El Salón Azul del Casino de Huesca ha acogido este jueves dos de los actos más singulares de Diversario, con una propuesta que ha unido la creación plástica con la música en directo y le ha agregado una actuación acústica que ha puesto el broche a la jornada con la increíble voz de Laura Diepstraten.
A las 18.00 horas ha comenzado el Collage sinfónico, una iniciativa impulsada junto al Conservatorio Profesional de Música “Antonio Viñuales” y el Taller Artístico de Asapme Huesca, que ha planteado un formato experimental en el que el público ha asumido un papel central en el desarrollo artístico.

Según ha explicado el educador social de Asapme Huesca, Jano Santolaria, la iniciativa perseguía generar “una unión de música y artes plásticas” mediante un ejercicio abierto en el que los asistentes han intervenido directamente en la construcción de una obra colectiva. El planteamiento partía de una premisa clara: priorizar la experiencia, “el viaje”, frente al resultado final.
La sesión se ha articulado en torno a distintos focos musicales distribuidos por la sala, desde los que el alumnado del conservatorio ha interpretado piezas en directo —con formaciones como dúos de guitarras o grupos de acordeón— mientras los participantes componían un collage colectivo a partir de formas y colores previamente preparados. Cada intervención sonora marcaba el ritmo del trabajo, generando un diálogo constante entre música y expresión plástica.

Santolaria ha destacado el carácter abierto y dinámico del encuentro, concebido junto a Josu Ubierna como un “juego” en el que la improvisación y la interacción han resultado esenciales. En este sentido, ha insistido en que el objetivo no residía en el resultado, sino en el propio desarrollo: “nos interesa el momento de la creación, el viaje”, ha señalado, aludiendo a una experiencia orientada tanto a participantes habituales como a público general.
El Collage sinfónico, con entrada libre, ha reunido a familias, alumnado y ciudadanía en una propuesta intergeneracional que ha favorecido la participación espontánea, integrando a quienes acudían como espectadores en una misma dinámica artística.

En la misma línea, el profesor del Conservatorio Josu Ubierna ha explicado que la iniciativa surgió a partir de la colaboración mantenida en los últimos años con Diversario, a raíz de una propuesta trasladada desde la organización para implicar al centro educativo en el programa. Según ha indicado, la actividad ha resultado “cuando menos curiosa y muy maja”, y ha tenido un carácter especialmente enriquecedor para el alumnado, que ha trabajado sobre un repertorio sin conocer el contexto final en el que iba a desarrollarse.
En este sentido, ha subrayado que la experiencia les ha permitido salir del formato habitual de concierto y adaptarse a un entorno expositivo, donde la atención del público se reparte entre distintas disciplinas, lo que constituye, a su juicio, “una buena enseñanza” para su formación musical.