El Auditorio Carlos Saura del Palacio de Congresos de Huesca se llenó este sábado hasta la última butaca para celebrar los 55 años de trayectoria de Fórmula V, en un concierto que ha confirmado la vigencia de un repertorio convertido en memoria sentimental de varias generaciones. Bajo un gran cartel conmemorativo, la formación ofreció una actuación vibrante, técnicamente impecable y emocionalmente expansiva, liderada por un Paco Pastor en estado de gracia.
El arranque no dejó lugar a dudas: “Cuéntame” sonó como lo que es, el himno indiscutible del grupo y, posiblemente, de toda una generación. Le siguió “Cenicienta”, otro de los títulos que marcaron época, y pronto afloraron también “Tengo tu amor”, “Tras de ti” y “Ahora sé que me quieres”, piezas que consolidaron una trayectoria jalonada de números uno.
Paco Pastor, que en 2013 actuó en la plaza de Navarra y lo recordó preguntando: “¿Cuántos estabais allí?”, desplegó durante toda la noche una mezcla irresistible de humor, cercanía y oficio. Bromeó con que en esta gira de teatros le confunden a menudo con Ricky Martin -“No sé a qué vienen estas risas”- y reivindicó con desparpajo su edad: “Esperad que tenga este muchacho 76 años camino de 77”. La carcajada fue inmediata y la complicidad, absoluta.
También hubo espacio para los gestos personales. Paco Pastor quiso agradecer públicamente a Benjamín, presente entre el público y a quien conoció en su juventud, los fantásticos dibujos que le había hecho llegar. El cantante los mencionó desde el escenario con visible afecto.
La actuación constituyó también una lección de inteligencia escénica. Pastor dosificó el repertorio con criterio narrativo, contextualizando cada canción con anécdotas que iban enriqueciendo los recuerdos. “En aquel tiempo las canciones echaban raíces; ahora es difícil porque hay una gran saturación”, reflexionó, antes de comentar que muchos de sus grandes éxitos, como “Cuéntame”, “Tengo tu amor” o “Cenicienta”, se publicaron en invierno pese a su imaginario veraniego. Recordó igualmente que “La playa, el sol, el amor, el cielo y tú” fue el primer gran bombazo popular del grupo, el tema que abrió la senda de una sucesión de éxitos.

Asimismo, tuvo palabras de admiración y afecto para los compositores que sostuvieron aquella época dorada, Pablo Herrero y José Luis Armenteros, autores de himnos como “Libre”, “Un beso y una flor”, “Como una ola” y “Libertad sin ira”, entre otros muchos, así como los grandes éxitos que interpretaron Juan Bau y Basilio, y emblemas del propio grupo como “Eva María” y “Cuéntame”. Pastor se puso serio al evocarlos y subrayó su versatilidad y fecundidad creativa. “Yo los adoraba”, afirmó con emoción, antes de añadir que tuvieron “mucha suerte con los compositores”.
No faltó la pedagogía musical. El vocalista explicó qué era eso de la cara A y la cara B de los antiguos sencillos y dio paso a “Solo sin ti” (cara B de “Cuéntame”) y “Ayer y hoy” (cara B de “Tengo tu amor”). “En la cara B los artistas pedíamos perdón por los temas más comerciales que las discográficas ponían siempre en las caras A”, indicó entre risas. También rescató “Dime amor” y recordó “Busca un amor”, la primera canción de Juan Pardo que grabó un grupo distinto a su autor y que también fue número uno.
Incluso, ironizó sobre aquellos finales de las canciones de antaño “por agotamiento de los músicos o deshidratación del cantante”, que dieron paso a los “cierres chinos”, que escenificó con un cómico “chim-pón”.

En esa sucesión de historias apareció también “Carolina”, la primera canción con nombre de mujer que, aunque no llegó a número uno, fue el último gran éxito del grupo antes de su disolución en 1975.
La vitalidad del líder, absolutamente contagiosa, lo impregnó todo. Con una energía sostenida de principio a fin, dirigió al público en ejercicios de respiración, estiramientos y coreografías improvisadas antes de interpretar “Ahora sé que me quieres”. Bromeó sobre la rutina del músico -“Juan y yo nos levantamos a las 7:30, vamos al baño y después a la cama hasta las 12”- y convirtió cada transición en un pequeño espectáculo dentro del espectáculo.
El grupo, con músicos de amplia experiencia y un batería de pulso firme, demostró un virtuosismo técnico incontestable. Hubo incluso un duelo rockero entre el teclado, guitarras y batería que elevó la temperatura del auditorio y confirmó que, más allá de la nostalgia, hay solvencia instrumental y presente artístico. El sonido, de primer nivel también.
“La fiesta de Blas” desató uno de los momentos más festivos de la noche. El líder de Fórmula V ironizó sobre la complejidad de su letra -“Hacen falta años de estudio y filología”- y señaló con humor que su autor “ha vivido toda su vida de los derechos de esta tontería”. Y el público confirmó su devoción por el que fuera el último número 1 del grupo y se puso en pie para corearla y bailarla con entusiasmo.
Pero el clímax emocional llegó a renglón seguido con “Eva María”,-curiosamente, el primer hit de Fórmula V en sus inicios- recibida con una ovación que superó, yo diría, a todos los temas anteriores.
Fue entonces cuando el cantante, visiblemente emocionado por la respuesta del auditorio, señaló que en una entrevista para EL DIARIO DE HUESCA había compartido la reflexión de que "recordar está muy bien, es volver a vivir, pero lo importante es estar aquí todavía, estar vivos" y proclamó la frase que resume el espíritu de la velada: “Somos una generación absolutamente irrepetible”.

El concierto concluyó con los asistentes gritando “otra, otra” y con una nueva interpretación de “Cuéntame”, cerrando el círculo de una noche que empezó y terminó en el mismo lugar simbólico. “No insistáis, que la vamos a cantar de igual manera”, apuntó para el jolgorio general.
Antes de despedirse, la banda inmortalizó el momento con una fotografía desde el escenario, con el público a sus espaldas, no sin advertir antes con humor: "Que no pase como en el concierto de Coldplay”, (donde la “kiss cam” -cámara que enfoca parejas del público en la pantalla gigante- mostró a una entre la multitud besándose, que reaccionó de forma incómoda y suscitó muchos comentarios en las redes sociales).
El balance es inequívoco: un éxito rotundo ante un auditorio entregado que confirmó que estas canciones, lejos de ser reliquias, siguen funcionando como un puente entre los recuerdos y el presente. Fórmula V no solo está celebrando 55 años de trayectoria; ha demostrado que su legado continúa latiendo con fuerza en el corazón de Huesca.
