Sanitarios denuncian dos años sin climatización en las ambulancias medicalizadas de Huesca en plena ola de calor

Advierten del riesgo para medicamentos críticos y denuncian deficiencias en el mantenimiento de la flota y la falta de respuesta de la empresa y la Gerencia de Salud

15 de Julio de 2026
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Sede de Ambulancias Tenorio e Hijos.
Sede de Ambulancias Tenorio e Hijos.

Sanitarios del servicio de ambulancias de Huesca denuncian que varias unidades de emergencias continúan prestando asistencia con graves deficiencias que, según advierten, afectan tanto a la atención de los pacientes como a la seguridad de los profesionales. En pleno verano y con temperaturas extremas, alertan de que las dos ambulancias medicalizadas llevan alrededor de dos años con averías en los sistemas de climatización del habitáculo asistencial, una situación que, aseguran, puede comprometer incluso la conservación de medicamentos críticos. A ello suman problemas de mantenimiento, reventones de neumáticos, bases inadecuadas para el estacionamiento de los vehículos y la falta de respuesta, afirman, tanto de la empresa concesionaria Tenorio como de la Gerencia de Salud.

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La denuncia se centra, en primer lugar, en las dos unidades de soporte vital avanzado con base en Huesca. Según explican los trabajadores, la UME (Unidad Medicalizada de Emergencias) lleva dos años con el sistema de aire acondicionado del compartimento asistencial averiado. Ese equipo es el encargado de climatizar la zona donde viajan los pacientes y donde se transporta buena parte del material sanitario y la medicación de emergencias.

La situación, añaden, también afecta a la UVI móvil, que durante las noches de lunes a jueves presta servicio como SVAE (Soporte Vital Avanzado con Enfermería). En este vehículo, aseguran, el sistema de refrigeración también dejó de funcionar hace aproximadamente dos años y continúa sin repararse pese a las reiteradas incidencias comunicadas por el personal.

Los sanitarios explican que la UME acumula además otra avería desde el pasado invierno: la calefacción del habitáculo asistencial permanece inutilizada. Según denuncian, esa incidencia tampoco ha sido solucionada, por lo que el vehículo carece de una climatización adecuada tanto durante los episodios de calor extremo como en los meses de bajas temperaturas.

Los profesionales consideran especialmente preocupante esta situación porque afecta a la propia asistencia sanitaria. Explican que determinados medicamentos de uso urgente deben conservarse dentro de unos márgenes concretos de temperatura para garantizar su eficacia. Entre ellos citan los utilizados para tratar un infarto agudo de miocardio o la adrenalina empleada durante una parada cardiorrespiratoria. Según advierten, las altas temperaturas que puede alcanzar el interior de las ambulancias generan dudas sobre la correcta conservación de estos fármacos.

La problemática se extiende también a las ambulancias de soporte vital básico (SVB), dotadas por dos técnicos sanitarios. Los trabajadores denuncian que estos vehículos permanecen estacionados al aire libre, sin zonas de sombra y sin posibilidad de conectarse a la red eléctrica para mantener en funcionamiento los equipos de climatización cuando permanecen inmovilizados. Aseguran que, durante el verano, el habitáculo puede alcanzar temperaturas extremas, mientras que en invierno ocurre justo lo contrario y el interior permanece completamente frío hasta que el vehículo lleva tiempo circulando.

En el caso de Huesca, explican que el Ayuntamiento habilitó recientemente dos plazas reservadas para estas ambulancias, aunque no es competencia suya, pero lamentan que sigan sin disponer de tomas eléctricas que permitan mantener acondicionado el compartimento asistencial mientras esperan un aviso. Esta infraestructura ya estaba prevista en el pliego de condiciones del concurso que se adjudicó a Hermanos Tenorio.

A las deficiencias en la climatización se suma, según relatan, el estado de algunos vehículos. Los profesionales aseguran que en los dos últimos años se han registrado cinco reventones de neumáticos, cuatro de ellos en la rueda delantera izquierda de la UVI móvil, el mismo vehículo que por las noches presta servicio como SVAE. Aunque destacan que la actuación de los conductores evitó consecuencias mayores, consideran que la repetición de estos episodios resulta especialmente preocupante en un servicio de emergencias.

Profesionales con una dilatada experiencia laboral en el transporte sanitario afirman que nunca habían vivido una situación semejante. Según relatan, tras el último reventón, la ambulancia fue revisada en un taller oficial, aunque sostienen que continúa presentando ruidos en la zona de los frenos y que la preocupación entre las dotaciones persiste.

Las críticas alcanzan también al mantenimiento preventivo de la flota. Los trabajadores afirman que algunas revisiones se han realizado de forma deficiente y recuerdan, como ejemplo, cambios de aceite que dejaron varias ambulancias con un nivel superior al recomendado. A su juicio, muchas intervenciones solucionan averías puntuales, pero no corrigen las causas que las originan.

Los sanitarios cuestionan igualmente las condiciones de las bases de descanso destinadas al personal de las ambulancias de soporte vital básico. Describen algunos de estos espacios como pequeños pisos mal acondicionados y denuncian que, en determinados casos, se encuentran alejados del lugar donde permanecen estacionados los vehículos, una circunstancia que, en su opinión, dificulta la rapidez de respuesta ante una emergencia.

Según explican, todas estas incidencias han sido comunicadas mediante los canales internos de la empresa y trasladadas también a reuniones de prevención de riesgos laborales. Sin embargo, lamentan que los partes de incidencias "no sirven para nada" y aseguran que, durante uno de esos encuentros, responsables de la Gerencia de Salud manifestaron no tener constancia de algunos de los problemas expuestos.

Tras casi dos años de reclamaciones, los profesionales reconocen sentirse frustrados por la falta de soluciones y admiten que algunos compañeros temen posibles represalias por hacer públicas estas denuncias. Pese a ello, insisten en que su única intención es que se corrijan unas deficiencias que, a su juicio, afectan a un servicio esencial y pueden repercutir tanto en la seguridad de los equipos asistenciales como en la atención que reciben los pacientes.

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