Mujeres del cine celebran en el Festival de Huesca sus avances sin olvidar las barreras pendientes: "Lo que nos ha permitido estar aquí ha sido resistir"

Raquel Fernández, Ángeles Hernández, Gabriela Andrada, Mane Cisneros y Estela Rasal han reflexionado sobre el liderazgo, la representación y el acceso a los espacios de decisión

09 de Junio de 2026
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Ángeles Hernández, Raquel Fernández, Estela Rasal, Mane Cisneros, Gabriela Andrada y Chus Fenero. Foto Myriam Martínez
Ángeles Hernández, Raquel Fernández, Estela Rasal, Mane Cisneros, Gabriela Andrada y Chus Fenero. Foto Myriam Martínez

Resistencia, visibilidad, liderazgo y poder de decisión. Esas han sido algunas de las palabras que más se han repetido este martes en el 54º Festival Internacional de Cine de Huesca durante la conversación de la sección Vermú con en la que varias profesionales del sector audiovisual han coincidido en que la situación de las mujeres ha mejorado de forma evidente en las últimas décadas, pero han advertido de que todavía persisten inercias y barreras que dificultan el acceso a determinados puestos de responsabilidad.

Las participantes también han defendido la necesidad de ampliar las historias que protagonizan las mujeres, cuestionar estereotipos que siguen presentes en la industria y avanzar hacia una igualdad que permita trabajar sin tener que justificar constantemente la propia valía. Como ha resumido la directora de fotografía Raquel Fernández, una de las frases que ha marcado el encuentro: "Lo que nos ha permitido estar aquí ha sido resistir".

El acto, moderado por Chus Fenero, responsable de esta actividad dentro del certamen y directora de la Muestra de Cine Realizado por Mujeres, ha reunido a las integrantes del jurado internacional de cortometrajes Raquel Fernández, directora de fotografía de prestigio internacional; Ángeles Hernández, productora, directora y guionista; Gabriela Andrada, una de las jóvenes intérpretes con mayor proyección del panorama español; y Mane Cisneros, fundadora y directora durante más de dos décadas del Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger.

Raquel Fernández, Ángeles Hernández, Mane Cisneros y Gabriela Andrada. Foto Myriam Martínez
Raquel Fernández, Ángeles Hernández, Mane Cisneros y Gabriela Andrada. Foto Myriam Martínez

Uno de los primeros asuntos abordados ha sido la evolución de la representación femenina en el audiovisual. La actriz Gabriela Andrada ha celebrado que comiencen a aparecer personajes femeninos alejados de los modelos tradicionales y ha destacado que cada vez resulta más habitual encontrar protagonistas de 50 o 60 años en la pantalla. También ha reivindicado la necesidad de abandonar la figura de la mujer entendida únicamente como musa o personaje secundario dentro de los relatos.

PUESTOS DE RESPONSABILIDAD

La conversación ha derivado pronto hacia los puestos de responsabilidad. En ese ámbito, Raquel Fernández ha recordado que la dirección de fotografía constituye uno de los lugares desde donde se construye la mirada cinematográfica y ha reconocido que sigue siendo una especialidad donde la presencia femenina continúa siendo minoritaria. A su juicio, la incorporación de mujeres a estos espacios no responde a una moda pasajera, sino a una larga trayectoria de perseverancia. "Lo que nos ha permitido estar ahí ha sido resistir", ha insistido.

Fernández ha explicado que durante años muchas profesionales ni siquiera tenían acceso a determinados departamentos o proyectos. Frente a la idea de que las mujeres siempre estuvieron presentes pero invisibilizadas, ha defendido que, en muchos casos, simplemente no estaban porque no se les permitía acceder a esos espacios. Ahora, ha señalado, la situación es distinta y las responsables de departamentos tienen capacidad para decidir la composición de sus equipos y favorecer entornos de trabajo más diversos.

Chus Fenero, Mane Cisneros y Ángeles Hernández. Foto Myriam Martínez
Chus Fenero, Mane Cisneros y Ángeles Hernández. Foto Myriam Martínez

La directora de fotografía también ha comparado la realidad española con la que encontró durante los años que trabajó en países como Estados Unidos, Reino Unido o China. Según ha relatado, en algunas escuelas de cine españolas de su generación existía una cultura muy jerárquica y autoritaria que resultaba menos frecuente en otros lugares. A su juicio, esa forma de trabajar ha ido desapareciendo progresivamente y hoy los rodajes son espacios mucho más colaborativos.

La productora y directora Ángeles Hernández ha coincidido con esa idea de resistencia al recordar sus primeros años en la profesión. Ha explicado que en numerosos rodajes se sorprendían al descubrir que no pertenecía al departamento de maquillaje, sino que ocupaba puestos de producción y responsabilidad. Aunque ha reconocido los avances impulsados por distintas políticas de igualdad, ha advertido de que todavía faltan mujeres en los lugares donde se decide qué proyectos se financian y qué historias llegan finalmente al público.

Hernández también ha reflexionado sobre la presión añadida que soportan muchas profesionales. Según ha señalado, persiste una elevada autoexigencia y la sensación de que las mujeres disponen de menos margen para equivocarse que sus compañeros. "Tenemos que permitirnos fallar", ha defendido, convencida de que la igualdad también pasa por poder asumir errores sin que estos condicionen toda una trayectoria profesional.

En una línea similar se ha expresado Gabriela Andrada, quien ha reconocido que muchas mujeres continúan sintiéndose sometidas a un cuestionamiento constante. La actriz ha explicado que todavía escucha con frecuencia comentarios que atribuyen los logros profesionales femeninos a cuotas o favores y no al talento. A su juicio, existe una presión específica sobre las mujeres jóvenes que obliga a justificar continuamente que están donde están por méritos propios y no por su apariencia física.

