"Huesca en Tránsito, crónica sentimental de una década", memoria compartida de "un tiempo en que aprendimos a vivir en libertad"

Cientos de personas se han congregado en la Diputación Provincial para disfrutar de la efervescencia de los ochenta servida en bandeja en nuestros días

18 de Septiembre de 2026
Guardar
La exposición Huesca en Tránsito, Crónica Sentimental de una Década se inaugura en la DPH

Huesca en Tránsito. Crónica Sentimental de una década ha invadido de una serena euforia la Diputación Provincial de Huesca en el espacio donde se estrenan las grandes exposiciones de esta casa que está a punto de cumplir cuarenta años (en 1987 precisamente), el recibidor del Palacio donde se han congregado cientos de personas ávidas de disfrutar de una experiencia retroactiva y reconfortante.

Absolutamente todas las intervenciones han contextualizado aquella fundación de El Tránsito por Albergo Gabarre y Manel Paleu que, en su preciosa historia, arrastraron con ellos las voluntades de la modelo Lira, Paco "Porteta", Javier Romera y Marisa Olmos en aquella Huesca que había abierto las ventanas y respiraba libertad. Fue una obra tan coral que lo mismo se veía a Javier Romera limpiando que diseñando carteles, a los músicos o deportistas sirviendo copas, y a multitud de voluntarios poniendo las mejores canciones de la época.

El nombre, concebido por el creador barcelonés Ernest Sales, suponía generar un espacio entre dos mundos en el que confluyeran viajes, identidades y transformaciones, en aquel universo de creatividad, provocación, nuevas músicas, libertad sexual y, en el horizonte próximo, un nuevo futuro.

El diputado de Cultura, Carlos Sampériz, visiblemente emocionado, ha agradecido el triple comisariado de José Ignacio Callén, Jesús Bosque y Alberto Gabarre que han puesto de relieve lo que en 1984 "supuso una revolución, una efervescencia cultural no sólo en Huesca capital sino en toda la provincia y muchas partes de España. En esta exposición encontraréis cosas de los ochenta, pero también una transgresión y una confluencia con cuestiones del presente, para que gente que disfrutó de aquella época se encuentre con gente de ahora para gozar de esta muestra". Huesca en Tránsito es un completo programa de actividades con performance, pintura, cine y DJs, ha agregado.

UNA CRÓNICA SENTIMENTAL

José Ignacio Callén, comisario de la exposición y autor del libro, ha recordado que este propio Palacio forma parte de su "crónica sentimental", y que representa la excelencia arquitectónica y artística con Antonio Saura, al que recuerda paseando por el Parque, cuando hacían música y organizaban fiestas en El Tránsito. Ha felicitado a Carlos Sampériz por la idea de recrear lo que hubiera supuesto para los que estaban hace cuarenta años saber que en cuarenta años estarían exponiendo en esta sala.

Logo WhatsApp
Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp para tener la mejor información

Ha explicado la denominación. "La primera palabra es Huesca. La palabra Tránsito es muy potente. Todos los que hemos cumplido más de 45 -risas- sabemos a qué nos referimos, pero quiero decir que la exposición va más allá de un homenaje o una celebración de los 43 años de un bar. Es una reflexión, una recreación sobre las transformaciones que experimentó una pequeña comunidad, una ciudad como Huesca, en los años ochenta. Se dedica a toda la ciudad, a todos los bares, a todos los grupos, a todas las iniciativas creativas en ese momento que experimentaron una reflexión muy relevante".

Aunque parezca contradictorio, "queremos huir de la nostalgia fácil. Simplemente es un ejercicio de memoria compartida con gente de nuestra generación, pero también para enseñar a las nuevas generaciones lo que hubo. A veces hay mucha gente que proclama o dice cosas desde un adanismo sin información. Queremos mostrar que ya en aquella época hubo esas semillas de creatividad que vienen mucho antes, como insiste Luis Lles, desde principios del siglo XX".

Ha definido José Ignacio Callén El Tránsito como "un ejemplo, botón de muestra, una metáfora de muchas cosas que pasaban en la ciudad, y que tiene que ver con la tolerancia, con la libertad, con una serie de valores que, en esos años ochenta, estábamos aprendiendo, porque en esa década realmente aprendimos a vivir en libertad, a crear en libertad y a disfrutar de la globalidad, porque realmente El Tránsito tenía una vocación muy internacional".

