afecta a las personas con enfermedad mental. En este marco, ha reclamado una estrategia y una planificación acompañadas de financiación suficiente para desarrollar los proyectos y garantizar profesionales con condiciones acordes a su responsabilidad. También ha anunciado la extensión de Rutas del Bienestar a la Jacetania y el Alto Gállego, dentro de una red de actuaciones que Arcadia ya desarrolla en distintos territorios aragoneses.

El director gerente del Servicio Aragonés de Salud, José Ignacio Castaño, ha vinculado el contenido de la jornada con la transformación que plantea el Plan Estratégico del Salud para el periodo 2027-2030. Su intervención ha puesto el acento en la integración y en la necesidad de superar una organización excesivamente fragmentada entre atención primaria, hospitales, salud mental, servicios sociales y dispositivos comunitarios. El objetivo, ha explicado, es que los recursos funcionen como una red y que la atención se organice alrededor del recorrido vital de cada persona, en lugar de hacerlo según las estructuras administrativas.
Castaño ha defendido además una visión autonómica de la salud mental, con una dirección de área y una mayor coordinación de recursos, pero sin convertir esa integración en centralización. La apuesta pasa por reforzar la capacidad de respuesta de cada territorio y compartir conocimiento, profesionales y recursos entre ellos. En ese modelo ha situado el trabajo de Arcadia, especialmente su experiencia en atención comunitaria, autonomía e integración, y ha resumido la orientación que pretende impulsar el Salud como una sanidad "más integrado, más coordinado, más comunitario y sobre todo más humano".

La concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Huesca, Marta Escartín, ha centrado su intervención en el valor de la experiencia como una forma de conocimiento capaz de complementar la formación profesional. Ha destacado que quienes han atravesado situaciones de sufrimiento psíquico, ingresos, miedo o estigma poseen un saber que no se encuentra en los libros y que puede convertirse en una herramienta para otras personas. La edil ha situado así el apoyo entre iguales como una fórmula que incorpora la vivencia directa a la atención y ha reconocido el papel de Arcadia, a la que ha definido como mucho más que un centro por su dimensión social, comunitaria y cultural en Huesca.
Escartín ha reiterado asimismo el compromiso municipal con la entidad y con las iniciativas dirigidas a combatir el estigma en salud mental, entre ellas la campaña "Arranca la etiqueta". La jornada, ha señalado, permitirá conocer cómo se forma el agente de apoyo entre iguales, qué aporta a los equipos y de qué manera puede contribuir a reducir el aislamiento y la soledad. Su intervención ha dejado planteada una de las ideas que después atravesaría el debate: que la persona que ha vivido un proceso de sufrimiento puede aportar a otra una comprensión que nace directamente de esa experiencia.