Susi Profe, maestra de Educación Primaria y divulgadora educativa con una amplia comunidad digital, ha defendido que la inteligencia artificial no supone una amenaza para la escuela, sino una oportunidad histórica para redefinir su papel. Su planteamiento parte de una constatación clara: “Nuestro alumnado está en la tecnología, está con la inteligencia artificial y necesita que nosotros estemos ahí”.
La docente ha reconocido, en un acto celebrado en el Palacio de Huesca sobre IA, para clausurar el Tour del talento, que el vértigo tecnológico es real en muchos claustros. “A veces nos sentimos perdidos en este mundo porque no se nos ha formado, pero estas herramientas están pensadas para que para nosotros sea sencillo de aprender”. Ella misma ha explicado su evolución con una imagen elocuente: “Yo soy la profesora que me pongo en la orilla de la playa, hago barrera con otros profes queriendo impedir que vengan los alumnos a echarse al mar, pero es que me estoy dando cuenta de que ya están ahí”. El cambio, ha admitido, no puede frenarse; debe comprenderse.
Para Susi Profe, el debate no es tecnológico, sino profundamente pedagógico. “El objetivo no es la tecnología como fin, sino como medio para que mis alumnos sean creativos, para que el día de mañana sean los que ayudan a destruir el cáncer”. La herramienta carece de sentido si no está orientada a un propósito humano.

La docente ha defendido que "la escuela debe formar creadores digitales y no simples consumidores" de aplicaciones. “Queremos que nuestros alumnos, más que ser meros consumidores, sean creadores con tecnología, pero que sean ellos los que custodien esa creatividad”. Esa custodia implica criterio, conciencia y responsabilidad.
Esa transformación exige una formación continua del profesorado. “Menos es más: sé que una herramienta puede funcionar, me meto a saco con ella, profundizo en ella, veo sus pros, sus contras y entonces la uso yo”. No se trata de acumular aplicaciones, sino de dominar recursos con intención pedagógica. Y ha añadido una advertencia esencial: “No podemos enseñar lo que no entendemos”.
En el contexto de la IA en educación, el rol docente no se diluye, se fortalece. “Ahora los profesores tenemos todavía más responsabilidad. Nuestro papel tiene más protagonismo”. La inteligencia artificial puede convertirse en aliada si se utiliza con criterio profesional. “Tenemos que intentar que la IA no nos sustituya, sino que nos potencie, como un copiloto”. Y ha completado la idea con una imagen sugerente: “La IA nos da superpoderes, pero el criterio sigue siendo nuestro”.
La dimensión ética ha atravesado toda su intervención. “La Inteligencia Artificial nos está dando la oportunidad de dar más valor a lo propiamente humano”. Sin embargo, ha advertido del riesgo contrario: “El peligro fundamental es que me vuelva yo más máquina y al final a la Inteligencia Artificial le deje la parte más creativa”. Lo ha expresado con rotundidad: “No quiero que la Inteligencia Artificial me quite la parte creativa”.
Para evitar ese desplazamiento, la docente ha defendido una auténtica alfabetización algorítmica. “Ese asombro, esa curiosidad que es lo propiamente humano, llevarla a entender esta tecnología que está detrás”. Comprender cómo funcionan los modelos, cómo se entrenan y qué límites tienen permite un uso más consciente y menos dependiente.
En ese camino ha recomendado recursos accesibles como Amazon Future Engineer o plataformas como Music Lab, que introducen la programación por bloques desde edades tempranas. Para Susi Profe, programar no significa formar exclusivamente ingenieros, sino desarrollar pensamiento estructurado. “Aprender sirve para enfrentarnos al error y ver que el error no es el fin del mundo, sino una oportunidad de desviarte de ese camino y ver otros muchos”.

La programación permite, además, comprender la diferencia entre máquina y ser humano. “Lo que tú no le dices al ordenador estructurado no lo hace, no tiene esa capacidad de interpretación que sí tenemos los seres humanos”. Esa distancia es la que justifica que el docente siga siendo imprescindible en la mediación educativa. “El pensamiento lógico también es creatividad”, ha añadido.
En su análisis ha emergido una idea estratégica: la automatización puede liberar al profesorado de tareas repetitivas y burocráticas para centrarse en el acompañamiento, la detección de necesidades y la personalización del aprendizaje. No obstante, ha advertido: “El riesgo es volvernos más máquina que la máquina”.
La conclusión de Susi Profe no es tecnológica, sino humanista. La escuela no pierde sentido ante la inteligencia artificial; lo redefine. El reto no consiste en cerrar el paso al mar, sino en enseñar a navegarlo con criterio, creatividad y responsabilidad.