El Centro de Arte y Naturaleza de Huesca (CDAN) ha presentado, con motivo de su 20 aniversario, una nueva imagen gráfica diseñada por Isidro Ferrer, Premio Nacional de Diseño y Premio Nacional de Ilustración, que refuerza y actualiza visualmente la esencia del proyecto: el diálogo constante entre arte, naturaleza y ser humano.
La nueva identidad se articula a través de una serie de imágenes que plantean estos tres elementos como partes de un mismo sistema interconectado. En todas ellas aparece una figura humana reducida a un icono esencial, casi anónimo, que actúa como eje vertebrador del discurso visual. En su interior brotan formas vegetales y animales vinculadas al paisaje, como si la naturaleza encontrara en el cuerpo humano un espacio fértil para manifestarse y transformarse en expresión artística.
Ferrer ha explicado que se trata de “una imagen que fluctúa, una imagen viva, que late y que va evolucionando como el propio museo y como la propia naturaleza”. En este planteamiento, ha señalado, se establecen “tres ejes fundamentales”: arte, naturaleza y ser humano. “En el museo se trabaja arte y naturaleza, pero no hay que olvidar que el ser humano es quien vehicula ambos espacios, ambos territorios, quien ejerce de nexo”, ha subrayado.
Bajo esa premisa, el diseñador ha construido una representación pictogramática en la que el cuerpo humano acoge en su interior distintos elementos naturales. “Se establece una relación no solamente de tránsito, sino una relación fructífera que posibilita que esos elementos florezcan, reivindicando el cuerpo como un territorio, como un espacio, como un lugar”, ha afirmado. La imagen incorpora así metáforas visuales que aluden tanto a la sensibilidad humana como al vínculo emocional y cultural con el territorio.
El creador ha detallado que en la composición aparecen “desde elementos botánicos hasta figuras animales que tienen que ver con la propia naturaleza y que dentro del ser humano se convierten en expresión artística".
Para Isidro Ferrer, asumir el diseño de la imagen del 20 aniversario del CDAN ha sido “una maravilla, una alegría y también un halago”. El autor reconoció que el proyecto le resulta especialmente cercano: “Lo vi nacer, he estado muy próximo a las personas que lo han llevado adelante y es algo que pertenece a la propia ciudad, muy vinculado con Huesca y con la cultura oscense”.
Además, ha destacado la libertad creativa con la que ha podido trabajar junto al equipo del centro. “Desde el propio CDAN me han dejado trabajar con absoluta libertad. Muchas de las cosas que yo he propuesto las han asumido de una manera muy afectiva y muy creativa. Ha sido muy fácil y muy rico trabajar con ellas”, señaló, citando expresamente la colaboración con Elena y Obarra.