Alberto Gabarre, Carlos Sampériz, Jesús Bosque y José Ignacio Callén
Alberto Gabarre, Carlos Sampériz, Jesús Bosque y José Ignacio Callén

ALBERTO GABARRE

El artífice, Alberto Gabarre, ha asegurado que este acto es muy emocionante. "Desde un principio, no queríamos que fuera una simple exposición, sino que queríamos que se recogiera un poco el espíritu de esa época, y por supuesto del bar Tránsito. A raíz de la exposición, hemos creado un libro que ha escrito José Ignacio que es una maravilla porque recoge desde un punto de vista muy sentimental, por eso se llama crónica sentimental, lo que ocurrió en esa época y, además, con muchísimo rigor y a todo el mundo le va a gustar porque recoge muchas imágenes, está muy bien editado y va a ser un antes y un después en la historia de la ciudad".

Otro capítulo de toda la programación es la música, que "en aquella época era fundamental por la efervescencia de grupos que surgieron, que tocaron en El Tránsito, y se nos ocurrió la idea de que los grupos actuales de Huesca hicieran versiones de los grupos de aquella época intentando conectar aquel pasado musical tan profuso con los grupos de ahora. Fue maravilloso encontrar una acogida tanto de los grupos de los ochenta como los actuales, todo el mundo se ofreció a participar desinteresadamente. Fue bastante complejo de distribuir las verrsiones, hacer las grabaciones en estudio. En ese sentido hay que agradecer a Nacho Moya que hizo un trabajo fabuloso".

De ahí surgió el disco, que para la Diputación era algo novedoso porque nunca había editado este trabajo, "pero el resultado ha merecido la pena". Y estimaron interesante que pudieran presentar esas versiones en conciertos, que ya se han celebrado tres, dos en San Lorenzo, y quedan dos, uno esta noche en la Plaza de San Voto con Kiev Cuando Nieva, Will Spector y Los Fatus y Copiloto y el último de clausura. Gratitud al Ayuntamiento, que ha colaborado en los conciertos.

Más que un letrero, una inspiración
Más que un letrero, una inspiración

También habrá mesas redondas que recogerán el ámbito social y político, el cultural y la musical, tres en total. Igualmente, un ciclo de cine con películas representativas de aquella década, además de cortos de realizadores oscenses. Habrá una primicia que se comenzó a rodar en el tránsito y se ha acabado ahora. Finalmente, pincharán los DJ más representativos de aquella época y de toda la provincia (Binéfar, Monzón, Almudévar, Jaca...). Coincidiendo con ellos, se pintarán murales simultáneamente.

Se han programado Of Huesca en Tránsito, actividades parelelas que van a dar ambiente a la ciudad y que van a sacar la exposición fuera. Va a haber Tardeos con la música que se ponían en El Tránsito y en los cuatro bares que se han perpetuado, como El Bolinga, el Juan Sebastian Bar, el Woodstock (antiguo Zombies) y el Jai Alai. Se han distribuido todas las fiestas.

El cartel que incorpora toda la programación se basa en una obra de Javier Romera de una fiesta que se celebró en El Tránsito, la Batalla de los Garajes, una referencia interesante del estilo de los años ochenta.

Jesús Bosque, inspirador y coautor de esta exposición y de todo el programa, ha contado una anécdota. "El día de San Lorenzo, después de la exposición, que yo vi como pasaban por el Coso, me metí en el Pedro I, donde me encontré a María González con José Ignacio Callén a las 11 de la mañana que estaban trabajando en el libro. Quiero decir que sin personas como María, como Marina, como Blanca, etcétera, que son auténticas joyas que tenemos aquí, funcionarios que trabajan de verdad y con gran dedicación, no es posible hacer actividades como ésta".

Había una indisimulada ansiedad y, tras un hondo aplauso después de las explicaciones, los cientos de viejos rockeros que han protagonizado esta inauguración han entrado, con ambas puertas abiertas, a paladear a sorbitos y con banda sonora una exposición que es un túnel del tiempo hasta aquellos tiempos en los que éramos tan jóvenes que no sabíamos que, en realidad, nuestro destino era gozar con fruición de este precioso momento que queda, como aquellas remembranzas, entre los tesoros del baúl existencial de nuestros sentidos.