El 21 Festival ha superado con nota su primera edición y se ha despedido este sábado con un éxito rotundo de público, ambiente y organización. Si la jornada inaugural ya había dejado imágenes de gran afluencia y una respuesta extraordinaria a la propuesta que combina música y gastronomía, la auténtica apoteosis llegó en la segunda y definitiva jornada, con miles de personas disfrutando de una programación que convirtió el entorno del Palacio de Congresos de Huesca en una auténtica ciudad de la música.
El gran momento de la noche tuvo nombre propio: Duncan Dhu. Cuatro décadas después de sus primeros éxitos, las canciones de la banda vasca continúan formando parte de la memoria sentimental de varias generaciones. Y quedó demostrado desde el primer minuto. El público acompañó cada tema, cantó cada estrofa y respondió con una entrega que parecía emocionar al propio Mikel Erentxun, visiblemente agradecido sobre el escenario ante una acogida tan cálida.

Sonaron clásicos imprescindibles como "Cien gaviotas", "Esos ojos negros", "Una calle de París", "No puedo evitar pensar en ti" o "Jardín de rosas", entre otras muchas, pero también otras composiciones menos populares que fueron igualmente coreadas por una audiencia que conocía al detalle un repertorio convertido ya en patrimonio musical de varias generaciones. El momento culminante llegó con el bis final. Cuando comenzaron los primeros acordes de "En algún lugar", el Palacio de Congresos se transformó en un enorme coro colectivo que acompañó una de las canciones más emblemáticas del pop español en un cierre sencillamente memorable.
La jornada del sábado también confirmó el acierto de un cartel diseñado para públicos diversos. La delicadeza y personalidad de Alice Wonder abrió la programación interior antes de dar paso a Duncan Dhu. Más tarde llegó la frescura de Alcalá Norte, una de las bandas revelación de la escena nacional, mientras que Zahara Rave elevó las pulsaciones del festival con una propuesta electrónica radical y sorprendente. El cierre corrió a cargo de Coolnenas, que prolongaron la fiesta hasta la madrugada.
En el escenario exterior, de acceso libre, también se registró una notable afluencia de público durante toda la jornada. Los oscenses Behaves! ejercieron de anfitriones con un directo cargado de energía, mientras que Hidrogenesse desplegó su característico universo de pop electrónico. La programación se completó con la sesión de Hurtell DJ, encargado de mantener el ambiente festivo hasta el final de la noche.

El éxito del sábado dio continuidad a una primera jornada que ya había superado todas las expectativas. El viernes, el festival había arrancado con las actuaciones de Marina Domínguez, Boney M., Quique González, León Benavente, Ginebras, Veintiuno, Latre DJ y Ochoymedio DJ, en una combinación de estilos que atrajo a públicos muy diferentes. Especialmente celebrada fue la actuación de Boney M., cuyos grandes éxitos pusieron a bailar a miles de asistentes y obligaron incluso a repetir "Daddy Cool" como despedida ante la insistencia del público.
La gastronomía volvió a ser otro de los grandes protagonistas del certamen. La experiencia diseñada por Tonino Valiente, Carmelo Bosque y el maestro pastelero Raúl Bernal agotó todas sus plazas y confirmó que la cocina puede convivir con la música como una parte esencial de la experiencia festivalera. Los recorridos gastronómicos inspirados en distintos países, junto con los postres creados por Bernal, se convirtieron en uno de los grandes atractivos del fin de semana.
La alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, que siguió de cerca el desarrollo del festival, expresó su satisfacción por la respuesta obtenida y trasladó a este periódico un mensaje especialmente esperado por los asistentes: el festival tendrá continuidad. El éxito de esta primera edición, la elevada asistencia y el impacto generado durante todo el fin de semana respaldan una propuesta que ha llegado para quedarse.
El sueño nacido alrededor de la sala El Veintiuno ha demostrado que Huesca tenía espacio para una cita de estas características. Dos días de conciertos, gastronomía, encuentro y celebración que han dejado imágenes difíciles de olvidar y una sensación entre artistas, organización y público: la de haber asistido al nacimiento del que puede ser uno de los grandes festivales culturales de Aragón.