Veintiuno actúa en Huesca este viernes: "La magia de los directos no la fabricamos nosotros, la fabrica el público"

El guitarrista Yago Banet recuerda la estrecha relación de la banda con la capital oscense antes de cerrar la primera jornada de El 21 Festival y reivindica la autenticidad como seña de identidad del grupo

11 de Junio de 2026
Guardar
Veintiuno actúa en Huesca este viernes, en el 21 Festival.
Veintiuno actúa en Huesca este viernes, en el 21 Festival.

Veintiuno volverá este viernes a Huesca convertido en uno de los grupos más consolidados del panorama indie nacional. La banda toledana, formada por Diego Arroyo, Yago Banet, Pepe Narváez y Rafa Pachón, será la encargada de cerrar la primera jornada de El 21 Festival con una actuación prevista a la 1:35 de la madrugada ya del sábado en el escenario interior del Palacio de Congresos, un reencuentro especial para una formación que mantiene una estrecha relación con la ciudad desde hace años.

Lejos de los grandes discursos sobre el éxito, el guitarrista Yago Banet habla de Huesca con la cercanía de quien vuelve a un lugar familiar. La banda ha actuado en numerosas ocasiones tanto en la capital oscense como en otros puntos de Aragón y conserva un recuerdo especialmente vivo de sus conciertos en la sala El Veintiuno, uno de los espacios que acompañó su crecimiento cuando todavía recorrían el circuito de pequeños escenarios.

"Nos lo pasamos tan bien que hablamos con Luis (Costa), para decirle que molaría terminar en su sala las giras. Algunas veces estuvimos tocando viernes y sábado porque la gente tenía muchas ganas", recuerda el músico. Aquellas visitas ayudaron a forjar un vínculo que ha perdurado con el paso del tiempo y que explica la ilusión con la que afrontan cada regreso a la ciudad.

La actuación de este viernes llega en una temporada especialmente intensa para el grupo. Con una agenda repleta de conciertos, la preparación de cada directo exige un trabajo constante de selección y reajuste del repertorio. Escoger qué canciones entran y cuáles se quedan fuera sigue siendo uno de los debates habituales dentro de la banda.

"Siempre es una conversación complicada decidir qué temas se quedan fuera, pero por suerte tenemos muchos conciertos este año y las canciones que no entren aquí tendrán otras oportunidades", explica Banet. En ocasiones, incluso han llegado a delegar esa elección en miembros de su equipo para mantener un cierto factor sorpresa y preservar la frescura de los conciertos.

El público oscense se encontrará esta vez con una propuesta especialmente diseñada para el formato festivalero. "Para Huesca hemos elegido un repertorio bastante guitarrero", adelanta el músico, sobre un espectáculo que apostará por una sonoridad más directa y contundente que la de otras actuaciones recientes.

Uno de los aspectos que mejor explica la evolución de Veintiuno es la personalidad de unas canciones que combinan melodías accesibles con letras cargadas de matices. Banet considera que buena parte de la conexión que han logrado con el público nace precisamente de ese contraste.

"Musicalmente podemos hacer canciones bailables y coreables, pero después las letras no son tan lumínicas como la música que las acompaña. Intentamos ser ácidos en las letras y yo creo que a nuestros oyentes eso les hace gracia", analiza.

El músico reconoce que escribir canciones se ha vuelto cada vez más complejo en una sociedad dominada por la inmediatez y la multiplicación de estímulos. Series, redes sociales, plataformas audiovisuales y teléfonos móviles compiten constantemente por la atención de las personas. En ese contexto, considera fundamental encontrar imágenes o emociones capaces de conectar rápidamente con quien escucha. "Hay que intentar resumir en muy pocas frases algún tipo de sentimiento que la gente entienda y haga suyo. Si consigues eso, has logrado comunicarte increíblemente", reflexiona.

Detrás de cada composición existe además un proceso creativo colectivo en el que participan activamente los cuatro integrantes de la banda. Aunque muchas canciones nacen a partir de las maquetas que presenta Diego Arroyo, las ideas evolucionan constantemente durante los ensayos y las sesiones de estudio.

