Hace apenas quince días, EL DIARIO DE HUESCA publicaba la alarma que provocaba en Asaja Aragón la falta de precipitaciones, amenaza de una "catástrofe" para la cosecha de cereal en la práctica totalidad de Aragón y particularmente en la provincia de Huesca.
Esta mañana del 3 de mayo, en la Romería de Nuestra Señora de Salas y de la Huerta, Jara Expósito, la espléndida presentadora de todas las actuaciones de la Agrupación Folklórica de Santa Cecilia, comenzaba su alocución tras la misa explicando que la imposibilidad de actuar en la explanada del Santuario con el sol que habitualmente alumbra la festividad podría parecer un contratiempo, pero había mucho que celebrar. En concreto, que las aguas y la bajada de temperaturas de las últimas jornadas se van a convertir en aliados perfectos de los agricultores para salvar las cosechas de cereal.
Tal entusiasmo ha merecido la ovación de todos los feligreses congregados en el Santuario, entre los que se encuentran hombres y mujeres procedentes de familias hortelanas y agriculturas. Y, tras el aplauso, la jota fetiche para las gentes del campo: "¿Por qué vienen tan contentos los labradores?", básicamente "porque las espigas de oro ya van granando". La pieza ha puesto el corazón en un puño y activado el lacrimal de personas tan arraigadas como Ana San Vicente.
UNA BENDICIÓN
Fernando Luna, presidente de Asaja Huesca, está aliviado como tantos empresarios y profesionales de este sector. "La verdad es que, en términos generales, el agua ha venido muy bien, muy bien, aunque siempre hay que ser precavido porque habrá habido casos en que la raíz ya estuviera muerta y eso no hay manera de recuperarlo, pero en términos generales ha sido una bendición". Hoy mismo, hasta las siete de la tarde, han caído en la capital 38 litros.
Fernando Luna alude a la paralela o consecutiva bajada de las temperaturas que se prolongará durante varios días, que era el otro factor clave contra la esperanza de una buena cosecha de cereal. Sí que lamenta que es probable que, en el caso del rajado de la cereza, las repercusiones sean negativas.
Con este cambio de panorama, las expectativas mejoran de una manera prácticamente existencial porque el sector sigue sometido a muchas tensiones de todo orden, unas de las principales la dificultad de dimensionar en lo preciso la viabilidad con los altos costes de producción que padecen respecto a los precios.