SD Huesca: la vuelta a las sensaciones de Míchel con el método Rudé

El bloque ha perfilado una obra muy meritoria con desempeño brillante tanto en defensa y construcción como en ataque

02 de Noviembre de 2026
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Once del Huesca, la vuelta a los tiempos de Míchel con el método  Rudé
Once del Huesca, la vuelta a los tiempos de Míchel con el método Rudé

Los 4.812 espectadores que han acudido a El Alcoraz esta fría noche de Primera RFEF (sigue siendo una broma organizativa de muy mal gusto) han disfrutado de un espectáculo que no habian vivido desde los tiempos de Míchel Sánchez, el entrenador del segundo ascenso a Primera. Hambre por tener el balón permanentemente, por recuperarlo tras pérdida, por hilar, por buscar asociaciones eran características propias de aquel Huesca capitaneado por Okazaki. Un 69 % de posesión ante un Nástic que, aunque mantiene la maldición fuera de casa de los azulgranas, era parar frotarse los ojos. Las dos primeras jornadas de Nacho Ambriz fueron quizás las últimas con esta superioridad, ya se sabe que Antonio Hidalgo era más amigo de las dentelladas que de la confección. Dieciocho remates totales, cinco a puerta y ocho córners.

Ha encontrado su modelo Albert Rudé en tres semanas, algo que no logró su predecesor en un trimestre. Ya adelantamos su método, compatibilizar la posesión y el control con la verticalidad y el contraataque. Al librillo que aplicó en el Kolnig le sucedía el sábado en la previa una petición: que ataquemos mucho y les dejemos correr poco. Dicho y hecho, el Huesca ha sido un rodillo ante un Nástic asustado y abrumado, una presión eficaz y unas combinaciones de orfebre.

El único debe, el de la eficacia ante la meta. Tanto frente a Antequera como esta noche, ha habido que fabricar una cantidad ingente de ocasiones para marcar dos goles -sobre el penalti, todavía no me puedo pronunciar, pero no ha influido-. Hoy, definitivamente, el Huesca ha llenado los corazones de brotes verdes. Uno por jugador. No parecen ni los mismos. Tocaron fondo futbolistas como Víctor García, Diego Gómez y Pascu, y especialmente los dos primeros han emergido de manera espectacular, de la mano de ese nuevo metrónomo que es Jimmy Suárez (sus 81 minutos son una esperanza para el futuro), el cuchillo vertical con más poderío que Gerard Valentín que es Douglas, y el émulo de Korta que se avecina con Gorostidi. Sin bajones en la reanudación y con mucho compromiso.

Sí, es cierto que esto es Primera RFEF, pero los temores y la depresión han dado paso a una nueva sensación tras la tercera victoria ante equipos catalanes. El Ibercaja Estadio y su fea atmósfera contra el Huesca esperan a unos futbolistas que habrán de doctorarse en territorio hostil. La adaptación y la ratificación dirán mucho sobre el potencial de este equipo, pero la personalidad de Rudé ya corre a ritmo fascinante.

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