Pepe Lorente y Javier Macipe realizarán este domingo, 22 de febrero, en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner de Huesca, una de las últimas paradas la gira de La estrella azul Live, el proyecto musical surgido de la película La estrella azul, culminando en Aragón un recorrido de dos años que prolonga una implicación creativa iniciada hace siete. La despedida llegará con dos conciertos, a las 12:30 y a las 19:00 horas, concebidas como broche definitivo de una experiencia que ha unido cine, música en directo y memoria colectiva.
“La sensación de haber hecho algo que nutre. Es como el dar sentido a mi trabajo, más allá de llevarme o llevarnos las glorias, los aplausos, los premios”. Con esta reflexión, Lorente sitúa el balance del proyecto lejos del éxito externo y lo acerca a una idea de utilidad y trascendencia. El músico y actor habla desde la conciencia de haber atravesado un proceso que no fue únicamente profesional, sino profundamente personal.
En febrero de 2019, Lorente realizó un casting para encarnar al músico zaragozano Mauricio Aznar (Zaragoza 25 de enero de 1964-2 de octubre de 2000). Después, el proyecto fue creciendo paulatinamente en complejidad emocional. Lorente reconoce que asumió el papel con miedo y responsabilidad, consciente del arraigo de Aznar en la cultura aragonesa y del vínculo afectivo que su figura mantiene con varias generaciones. “Teníamos que hacer algo que ayudara a sanar heridas. Y es, además, una persona que se fue muy pronto, que fue muy querida y que dejó el legado maravilloso”.

Ese compromiso no se limitó al rodaje. Tras el estreno de la película, la historia se trasladó al escenario con La estrella azul Live, una gira que permitió prolongar el relato en contacto directo con el público. El espectáculo ha evolucionado a lo largo del tiempo. De un formato inicial de banda de rock, ligado al espíritu original del filme, derivó hacia un concierto acústico, de raíz folclórica, más depurado y con nuevos arreglos. Más de la mitad del repertorio fue renovado en este tramo final.
En Huesca, el montaje incorpora colaboraciones vinculadas a la tierra, como la jotera Regina Trigo y el músico Gabriel Sopeña. El concierto combina canciones con anécdotas personales surgidas durante el rodaje y el recorrido latinoamericano que inspiró la película.
LA MÚSICA Y EL CINE
La relación entre Pepe Lorente y Javier Macipe ha atravesado dos etapas distintas dentro del mismo proyecto. Durante el rodaje de La estrella azul, compartieron el trabajo propio del cine, con sus tiempos técnicos, sus pausas y la necesidad de repetir y ajustar cada escena. Lorente ha explicado que el proceso cinematográfico es fragmentado, de “dar, parar y retomar”, lo que obliga a mantener la concentración y a construir el personaje por capas.
Con la gira de La estrella azul Live, la dinámica cambió. En el escenario no existe esa fragmentación ni posibilidad de repetir. La música exige presencia continua y coordinación directa. “Tienes que armonizar las voces”, ha señalado, subrayando que cantar con otro implica estar atento al compañero en tiempo real. Esa circunstancia ha reforzado una conexión distinta, basada en la escucha y en la sincronización inmediata.

A Lorente, el cine le aporta profundidad interpretativa y un trabajo minucioso sobre el personaje. Le permite “evocar el espíritu de otro ser humano” y participar en una representación que queda fijada y puede ser revisitada por el espectador. Es un proceso técnico que exige precisión y control.
La música en directo, en cambio, le ofrece continuidad y experiencia física. “La música te atraviesa”, ha afirmado, describiendo la vibración corporal que produce cantar ante el público. No hay montaje ni corrección posterior, solo el momento presente. Son lenguajes distintos que, en este proyecto, han convivido y se han complementado sin anularse.
EL FINAL DE LA GIRA
El final de la gira no obedece al cansancio ni a la falta de recorrido, sino a una decisión consciente de cerrar a tiempo. Pepe Lorente sostiene que era el momento adecuado para poner punto final sin diluir la fuerza del proyecto. “Yo creo que es bueno dejarlo así por todo lo alto, con teatros llenos, celebrándolo con la gente. Y después, a otros horizontes”.
Ese final ha dejado en el actor una sensación de equilibrio personal, “de estar en paz y de haber hecho algo que nutre, que es lo más importante”. Lorente explica que esa serenidad llegó al comprobar que tanto la película como su prolongación escénica habían cumplido un propósito que iba más allá del éxito artístico. Se trataba de hacer justicia a la memoria de Mauricio Aznar y de responder con honestidad ante su familia y ante un público que sentía esa historia como propia.
"Yo creo que es buen dejarlo así, por todo lo alto, con los teatros llenos"
Aunque la gira llegue a su fin, Pepe Lorente no se despide de los escenarios. El actor ha asegurado que seguirá vinculado al teatro y que la música continúa formando parte de su vida cotidiana. No tiene ahora un proyecto musical cerrado, pero considera “muy factible” volver a subirse a un escenario cuando surja la ocasión.
Mientras se despide de La estrella azul Live, el intérprete ya alterna este tramo final con nuevos trabajos en cine y televisión. Ha participado en las series La frontera y El Inmortal, además del largometraje Amorte nos teus ollos. Javier Macipe, por su parte, prepara su próxima película en México.
La despedida en la capital oscense ha estado precedida también por una acción promocional en la plaza Navarra, donde se ha instalado un espacio con alfombra roja y el Premio Goya obtenido por la película. La iniciativa ha permitido a vecinos y visitantes fotografiarse y acercarse a los detalles del concierto.
El domingo, cuando concluya la última función en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner, no terminará únicamente una gira. Se cerrará un proceso creativo que consiguió prolongar una obra audiovisual más allá de la pantalla y convertirla en un fenómeno. Para Lorente, el balance no se mide en premios ni en cifras de público, sino en la convicción de haber ejercido su oficio con sentido y responsabilidad.