"La canción la terminamos cuando la grabamos, pero en el estudio cambiamos cosas también en el último momento", explica Banet. El guitarrista, según explica, aporta habitualmente nuevas referencias musicales y estéticas procedentes de artistas y escenas emergentes, mientras que Rafa Pachón y Pepe Narváez desempeñan un papel destacado en la construcción de arreglos y en la búsqueda de nuevos sonidos. Ese intercambio constante de ideas forma parte de la identidad de una formación que sigue entendiendo la música como un trabajo en el que todos participan.

La grabación continúa siendo, precisamente, una de las facetas que más disfruta personalmente. Allí encuentra el espacio para experimentar, probar posibilidades y desarrollar canciones sin la presión inmediata del escenario. Los conciertos, sin embargo, poseen una dimensión diferente. "La magia de los directos no la fabricamos nosotros, la fabrica el público", sostiene. Para Banet, la energía que se genera en cada actuación depende en gran medida de la respuesta de quienes están al otro lado, de las canciones que conocen, de cómo las cantan y de la atmósfera colectiva que se crea durante la noche.

La conversación también deriva hacia una cuestión recurrente en el ámbito cultural: las posibilidades que ofrecen las ciudades de tamaño medio o pequeño para desarrollar una carrera artística. Natural de Toledo, lejos de los principales focos de la industria musical, Banet cuestiona la creencia de que el crecimiento profesional pase necesariamente por trasladarse a una gran urbe. "Creo que hoy no es necesario mudarte a una gran ciudad para conseguir oportunidades", afirma. A su entender, las herramientas actuales han democratizado el acceso a la difusión y permiten abrirse camino desde prácticamente cualquier lugar, sin necesidad de desvincularse del entorno en el que uno ha crecido ni de los referentes más cercanos.

Al repasar la evolución de Veintiuno, el guitarrista tampoco señala un momento concreto que marcara un antes y un después. En lugar de asociar su trayectoria a un éxito repentino, prefiere destacar un logro mucho más discreto, aunque fundamental para la supervivencia del proyecto. "Cuando vendíamos suficientes entradas para cubrir gastos y volver a casa sin haber puesto dinero de nuestro bolsillo dijimos: qué guay. Así ya podríamos estar haciendo esto el resto de nuestra vida", recuerda.

Esa visión, más vinculada a la constancia que a los atajos, ayuda a comprender por qué la banda nunca se ha sentido tentada a alterar su esencia para encajar en tendencias pasajeras o fórmulas prefabricadas. "Somos cuatro chavales de un local de ensayo", resume Banet al definir una manera de entender la música que les ha permitido evolucionar sin perder de vista sus orígenes.

EL RESTO DE LA PROGRAMACIÓN

La actuación de los toledanos servirá de colofón a la jornada inaugural de El 21 Festival, que arrancará en el escenario interior del Palacio de Congresos con Quique González (20:45 horas), continuará con León Benavente (22:15) y tendrá como siguiente protagonista a Ginebras (23:55). Tras el concierto de Veintiuno, la madrugada quedará en manos de Ocho y Medio DJs. De forma paralela, el escenario exterior, con acceso gratuito, ofrecerá las actuaciones de Marina Domínguez (18:30) y Boney M. (19:30), además de la sesión de Latre DJ.

La programación continuará el sábado con una segunda jornada encabezada por Alice Wonder (20:45), Duncan Dhu (22:00), Alcalá Norte (23:35) y Zahara (1:15) en el escenario principal. El espacio exterior acogerá, asimismo, los conciertos gratuitos de Behaves! (18:30) e Hidrogenesse (19:30), junto a la propuesta musical de Hurtell DJ. A ello se sumará una agenda paralela que comenzará desde la mañana con actividades familiares, propuestas infantiles y una variada oferta gastronómica, reforzando la vocación del festival de convertirse en un punto de encuentro abierto a toda la ciudad durante el fin de semana.

Archivado en