Raúl Benito Pertusa ha terminado de deshojar la margarita. "He decidido no presentarme a las elecciones del próximo 5 de febrero. Concurrir en estas condiciones, frente a una línea continuista y con un resultado prácticamente predeterminado, solo serviría para legitimar un sistema que necesita ser revisado en profundidad", ha asegurado en su perfil de Linkedin sobre el proceso de renovación en CEOE-Cepyme Huesca.. Un mensaje con analogías políticas para asimilar los comportamientos internos de la Confederación al anquilosamiento de partidos y otras estructuras.
El vicepresidente de CEOE-Comercio ha publicado una carta encabezada por una cita de George Orwell: "Decir la verdad en tiempos de engaño es un acto revolucionario". Durante una decena de días, ha expuesto sus opiniones en videos en los que ha desarrollado sus convicciones sobre el futuro de las organizaciones empresariales que concibe independientes con la financiación de los propios empresarios, transparentes, cercanas, últiles y democráticos con el sufragio universal de todos los empresarios, los 7.000 agrupados en las organizaciones gremiales y territoriales de la Confederación Empresarial de la provincia de Huesca. El objetivo era que pudieran votar todos y que se realizara una modificación estatutaria que entiende necesaria tras medio siglo de existencia (se cumplirá el 21 de noviembre de 2027).
Actualmente, la determinación de la nueva presidencia se circunscribe a los más de 134 de la Junta Directiva, cuya mayoría tenía garantizada holgadamente la candidata oficialista, Avelina Bellostas, Raúl Benito estima, en todo caso, asegura que el proceso que inició en redes sociales el 29 de diciembre "ha sido revelador: la mayoría de los empresarios de Huesca desean cambios profundos. Quieren una organización del siglo XXI con independencia económica, participación real de los propios empresarios, elección directa del presidente, transparencia y una acción útil y proactiva".
Ampara tal aseveración en "múltiples conversaciones" con empresarios, aunque reconoce que "esa voluntad apenas se refleja en los órganos de decisión. No por que no exista, sino porque el sistema la neutraliza. La discrepancia se penaliza, la diversidad de opinión se desincentiva y la posición "oficial" se protege desde el aparato organizativo como si fuera indiscutible".
REPRESENTATIVIDAD ASIMÉTRICA
El resultado, agrega, es una "organización poco permeable a la realidad empresarial. Y una evidente y cada vez más creciente desconexión del empresario".
Raúl Benito agrega que en estas "elecciones" -entrecomilla el término para enfatizar su dudosa condición- "no votan los empresarios. Votan representantes de representantes, a menudo condicionados por un sistema de delegaciones de voto gestionado desde el "aparato", que limita la libertad y vacía de contenido la aparente democracia interna".
También alude a un reparto de votos "difícilmente justificable" con criterios que propician que "una asociación de género cuenta con el mismo peso que el sector de la Construcción y el doble que las asociaciones territoriales y sectores estratégicos como la industria agroalimentaria o la industria química". Una sobre representación de la Asociación de Mujeres Empresarias (Amephu) a la que se refiere sin citar, reconocida sotto voce por multitud de altos representantes empresariales, nunca en público.
LA BRECHA CON MUCHOS EMPRESARIOS
Benito Pertusa sostiene que estas circunstancias conducen a una "brecha cada vez más profunda" entre lo que piensan muchos empresarios y "lo que se defiende desde CEOE-Cepyme Huesca", que "separa la empresa real de la política de nuestra patronal. La actividad productiva, del día a día, del control de la organización. Y en algunos casos dramáticos, incluso el mantenimiento del poder como sustitutivo de una actividad empresarial real".
Explicitadas estas bases, concluye que "el cambio es necesario, pero lamentablemente hoy no es posible. No por falta de diagnóstico, sino por falta de voluntad para asumir la incomodidad que todo proceso de evolución exige". Por pragmatismo, "he decidido no presentarme a las elecciones del próximo 5 de febrero. Concurrir en estas condiciones, frente a una línea continuista y con un resultado prácticamente predeterminado, sólo serviría para legitimar un sistema que necesita ser revisado en profundidad".
Rehúsa denominarlo renuncia, sino que es una constatación, a la par que abunda en que el debate abierto no se debería cerrar y anuncia que seguirá participando "en la organización mientras tenga sentido hacerlo, aportando de forma leal y constructiva, aunque resulte incómodo para algunos". De quedar enterrada su aspiración a una modernización por voluntad de los dirigentes, "daré un paso al lado y buscaré otras formas de ser útil al tejido empresarial de nuestra provincia".
Cierra su misiva pública con gratitud a quienes le han expresado su "simpatía y apoyo", a los que han entendido desde la discrepancia que se trata de un debate saludable, a los que dedican tiempo y talento a las organizaciones empresariales y a quienes le han "apoyado públicamente asumiendo la incomodidad que ello conlleva".