La intérprete también ha compartido algunas experiencias personales relacionadas con sus primeros trabajos y ha reflexionado sobre las dificultades de construir autoridad en una industria muy jerarquizada. Esto ha dado pie a un debate en el que se ha concluido que rasgos como la coquetería o la feminidad no deberían interpretarse como incompatibles con el liderazgo profesional.

Chus Fenero, Mane Cisneros, Ángeles Hernández, Raquel Fernández, Gabriela Andrada y Estela Rasal. Foto Myriam Martínez
Chus Fenero, Mane Cisneros, Ángeles Hernández, Raquel Fernández, Gabriela Andrada y Estela Rasal. Foto Myriam Martínez

Por su parte, Mane Cisneros ha aportado la perspectiva de quien lleva décadas vinculada a la gestión cultural y a los festivales de cine. La fundadora del FCAT ha recordado que durante quince años fue la única mujer que dirigía un festival cinematográfico en España y ha señalado que buena parte de los avances actuales son el resultado de un trabajo colectivo desarrollado durante muchos años.

"Estamos recogiendo lo que se ha sembrado durante mucho tiempo", ha afirmado. Cisneros ha reconocido que durante gran parte de su carrera se vio obligada a asumir el papel de pionera y que le llamaban la "heroína", una etiqueta con la que nunca se sintió especialmente cómoda. También ha recordado la importancia que tuvo la creación de asociaciones como CIMA para abrir espacios de participación y favorecer cambios estructurales en el sector.

La gestora cultural también ha celebrado los avances que comienzan a producirse en algunos de los grandes centros de decisión de la industria cinematográfica. En este sentido, ha destacado que el Festival Internacional de Cine de San Sebastián estará dirigido por una mujer cuando finalice la etapa de José Luis Rebordinos.

Otro de los asuntos que ha generado mayor consenso ha sido la necesidad de romper estereotipos sobre las historias que pueden contar las mujeres. Ángeles Hernández ha rechazado la idea de que las creadoras deban limitarse a determinados géneros o temáticas, como la familia o los temas sociales. Ha defendido que las directoras pueden hacer también ciencia ficción, fantasía, terror o aventuras, igual que cualquier hombre.

Raquel Fernández, Gabriela Andrada y Estela Rasal. Foto Myriam Martínez
Raquel Fernández, Gabriela Andrada y Estela Rasal. Foto Myriam Martínez

ESCENAS DE INTIMIDAD

Uno de los momentos más reveladores del encuentro ha llegado al hablar de las escenas de intimidad. Fernández ha explicado que los rodajes han experimentado una transformación profunda en los últimos años gracias a la aparición de coordinadores especializados. "Ahora todo se pacta", ha señalado. La directora de fotografía ha reconocido que en el pasado presenció situaciones que hoy considera inaceptables y que entonces se asumían como normales.

Gabriela Andrada, que ha participado en producciones con escenas de contenido sexual, ha admitido que la experiencia real de un rodaje de estas características puede resultar mucho más compleja de lo que imagina quien observa únicamente el resultado final en pantalla. La actriz ha reconocido que una de esas experiencias le obligó, incluso, a realizar un importante trabajo personal posterior.

54º Festival Internacional de Cine de Huesca. Foto Myriam Martínez
54º Festival Internacional de Cine de Huesca. Foto Myriam Martínez

POLÍTICAS PÚBLICAS

La conversación también ha abordado el papel de las políticas públicas para favorecer una mayor igualdad. Fernández ha defendido que las medidas de discriminación positiva continúan siendo necesarias mientras persistan desequilibrios estructurales. Ha recordado que muchas veces las profesionales escuchan que ocupan determinados puestos gracias a los cupos y no por sus capacidades. "Dan ganas de responder: ¿y tú por qué estás aquí, porque te ha llamado tu amigo?", ha comentado Ángeles Hernández. A lo que Raquel Fernández ha añadido otra posibilidad igualmente habitual: "O por nacimiento".

La directora de fotografía ha insistido en que los cambios no pueden analizarse únicamente desde experiencias individuales y ha apelado a las estadísticas para demostrar la desigualdad histórica existente en determinados departamentos. A su juicio, las oportunidades actuales permiten que muchas profesionales puedan demostrar una capacidad que antes ni siquiera tenían ocasión de exhibir.

El debate se ha ampliado a cuestiones como la educación, la sororidad o la relación entre mujeres dentro de la industria. Hernández ha defendido la importancia de construir una solidaridad real y no únicamente discursiva, mientras que Fernández ha recordado que todas las generaciones han sido educadas dentro de los mismos esquemas culturales y que esa herencia también condiciona las relaciones entre mujeres.

54º Festival Internacional de Cine de Huesca. Foto Myriam Martínez
54º Festival Internacional de Cine de Huesca. Foto Myriam Martínez

En la recta final, una pregunta del público sobre el papel de los hombres en la conquista de la igualdad ha permitido cerrar la conversación con una reflexión. Fernández ha reconocido que muchos compañeros apoyan sinceramente estos cambios, pero también ha advertido de que existe una resistencia vinculada a la pérdida, porque "soltar el privilegio es duro", ha afirmado.

Pese a las dificultades, las participantes han coincidido en que el panorama audiovisual actual es muy diferente al que encontraron quienes comenzaron sus carreras hace varias décadas. Los avances son visibles, han reconocido, aunque ninguna de ellas ha dado por concluido el camino. Porque si una idea ha sobrevolado toda la conversación es que las conquistas logradas hasta ahora no han sido fruto de la casualidad, sino del trabajo persistente de muchas mujeres que durante años siguieron adelante cuando todavía nadie parecía estar dispuesto a escucharlas o verlas.